Sobre el contexto en el que nos encontramos a causa del coronavirus, por Ander Mazkiaran

 

 

ander mazkiaran           En este remolino de bombardeo mediático sobre el coronavirus, conviene tomar distancia y reflexionar sobre qué es lo que realmente está pasando, más allá de lo que nos quieren hacer ver. Este artículo es una humilde aportación para tratar de entender y poner sobre la mesa ciertas claves de las que no se habla mucho:

         Para empezar, un elemento que una vez más está quedando en evidencia. En la sociedad actual se prioriza lo económico a lo social. Esto parece obvio, pero me da la sensación de que se olvida a la hora de hacer apología de la gestión del Estado en esta crisis sanitaria. Y es que el Estado, sea éste con mano derecha o izquierda, está para garantizar el correcto funcionamiento de la explotación de la burguesía sobre la clase trabajadora.

De ahí que nuestro querido Gobierno progresista haya impuesto cerrar todas las escuelas, polideportivos, prohibir la libre circulación, el derecho a reunirse… mientras ha obligado a cientos de trabajadores de grandes empresas a ir a trabajar exponiéndose al peligro del contagio o expandiendo el virus. Es decir, limitan los derechos fundamentales de la clase trabajadora, pero no su obligación, trabajar para hacer ricos a los jefes. Es cierto que hay fábricas que han cerrado. Algunas de ellas gracias a la organización de los propios trabajadores que se han negado a ir a trabajar; otras de ellas, porque la cadena de producción está cortada y los mercados paralizados, por lo que para muchas empresas no tiene sentido seguir pagando el sueldo a sus trabajadores mientras no puede vender lo producido o porque no le llegan piezas para mantener la producción. En todo caso, no por medidas del gobierno. Al contrario. Por ejemplo, el Gobierno Vasco obligó a trabajadores de Sidenor a ir a trabajar, cuando éstos se habían negado para evitar el contagio del coronavirus.

            Todo apunta a que el estado de alarma se va a alargar más de lo esperado, quién sabe cuánto, pero parece que va para largo. Podemos tomar a China como referencia para hacernos una idea. Se establecieron las medidas de restricción el 23 de Enero y ha empezado a volver a la normalidad dos meses más tarde, habiendo cerrado todo tipo de fábricas y transporte público, cosa que aquí no se ha hecho. Parece que se alargará dos meses o más esta dictadura, con medidas excepcionales más que dudosas en las que la organización política, sindical y social fuera del Estado estarán bloqueadas. Mientras, las grandes empresas que puedan mantener su producción permanecen abiertas.

            Como siempre, los medios de comunicación hegemónicos están cumpliendo su fiel papel de generar opinión espontánea favoreciendo al orden establecido. El extremo alarmismo provocado ha creado una sociedad pánica, a la que pretende arrodillar ante quien aparece como único salvador: el Estado. Repiten una y otra vez que hay que dejar las diferencias políticas a un lado, que se trata de una cuestión sanitaria. Lo siento, pero no. ¿Cómo se explica, entonces, que cada gobierno, incluso dentro de la Unión Europea, este tomando diferentes medidas? Incluso medidas contradictorias entre sí. ¡Pero si mientras nos encontrábamos confinados en casa, en el estado Francés se celebraron elecciones municipales! ¿Acaso no es una medida política restringir todos los movimientos de la población, exceptuando ir a trabajar? Este discurso de evitar lo político, es precisamente un discurso político, para que la sociedad no se organice fuera de las garras del Estado y mantener el control del statu quo. TODOS los partidos políticos colaboran con este principio dejando una vez más en evidencia que son los mismos perros con distintos collares. De paso, ¿nos explican cuánto dinero gastan y cómo en la industria armamentística? ¿Cuales son los objetivos reales y resultados de los centros virológicos de alta seguridad? ¿Qué tiene que ver el Centro Virológico de Wuhan (en el que están metidos estados como Francia o Canadá), ciudad donde apareció el coronavirus, con esta pandemia? ¿Acaso desarrollan estas armas por simple diversión?

            Este último elemento de creer que el Estado somos todos, traerá consecuencias trágicas para la clase trabajadora en un futuro próximo. El oportunismo y falta de perspectiva está llevando a prácticamente todos los agentes políticos y sociales a no ver la ofensiva que se esconde detrás de estas medidas. No hace falta ser economista para saber que se avecina una crisis económica sin precedentes. No hace falta ser politólogo para saber que el Estado, más allá de “buscar el bienestar de la ciudadanía”, se someterá a las necesidades de los organismos supraestatales Europeos (FMI, BCE, Unión Europea…) subordinados a intereses económicos y geopolíticos de la gran burguesía. Por mucho que haya un gobierno de izquierdas y progresista, está en los genes de la socialdemocracia traicionar a la clase trabajadora y arrodillarse ante los empresarios y banqueros, mediante organismos Europeos de dictadura económica (en Grecia, Syriza nos dio un claro ejemplo de ello). Todo indica a que el Estado de Bienestar que tembló con la crisis de 2008 va a terminar de derrumbarse ante la crisis económica que se avecina, sin que ningún gobierno pueda hacer nada, por muy de izquierdas que sea.

            Las medidas económicas que se están tomando estarán dirigidas prioritariamente a reactivar la economía y a que las empresas puedan seguir compitiendo en un mercado capitalista, en lugar de satisfacer las necesidades sociales de la clase trabajadora. Ante la crisis económica que se avecina, una vez más llamarán a que nos apretemos el cinturón en favor de los ricos, una vez más su propuesta será que la clase trabajadora sea quien venga a salvar una economía que le lleva una vez tras otra a crisis cada vez más agudas, nos venderán que es responsabilidad de todos salir de esta. Pues no. La responsabilidad de que la economía esté dirigida al beneficio económico en lugar de a satisfacer las necesidades sociales, no es nuestra responsabilidad. La mala gestión que se ha hecho con el virus no es nuestra responsabilidad. Que por intereses geopolíticos los millonarios financien y los gobiernos desarrollen armas de destrucción masiva, como armas nucleares, químicas, y si, también biológicas, no es nuestra responsabilidad. Que los Estados estén subordinados a los intereses de las multinacionales, no es nuestra responsabilidad. Que la economía vaya mal, tampoco es nuestra responsabilidad. Que la sanidad no dé abasto, no es nuestra responsabilidad. Por lo tanto, no podemos permitir que la crisis sanitaria presente y, sobre todo, la crisis económica que se avecina, caiga sobre el empeoramiento de las condiciones de vida de la clase trabajadora. No podemos permitir que los mandatarios y multimillonarios cojan oxígeno a costa de ahogar a la clase trabajadora. Por que la responsabilidad es única y exclusivamente suya y de sus cómplices.

            Nada bueno se avecina, los datos y predicciones económicas, especialmente en Europa, son desoladoras. Mientras estamos en esta crisis sanitaria, el Estado está ganando posiciones. Por un lado, atribuyéndose, mediante un estado de excepción, competencias para establecer toda medida que se les pase por la cabeza sin ningún tipo de impedimento. Por ejemplo, normalizar la presencia de los militares en nuestras calles. ¿Acaso alguien piensa que a los militares les importan la vida de la gente? Militares que participan en guerras matando a otras personas en nombre de los intereses de su patria. ¿Es realmente necesaria para superar la crisis sanitaria la presencia de los militares? No es una locura pensar que puedan estar preparándose para bloquear la respuesta y movilizaciones que puedan desatarse por motivo de una posible respuesta social ante una nueva crisis. Por otro lado, el Estado gana posiciones integrando las redes populares de apoyo a las instituciones estatales. