Cultura progresista, ¿empoderamiento o normalización de la violencia?, por Amaia Orokieta

Se acerca el 25 de noviembre, día en contra de la violencia contra las mujeres; y tanto colectivos sociales como instituciones se tiñen de morado. Está claro que un sector cada vez mayoritario de la sociedad se posiciona a favor de la igualdad. Cabe reconocer también el trabajo que colectivos sociales han hecho durante años para llegar a la situación actual. Según el barómetro de juventud y género, el 67,1% de mujeres y el 32,8% de los hombres se considera feminista. Sin embargo, en un contexto en el cual la conciencia social parece ser mayor, la violencia sigue en aumento. ¿Por qué? ¿Qué está pasando en nuestra sociedad?

Según el Instituto Navarro de Igualdad, desde enero hasta agosto de 2021 se han registrado al menos 1.033 denuncias, es decir, más de tres al día. Si miramos los datos de la CAV tampoco son mejores ya que en el mismo periodo de tiempo se han registrado al menos 2.488 denuncias. Los datos son alarmantes, y frente a la creencia de que cada vez hay menos violencia debido a la conciencia social, los datos demuestran una realidad totalmente distinta. No estamos viviendo tiempos fáciles, nos encontramos en un periodo post-covid lleno de incertidumbre. La crisis que la pandemia ha acelerado, ha traído múltiples consecuencias: subida del precio de la luz, de la gasolina, de los productos básicos, de las tasas de universidades y del alquiler; recorte generalizado de los salarios tanto en el sector privado, y previsible en el público; mayores listas de espera en sanidad…

Esto deja en evidencia la decadencia de un Estado de Bienestar desarrollado en Europa las últimas décadas. Es justamente esta situación de inseguridad y vulnerabilidad la que hace que luego todo esto se refleje en nuestras relaciones personales. Así pues, queda claro que el capitalismo es violento en su esencia. Por desgracia estamos acostumbrad@s a convivir con situaciones mencionadas en el anterior párrafo; pero si nos paramos detenidamente a pensarlas, nos daremos cuenta que son situaciones violentas que nadie debería vivir. ¿Acaso no es violento hipotecar tu vida a 30 años? ¿Acaso no es violento gastar 8 horas diarias de nuestras vidas para enriquecer a nuestr@ jef@? ¿Acaso no es violento no poder encender la calefacción? Todo este contexto violento añadido al individualismo y competitividad que impulsa el capitalismo, deja vulnerables a ciertos sectores de la sociedad, siendo una clara expresión de todo esto la violencia machista.

Esto explica cómo en un contexto de crisis en el que la vida de la clase trabajadora es cada vez más inestable, aumentan los casos de violencia machista, aunque la conciencia feminista esté aumentando. La ideología machista está más que arraigada en nuestra sociedad gracias a la cultura machista que se difunde (canciones machistas, anuncios sexistas, redes sociales..), a las figuras colaboradoras que la ejecutan y reproducen y a aquellas que se encargan de mantener esa cultura. Así se refleja en la realidad: babosos que nos miran y nos tocan de juerga, tener miedo de camino a casa, agresiones sexuales, violaciones en grupo, casos de pornografía, prostitución… A todo lo que ya llevamos arrastrando, tenemos que sumarle las nuevas tecnologías, las cuales están golpeando especialmente a la juventud. Plataformas como Onlyfans están entrando fuerte en este sector.

Para quien no conozca Onlyfans, es una plataforma donde la gente paga por ver el contenido que una persona sube. Para sorpresa de much@s, prácticamente en su totalidad, el contenido es sexual y las personas que suben dicho contenido son mujeres, así como la mayoría que lo consumen son hombres. Por lo tanto, se puede entender como una moderna forma de pornografía. Esta nueva forma hace que cualquier mujer especialmente joven se convierta en mercancía sexual de una manera más accesible. Lejos de ser un ejercicio empoderante y de libre elección, lo que esconde es una normalización y sexualización de la mujer. Tenemos que tener en cuenta que esa voluntad que nos venden está socialmente determinada; es decir, está condicionada por las condiciones de vida materiales.

