Las residencias de mayores de Navarra presentan a día de hoy 35 casos activos, 9 de ellos asintomáticos

Representan un 1% del total de casos en la Comunidad Foral, frente al 26% de incidencia entre marzo y julio.

Las residencias de mayores de Navarra presentan a día hoy 35 casos activos de COVID-19, 9 de ellos asintomáticos que permanecen en sus centros; 3 personas están ingresadas en centros hospitalarios y el resto, 23 personas, han sido trasladas al recurso intermedio habilitado en Pamplona / Iruña. Desde el 1 de julio han pasado por esta residencia 44 personas.

En este momento, la incidencia en los centros residenciales de mayores supone un 1% del total de los registrados en Navarra, frente al 26% de afectación entre marzo y junio.

Salvo en dos centros de Tudela, la mayoría de las residencias han registrado un único caso. En total, se han dado casos positivos únicamente en 10 de los 71 centros existentes en Navarra.

Por otra parte, se han producido ya 7 altas epidemiológicas, de personas que no han requerido un aislamiento posterior.

En lo relativo a profesionales, dese el 1 de julio se han registrado un total de 32 casos de COVID-19: 18 casos sintomáticos y 14 casos asintomáticos.

Se han producido tres fallecimientos desde el 1 de julio.

En los centro de discapacidad, la incidencia de la pandemia es todavía más baja: 1 personas afectada con ingreso hospitalario, 2 personas con PCR positiva que permanecen en los centros (uno sintomático y otro asintomático) y 6 las altas epidemiológicas. De los 6 profesionales afectados, 4 son asintomáticos.

Además, en los centros de día ha habido 12 casos positivos repartidos en 5 centros.

Protocolos de actuación y controles preventivos en el 100% de los centros

Navarra lleva aplicando desde hace dos meses en sus residencias los planes y protocolos para la prevención, contención y tratamiento de nuevos brotes de COVID-19 elaborados por los departamentos de Derechos Sociales y Salud, además del “Plan de respuesta temprana en un escenario de control de la pandemia por COVID-19”, pactado por el Ministerio de Sanidad con las comunidades autónomas.

La mayor parte de los protocolos implementados en Navarra se elaboraron y pusieron en conocimiento de los centros a finales de junio, igual que el recurso intermedio creado en el centro Amavir Argaray, donde se realizan aislamientos de mayores con COVID-19 confirmados y de contactos estrechos residentes en centros y/o procedentes de sus domicilios particulares, que no requieran hospitalización.

Estas medidas se completan con los planes de contingencia propios que tienen todos los centros, consensuado con su correspondiente centro de salud y las mutuas de prevención de riesgos de las mismas. Los planes específicos han sido revisados y validados por el Departamento de Derechos Sociales y el Departamento de Salud (concretamente desde Atención Primaria de Salud y  el Instituto Navarro de Salud Pública y Laboral de Navarra). Además, se les han hecho aportaciones desde la Unidad de Ordenación de la Atención Sanitaria en Centros Residenciales Sociosanitarios.

La consejera de Derechos Sociales, Carmen Maeztu, ha manifestado este jueves que estas medidas aplicadas “están permitiendo, hasta el momento, que la incidencia del COVID-19 en las residencias de mayores de Navarra sea baja. Un 1% sobre el total de casos, frente al 26% en la etapa anterior, gracias al intenso trabajo desarrollado con el Departamento de Salud”.

“No obstante, de lo sucedido hasta julio sabemos que la alta incidencia de la COVID-19 en determinadas localidades influye de manera directa en las residencias. Lo estamos viendo ahora en Tudela. Por eso hemos de ser muy cautelosos y extremar las medidas”, ha señalado la Consejera.

Además, Maeztu ha explicado que se han realizado controles preventivos en los centros residenciales. En concreto, en junio se hizo un estudio de seroprevalencia a todo el personal de los centros residenciales (en torno a 4.000 trabajadores y trabajadoras) y se están repitiendo este mes de septiembre a personal y residentes (unas 10.000 personas).

Con todas estas medidas el Gobierno de Navarra persigue lograr una rápida detección y atajar la cadena de trasmisión lo antes posible. A juicio de Maeztu “este conjunto de medidas y contar con un recurso intermedio nos está permitiendo aislar y atajar los brotes con rapidez, por lo que hasta el momento los casos no son muy numerosos”.

No obstante, la consejera Maeztu ha querido valorar la situación con cautela y ha apelado a la comprensión de las familias de las personas residentes. “No debemos bajar la guardia. La experiencia de los últimos meses nos ha demostrado la crudeza con que el COVID-19 se ceba en los centros de mayores y discapacidad. Para que esto no vuelva a ocurrir debemos extremas las medidas. Pedimos también la comprensión de las familias por las restricciones en algunos centros. Nuestro propósito sólo es proteger a las personas que viven en ellos porque lo que sí sabemos es que el virus entra de fuera”, ha manifestado.

De igual  modo, Maeztu ha hecho un llamamiento “a la responsabilidad individual” para atender a las indicaciones y recomendaciones que se están haciendo desde Salud para reducir al máximo las reuniones sociales y familiares.

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