Mi ex coronavirus y yo (XVI), por Algarabía. “A por la tercera”.

 

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Vais a tener que perdonar mi falta de profesionalidad como cronista aficionada. Como siempre escribo un día antes de que vosotras y vosotros lo leáis, pues nunca me acuerdo lo que va a pasar al día siguiente. Hoy sí sé que es 14 de abril, día de la República cuando yo escribo y seguramente este escrito debí escribirlo ayer para que lo leyerais hoy, pero así lo celebramos dos veces.

Pues eso que hace 89 años que nuestros mayores intentaron cambiar este país, que se entregaron a fondo a alfabetizar al pueblo para que nadie pudiera engañarle, hicieron un plan de construir 500 colegios anuales con ese fin y lo lograron, imaginaros la cantidad de colegios en los que alfabetizaron a niños y adultos.

La idea de que la cultura y la información mejorase la vida de las personas, fue una máxima para el gobierno republicano, recordad que por un breve espacio de tiempo fuimos el país más progresista del mundo. Esa voluntad para acabar con el pensamiento único y, que a través de la formación, la gente llana pudiera analizar la formación que le llegaba, hoy debería seguir vigente.

La dictadura se encargó de reproducir el analfabetismo que la república quiso eliminar por un solo motivo, es más fácil engañar a quién no sabe, que a quién puede rebatir tus argumentos, ahí también la iglesia se empleó a fondo, muy a fondo, en eso y en otras muchas cosas.

No en vano, se depuró de distintas maneras a los maestros y las maestras de la República, eran nocivos y perniciosos para los intereses de los fascistas. La frase de Millán Astray hacia Unamuno fue el prólogo de la matanza “Muera la inteligencia”. Y así lo hicieron el dictador y sus secuaces, mataron la inteligencia, la voluntad y la savia de un pueblo destinado a la desmemoria.

Quizá por eso, aún hoy, somos uno de los países europeos con mayor fracaso escolar. De verdad nos creemos que eso no está relacionado con la deliberada capacidad neoliberal para convencer desde los medios de comunicación a nuestra juventud, que es más fácil ganar dinero con programas retrógrados y machistas como “ hombres, mujeres y viceversa”, “Gran hermano”, o cualquier otro del estilo para lo que no se necesita nada más que no tener vergüenza, que formándose en un oficio, carrera o profesión. Por no hablar del empeño de modificar los planes de estudio cada vez que cambia el gobierno.

En fin, que yo quería que mi hijo naciera en un día tan memorable como el de la república, total sólo tenía que retrasarse el parto dos días, pero claro me tenía que quitar la razón y como sigue haciendo hasta ahora, se adelantó dos días por lo que me quedé con las ganas.

Me parece que estamos en el camino, no sé si de la tercera república, pero creo que esta vez sí que nos quitamos a los borbones de enmedio, que por otra parte ahora más que nunca, están demostrando que no sirven para nada, al igual que la iglesia que siempre van de la mano. Ah y lo de poner borbones en minúscula no es un descuido ni pretendo sea una falta de ortografía, a ninguna especie se le considera con nombre propio y éstos son de la peor.

A lo que vamos que me disperso, que sin cultura el pueblo nunca será libre porque siempre se tendrá que fiar de lo que otros le cuenten. Sin educación, sin memoria, seguiremos votando lo que nos digan los macarras de la moral, los voceros del caos, los patriotas de pulsera sin estudios, o con estudios comprados, nos seguirán envolviendo en banderas para tapar sus corruptelas y como mansos, nos harán un envite al que acudiremos bajando la cerviz ante los poderosos.

No sé si os habéis dado cuenta, pero estos días la creatividad, el ingenio, la generosidad del mundo de la cultura, un mundo abandonado en esta pandemia, nos está alegrando el alma, nos está regalando su esencia, sí regalando, aún sabiendo que su inicio a la “vuelta a la normalidad” va a ser más lejano que el del resto, porque cuánto tiempo vamos a tardar en volver a un teatro, concierto, cine, museo, exposición……….nadie lo sabe, ellos tampoco.

El mundo al que tanto debemos, no tiene desempleo, ni ayudas sociales o económicas y están ahí, con un futuro más incierto que cualquiera de nosotras, dándonos lo que tienen, lo que hacen, lo que son, cuando esto acabe ¿Les dejaremos tirados? Espero que no, porque lo están dando todo para hacernos más soportable el encierro.

Bueno, con cultura y educación seremos capaces de enfrentar el futuro mejor y con memoria, mucha memoria, no olvidemos el compromiso de nuestra gente, y ya sabéis un día más y uno menos hacia la vuelta a los teatros, los conciertos, los cines, etc. Mientras tanto soñemos.

¡¡¡SALUD Y REPÚBLICA!!!

 

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