Entre opiniones. Luces y sombras, por JF Sánchez-Satrústegui Fdez

Debe valorarse la opinión de los estúpidos: son mayoría (Tolstoi).

El ser humano es un animal que opina. Los hay que la tienen para cada asunto, así demuestran su infinita insipiencia, son los todólogos o sabiondos. Borges aseguraba que podía llegar a ser enemigo de las suyas. Todas son respetables, sostiene el tópico popular, al que le faltaría añadir, para adaptarlo a la realidad, “si coinciden con las mías”. Algunas no son aceptables ni aplicando un exceso de tolerancia; pero deben escucharse cuantas más mejor, así participaremos de la ignorancia colectiva. Yo os transmito algunas de mis opiniones para alimentar vuestra ignorancia con la mía. De nada. Lo que hace aún más insoportables a muchas de ellas son los dúctiles disparates, disfrazados de argumentos, que las sostienen.

Para que no se me considere ajeno a la ineptitud global, me expresaré sobre los indultos a los condenados del procés. No soy independentista ni nacionalista; no estoy de acuerdo con el “chapuz-referéndum” del 1-O, tampoco con el espectáculo bochornoso montado alrededor. Aun así, estoy a favor de la decisión del Gobierno en su intento conciliador.

Aznar elaboró un plan para acabar con la hegemonía sociata en el que contemplaba la creación de un bloque constitucionalista que tendría enfrente, como enemigos de España, a los nacionalismos periféricos. La sentencia del TC de julio de 2010, que anuló varios artículos del Estatut ya aprobado por el Parlament y las Cortes, y refrendado por las urnas, ahondó en las divergencias. A la indolencia connatural de M. Rajoy se le sumó la hiperactividad de Artur Mas, que no supo enfrentarse a la crisis económica de 2008 sino huyendo hacia delante como pollo sin cabeza. De este modo se alentó la oleada independentista. Después, los patriotas de cada lado han hecho crecer a los del otro. La estimulación bidireccional, en la que pretendían buscarse las cosquillas, ha conseguido activar el punto G del contrario. ¡A ver quién los para!

El PPoder Judicial (la doble P no es un error mío) se ha venido arriba, se ha instalado por encima del bien y del mal formando parte de la corte celestial conservadora. Acusa de injerencia al poder ejecutivo mientras es él quien la practica con descaro. El Supremo propuso el indulto al facineroso Tejero con argumentos como la “conveniencia pública”, sin mediar arrepentimiento, lo que en la actualidad no le cuadra. Indultar a los socios fundadores de la banda terrorista GAL y a torturadores varios era posible y justo; a los condenados a penas desproporcionadas por el delito cometido (que no se parece en nada al 23F), no puede ser.

Si Puigdemont, Paluzie y demás compinches se muestran contrarios a los indultos es porque estos restan fuerza a su victimismo genético. En la misma línea se colocan los que Sartorius llama “tránsfugas de la progresía”, que caen en las sinrazones de la derecha nacional. Felipe González considera que no se dan las condiciones que sí se dieron para liberar al golpista Alfonso Armada.

El arrepentimiento tiene una connotación nacionalcatólica que me quedó grabada a padrenuestros forzosos; más aún tras un suceso que me contó mi padre. Cuando él era joven (años 50), en Estella había costumbre obligada de confesar a cualquier hora y por ningún motivo. En una pausa del baile en la plaza se acercó a la iglesia y el cura le perdonó sus pecados con la condición de que no volviera a la inmoral danza. La penitencia duró el tiempo del descanso. Los primeros acordes musicales diluyeron la absolución entre miradas furtivas que imaginaban un viaje fantástico a través de los montes, valles y bosques de la geografía de la mujer deseada. Lo invisible e inalcanzable se convierte en mito, el instinto de la especie se concentra en uno mismo y el juego erótico se consuma en soledad. Por no tener con quien compartirlo, surge el acto de sublimación del amor propio que luego  debe confesarse al “sotanas” de turno. Con salvedades, desde entonces desconfié del arrepentimiento en general porque además de no tener carácter retroactivo, tampoco lo tiene proactivo; ni atractivo: es una corta tregua entre pecados.

