Opinión y contraopinión. Por Juan Mantero.

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Las redes sociales se han convertido en algo así como una página de opinión dentro de una megapublicación abierta gratis a cualquier lector, pues el efecto dominó que provoca el hecho de que tu idea o publicación  sea compartida exponencialmente por tus contactos pueda convertirla en algo viral, para bien o para mal, según sea interpretada por cada uno de los supuestos lectores o visitantes.
Ya hemos visto recientemente que un chiste a destiempo lo mismo te puede llevar a las estanterías de las librerías que al banquillo de la Audiencia Nacional.
Yo, por mi parte, también uso esas redes sociales interactuando –aunque cada vez en menos medida-, y últimamente salgo bastante escaldado por cuestiones que para mí son nimiedades, pero que parece ser que hieren la sensibilidad de tanta gente que al final te intimida a la hora de manifestar algo tan simple, por poner un ejemplo, como un juicio de valor sobre un evento deportivo.
De esta manera, en los últimos meses he sido reprendido públicamente y condenado a la hoguera de bastantes indiferencias; me he visto obligado a fustigarme con mi cilicio moral tras ser tildado de salvaje por gustarme los toros (lo menos que he oído es que debían clavarme unas banderillas y rejones de muerte mientras agonizaba lentamente), fascista, por declararme no demócrata, a pesar de que me parece muy bien que el que lo sea ejerza su derecho en plena armonía con su ideología, si la tiene, doblemente fascista por ser del Real Madrid en esta tierra hostil, perseguida por un centralismo fagocitante de las libertades de nuestros jóvenes por ejemplo para miccionar libremente en los portales del vecindario o liarse a mamporros de veinte en veinte por un quítame allí esa pajas.
Por último, soy un fascista ya elevado a la enésima potencia, porque fui oficial del ejército, juré una bandera que me la trae bastante al pairo si cuelga o no de los ayuntamientos, o si lo hace a media asta o asta entera, y si comparte espacio con la de Burundi, la republicana o la olímpica(por cierto, fantástico artículo el de David Köemman en este mismo medio el 18 de abril). Sí tengo la suficiente empatía para reconocer que los gestos son buenos e incluso necesarios para la vida en sociedad y los respeto; pero paso de que tengan uno conmigo.
De hecho, cada vez tengo más claro que me gusta pasear solo, leer solo, beber solo y que se olviden de mí un poquito en los debates tabernarios. Se me olvidaba, también soy un vago vividor por ser funcionario.
En fin, lo que sí es cierto es que la opinión (como la que yo vierto en esta columna) genera contraopinión, y esta te puede gustar más o menos. A mí no me afecta demasiado, pero he de confesar que me da mucha pereza. Si me lo permitís hoy voy a utilizar un lenguaje un poco más grosero que el habitual, pero si no lo hago reviento. Soy consciente de que voy a generar bastante contraopiniones, mas os confieso que me importa bastante menos que un comino.
Últimamente leo poco. Corrijo, leo corto, no me entretengo en publicaciones que me ocupen demasiado tiempo, pues carezco de él y, como he dicho, me sobra pereza. Pero hace dos semanas cayó en mis manos una entrevista que el diario El Mundo realizó a un personaje  que se llama Josu Zabarte, se hace nombrar como el carnicero de Mondragón, y que ha hecho mucho por que yo pueda vivir en mi plena libertad y disfrutarla. En concreto, este fantoche con bigote a lo Pancho Villa y boina –perdón, txapela, no vaya a herir ninguna sensibilidad- nos explica en el breve espacio de ¡seis páginas!, que ha pasado sus últimos años en la cárcel por haber liquidado a diecisiete personas, casi todas vestidas de verde o caqui, incluyendo algún daño colateral, como dos niños, de 11 y 12 años respectivamente.
Todo ello con arriesgadísimos métodos como descerrajar tiros a la espalda o poner bombas lapa que ya estallarán cuando yo esté tomando mi txakolí, y así brindamos y todo eso… Yo he sacado cuentas y a este malnacido, al que por lo visto le pegaron mucho en la cabeza cuando era pequeño o vio muchas películas del Zorro y, en lugar de comprarse una espada, le regalaron una parabellum, le ha salido la broma a menos de dos años por fiambre, cosa que no está nada mal, teniendo en cuenta que él, según sus propias palabras, “no asesinaba, sino que ejecutaba”  ¡Tócate los cojones!, ¡el verdugo de Berlanga en versión reunión de Loyola!
Yo seguía leyendo y viendo sus fotos y cada vez me recordaba más a un tipo que sale  en un video mítico de you tube en una feria del libro diciendo que es el guardián de las estrellas. La apariencia similar, la diferencia es que a mí el carnicero este que sale en las fotos con el sereno aspecto de impasible el ademán y al grito de no me arrepiento de nada no me hace ni puta gracia y el de las estrellas sí.
Luego te entra la curiosidad y lees cómo fue detenido en un piso franco de Hernani, tras un tiroteo de alrededor de dos horas con las patrullas de los GAR. Tiroteo que él solamente presenció, pues no tuvo los huevos de salir a defender a sus dos compañeros de comando, a los que abandonó a su MALA suerte, para entregarse posteriormente sin haber montado su arma siquiera, y con los pantalones y ropa interior en un estado deplorable. El valiente carnicero facilitó en las horas siguientes la detención de otro comando, y su propia madre le recriminó a voz en grito que había vendido a los suyos.
Pero así son los valientes. Lo mismo que nadie puede ser un genio sin interrupción, que decía Balzac, yo añadiría que los arriesgados gudaris también pueden tener sus debilidades. Este tío, con la pistola y cara a cara,  no le duraba a John Wayne un telediario. A mí, Tampoco.
Os dejo  con vuestras contraopinines.

