Ante la ofensiva de los empresarios y los gobernantes, la juventud trabajadora a la lucha!, por Aritz Ganuza

Llevamos varios años sumergidos en un contexto de crisis capitalista, crisis que lejos de superarse parece que va cada vez a peor. Mientras vivimos un proceso de empobrecimiento cada vez más claro en nuestras propias carnes, nos dicen que el problema es pasajero, que la culpa fue del Covid-19 y ahora de Putin, pero jamás un problema del sistema capitalista. Aun así, tenemos que ser conscientes de que estas crisis cíclicas son inseparables del capitalismo, aunque hayan sido sacudidas fuertemente por un virus al cual el sistema capitalista no se le supo enfrentar y una guerra entre dos bloques económicos, que no deja de ser una pugna geopolítica en momentos de debilidad de uno de ellos.

Por supuesto, no podemos olvidar que en este contexto de crisis, al igual que todos los de la historia, no estamos viviendo un empobrecimiento general de toda la población, ya que los empresarios y gobernantes, no han hecho más que enriquecerse costa de la precarización de la clase trabajadora. Una de las características propias de esta crisis en particular, es que nos encontramos ante una situación de no retorno (debido al estancamiento y situación crítica del bloque europeo). En consecuencia, el modelo de vida precario, y la falta de derechos políticos y sociales se acabarán convirtiendo en la nueva norma, más allá de una situación temporal superable.

Además, este proceso de empobrecimiento lo estamos viviendo en todos los ámbitos del día a día; alquileres impagables, subida incesante del precio del combustible, precio de la alimentación saludable por las nubes, actividades de ocio inasumibles… A fin de cuentas, como resultado de esta ofensiva, la clase trabajadora pierde derechos básicos en todos los rincones de la vida cotidiana.

Por si fuera poco, esta ofensiva es mucho más palpable para la juventud trabajadora. Ya que somos la sociedad del futuro, aprovechan para acostumbrarnos más aún a unas condiciones de vida pobres, y que así, en el futuro sean lo generalizado, sin tener que forzar a nadie a ellas. Trabajos temporales, horas extra, sueldos en negro, sueldos bajos, imposibilidad de emanciparse… Son las características básicas de la juventud hoy en día. Ante esta situación, es normal que la mayoría de la gente joven crea que no existe un futuro, y tampoco vea alternativa a la barbarie capitalista que nos acecha cada día más.

Sin embargo, ante esta situación cada vez más desoladora, vemos también como los gobernantes y políticos profesionales, lejos de tratar de remediar esta situación, son parte del problema. No cabe dudas de que la política parlamentaria defiende los intereses de las grandes empresas, ya que son los primeros beneficiarios de este contexto de empobrecimiento; sueldos que están por las nubes, millones derrochados en campañas electorales, pagar el gasto de sus sedes, partidos y liberados… Beneficios que llegan, cuando se le hace caso al que tiene el dinero. En este sentido, hasta los políticos que más promesas sociales hacen, son dependientes del dinero para llevarlas a cabo, y por eso vemos como las promesas de los partidos socialdemócratas se quedan en agua de borraja, porque a fin de cuentas no son ellos quien deciden.

Claro ejemplo de ello es el gobierno español, una vez llamado el gobierno más progresista de la historia de España, que ha adoptado unas políticas muy distintas a las prometidas antes de gobernar. Endureciendo el código penal, manteniendo los desahucios, mejorando las condiciones laborales de la policía, aumentando el presupuesto militar… Asimismo, las pocas medidas sociales que se han tomado han sido con intención de mantener la paz social, ante el miedo de que esta situación tan radical acabe estallando. De hecho, muchas de estas medidas, no se toman a nivel del estado español, sino que se dictaminan desde Europa, o mejor dicho, las necesidades de un capital europeo en crisis. De esta manera, queda claro que los partidos políticos no tienen ni voluntad, ni capacidad económica, ni competencias reales para llevar a cabo los cambios que prometen.

De todo esto, debemos sacar dos conclusiones claras. La primera, que es necesaria una propuesta política diferente al capitalismo para poder superar esta situación. La propia lógica del capital es la que nos ha traído hasta este punto, por lo que es necesario romper esta lógica para superarlo. Esta propuesta política reside en la construcción del socialismo, entendido como el proceso que empieza desde hoy en día hasta lograr una sociedad realmente justa de libres individuos sin clases ni ningún tipo de opresión. La segunda, es que para poder conseguirlo, tenemos que organizarnos y luchar, pero debemos hacerlo al margen de los políticos profesionales, que como hemos visto, jamás han defendido ni defenderán los intereses de la clase trabajadora.

Por lo tanto, debemos movilizarnos, y así lo haremos el próximo 28 de enero en Iruñea a las 18:00 desde el paseo Sarasate, bajo el lema “Frente a la ofensiva de los empresarios y gobernantes, la juventud trabajadora a la lucha”. Sabemos que esta ofensiva no se puede parar con una sola manifestación, pero tiene que ser una palanca para aumentar la organización de la juventud y las ansias de lucha por un futuro mejor. Dicho en pocas palabras, tiene que servir para hacerle ver a la gente que existe esperanza ante la barbarie capitalista, la esperanza de poder construir un modelo de sociedad en el que no exista la misera, la opresión ni la injusticia.

!28E Movilízate!

Aritz Ganuza

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