Dicho esto, no es de extrañar que el perfil general que recurre a plataformas digitales, prostitución etc sean mujeres proletarias, mujeres que no tienen más opción que vender su cuerpo para salir adelante. Habrá quien diga que también hay mujeres que lo hacen por gusto y por libre elección, y claro que las hay; pero no es una tendencia general, por lo que no podemos utilizar esos casos aislados para legitimar toda esta industria. Más allá de ser algo liberador, lo único que estas plataformas hacen es seguir perpetuando la lógica del capital: seguir objetivando y mercantilizando los cuerpos de las mujeres para el enriquecimiento de otros. Está claro entonces que la violencia machista esconde muchos más de lo que pensamos, vemos como se esconden frustraciones y violencias que están relacionadas a las condiciones materiales.

Así pues, queda en evidencia que la violencia hacia las mujeres forma parte de la violencia estructural. Así mismo, es importante señalar a los responsables políticos encargados de mantener, alimentar y perpetuar dicha violencia. Tirando de esta última idea, creo importante evidenciar los claros límites que tienen las instituciones actuales. Un claro ejemplo es la última noticia que salió de la UPV sobre un profesor que enseñó sus genitales a alumn@s. Pese a tener un discurso progesista y feminista, la UPV ha callado, se ha mantenido al margen y en la sombra una vez se hizo pública la noticia. Aunque muchas veces las intenciones sean buenas, hay que tener en cuenta que estas instituciones a última instancia son justamente controladas por aquellos que perpetúan la violencia, es decir, por la burguesía. Con esto no queremos decir que con pequeñas reformas no consigamos mejoras inmediatas, pero es importante que seamos conscientes de que nunca serán suficientes para acabar realmente con la raíz del problema. Ante problemas estructurales, son necesarias soluciones estructurales.

Teniendo en cuenta que el contexto de crisis capitalista aumenta la inestabilidad social y pone en riesgo nuestras vidas, se dan las condiciones para que, una vez más, las mujeres suframos cada vez más casos de violencia. De este modo, necesitamos una organización que supere las causas de la opresión de género, y esta lucha va más allá de las mujeres. Es necesario luchar junto a los hombres de nuestra misma posición y situación social, uniendo también a hombres en herramientas efectivas que frenen la violencia machista, y uniendonos las mujeres a un proceso político general que supere el capitalismo en su totalidad, eliminando todas sus violentas expresiones.

Además visto que las instituciones burguesas (universidades, medios de comunicación, escuelas, ayuntamientos, policía…) muestran claros límites en avanzar mediante pasos reales, es necesaria una organización independiente a estas estructuras. No limitarnos ante un estado machista a reivindicar justicia feminista, sino construir nosotras y nosotros, los y las explotadas, herramientas efectivas para hacer frente a esta lacra social. Éste es el único camino si queremos realmente cambiar las cosas de raíz y así es como entendemos la construcción del socialismo. ITAIA apuesta por reflexionar y debatir sobre este tema. La violencia machista es una de las peores lacras de nuestra sociedad y no puede ser trabajada solo una vez al año. Tanto la charla/debate de este viernes 19 de noviembre a las 20:00 como el «Diagnostiko kolektiboa» del 27 de noviembre a las 11:30 (ambas en Sugarra Gaztetxea) contribuirán en el análisis y la reflexión ante la violencia machista en Lizarra, ya que en nuestro pueblo también podemos ver expresiones de la misma que se manifiestan día tras día. Animo a todas las personas a contribuir con ello y a acercarse estos días a trabajar con ITAIA.

Por último, adjunto dos textos para quién quiera profundizar más en el tema:

Euskaraz: Sexu abusuaren osaera berria: indarkeria, sare sozialak eta pornografia:

https://gedar.eus/kolaborazioak/sexu-abusuaren-osaera-berria-indarkeria-sare-sozialak-eta-por nografia/

Askatasun sexuala ala dominazio mekanismoa?: https://gedar.eus/ikuspuntua/askatasun-sexuala-ala-dominazio-mekanismoa

En castellano: Nuevas composiciones para el abuso sexual: violencia, redes sociales y pornografía:

https://gedar.eus/kolaborazioak/es/sexu-abusuaren-osaera-berria-indarkeria-sare-sozialak-etapornografia

¿Libertad sexual o mecanismo de dominación?

https://gedar.eus/ikuspuntua/es/askatasun-sexuala-ala-dominazio-mekanismoa

Amaia Orokieta Ayucar

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