5 comentarios en “Opinión y contraopinión. Por Juan Mantero.

  1. Juan interesante artículo. Si que es cierto que en este estado fraccionado y con posos “Martinezsorianos” seguimos con lo que funciona en la gran pantalla que son los típicos tópicos (vease 8 apellidos vascos o catalanes, allí abajo etc…). Cuando se te conoce o al menos intuye tu imagen es de democrata con aires de Krahe perfumado de anarquía o incluso te pega más ser del Numancia que de los merengues, jamás te podría ver en un tendido ni siquiera en el cero… Pero eso es lo que te hace interesante y admirable que a sabiendas de que tus detractores te pueden escupir a la cara, tu jamás les devolverías el “gapo” pese tu pasado de oro como deportista y especialista en proyectarlos. Yo soy como mi mujer, no me gusta darme la razón, pero en este caso la tengo, al final vamos hacia un camino SERsista, es decir lo que importa es el SER y ser hoy en día es la empatía y respeto en la evolución de cada uno, incluso los taurinos más evolucionados reconocen que es una pena que el animal sufra pero a la vez disfrutan con las poses, esquivos y demás arte que llaman toreo sin tener que extrapolarlo a la Alemania nazi esta cultura en declive de los cuernos. Estoy de acuerdo contigo hermano mio que todas las etiquetas que te has colgado a mi me chirrían, pero si en una comida (gastronomicamente hablando) me enamoraste y cautivaste con tu forma de ser (hablo así de una forma poética), imaginate si llegas a ser anarco, ecologista, vegano, jugador de pelota vasca y hablaras euskara bai… el polvo hubiera estado garantizado. En resumidas cuentas… HAY QUE FOLLAR MÁS Y JODER MENOS… como diría Confuncio hace tres mil años cuando inventó el puti club… ¿o ese fue Edison?.

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  2. Porque lentas llegadas perpetúan
    el bordón del oscense iconoclasta
    no es decir por decir que aquí en Estella
    un hito descubrió dando dictados
    de canastas, bloqueos y esperanzas…

    Para Juan Mantero, en agradecimiento a su asistencia al homenaje al
    libro. Sociedad Peñaguda. Estella . Lizarra, 23/04/17

    Angel Sáenz de Ugarte Pangua

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  3. Siempre admirado y pocas veces de acuerdo. No por que sea o no cierto lo que dices. Si no por lo incompleto, por lo de solo una parte, ya que por desgracia los encargados de retar en duelo a los malos , en España no se parecen en nada a John Wayne. Contigo siempre Juan, pero no de acuerdo, ni cuerdos. Fíjate que aún así me gusta el artículo.

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  4. Mi admirado Juan…
    Siempre que te leo, te redescubro, eres la imagen viva del equilibrio, fíjate, hasta en los comentarios que hasta ahora te han llegado consigues esa armonía que destacan lo positivo.
    Los hombres( seres humanos, entiéndase, que con eso del feminismo he perdido la condición de persona para ser solo una mujer), estamos condenados a entendernos, a dialogar, a respetarnos, y si se olvida esa máxima, haremos un flaco favor a la humanidad misma.
    Estoy en armonía, que no de acuerdo con tus comentaristas, que comprendo a Félix perfectamente porque en el sentido contrario al suyo yo siento lo mismo, que solo conocemos partes sesgadas e incompletas de la realidad, manipulados por intereses políticos, de una mal entendida cultura… pero dispuestos a dialogar, respetarnos y comprendernos.
    Un placer leerte… y mi admiración incondicional, aunque te gusten los toros… ainssssss… nadie es perfecto, jejejejeje( yo menos que nadie)
    Reme.

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