“La energía no se crea ni se destruye, solo se encarece como norma” es la actualización, realizada por el oligopolio de las eléctricas, de la primera ley de la termodinámica.  Luzca el sol o el cielo ennegrezca repleto de nubarrones, diluvie hasta cubrir los montes de Ararat o se instale la pertinaz sequía, ataque Filomena con temperaturas inferiores a las de mi congelador o se acomode el anticiclón de las Azores soplando fuego, ventee o se imponga el calmazo… el resultado final de cualquier situación meteorológica, sea una o la contraria, es la subida de la luz. Como, además, la factura es tan ininteligible como el Ulises de James Joyce, terminas por abandonarte, resignado, a la oscuridad (incluida la interior).

La versión renovada del Génesis cambió la orden divina por una más humana: “Hágase la luz, y la luz se hizo ‘cada vez más cara’”. Ello, casualmente, coincide con que las eléctricas han supuesto un retiro dorado para políticos de distintos partidos pero de la misma ideología. Al gobierno socialcomunista le ha debido deslumbrar la luz neoliberal. Es el mercado, amigos.

El continuo viaje al centro del PP se resume en convocarse en Colón con la extrema derecha, cara al sol y prietas las filas (esta vez menos compactas). Casado acudió de costadillo; no podía faltar ni ser visto junto a Vox. Allí se reunieron los que hablan en nombre del conjunto de los españoles y de la historia, los apóstoles portadores de la única verdad. Estos defensores de pacotilla de la Carta Magna, que solo leyeron frases sueltas sobre la bandera, la monarquía y la unidad de la patria, cuando la examinen al completo y se den cuenta de que, aunque mejorable, asimismo trata de derechos, por ejemplo a vivienda y trabajo, la prohíben.

Rosa Díez, ideóloga de “Españoles de Bien SL”, a través de Unión 78, una plataforma constitucionalista enemiga del diálogo, organizó el cotarro colombino. En la transición hubo un pacto de reconciliación entre españoles, ahora no toca. Savater advirtió en la previa contra el traidor Sánchez, “que terminará condenando al constitucionalismo” (el filósofo incluye entre estos a Vox). Trapiello afirmó que en Colón había gente de derechas, de centro y de izquierdas, no solo fachas. También los había en la plaza de Oriente durante el cuarentañismo. Ocurre que, como entonces, solo se vitorea al fascista, en este caso a Abascal y a Ayuso, los triunfadores de la fiesta. La lideresa, en un ataque de alegría y libertad, ha interpelado a Felipe VI sobre la cuestión. Está a punto de ser nombrada guía espiritual de Monárquicos por la República. IDA y Vox, como el resto de alcornoques de su entorno, demuestran en cada acto cómo se alcanza sin esfuerzo el objetivo de su “intelectual” de referencia, Millán Astray: la muerte de la inteligencia.

La asociación de patriotas permanentemente ofendidos buscará otro pretexto para la próxima quedada contra el contubernio socialcomunista.

Aquel PP, ese partido del que usted me habla, no es este PP. Casado dixit. Negar la evidencia es su costumbre. Sin embargo, muchos de los entresijos del caso Kitchen (la cocina adonde llegan a parar la suma de la Gürtel, Bárcenas, caja B y otras), los ha contado el valiente inspector Morocho, vigilado y perseguido por la gentuza cloacal del ministro Fdez. Díaz (quizá asesorado por su ángel de la guarda, Marcelo, al que terminará culpando). La mafia genovesa sigue instalada en la “omertá”, la ley del silencio que forma parte del inviolable código de honor de estos pandilleros. La Cospe finiquitará su declaración silenciosa en diferido. No se atreverán a llegar hasta el capo, como no llegaron hasta el señor X.

Hay que volver a la política y abandonar el espectáculo. Por parte del Gobierno se hace necesaria una política de izquierdas de una vez.

La pandemia vírica cede, sin embargo se recrudece la plaga de violencia machista. Los que la niegan, los que callan o se esconden son cómplices de ello. Señores y señoras no fascistas que están contra los indultos, no acudan a las convocatorias que se aprovechan para fomentar el machismo y la xenofobia.

Espero que la opinión del cuervo canario Báez, ese “sa-cerdote” que señala como culpable a la madre de las niñas asesinadas en Tenerife por infiel, y considera víctima al asesino, no esté muy  generalizada.  ¡Qué miedo! Todas las opiniones no son respetables, o sea.

JF Sánchez-Satrústegui Fdez

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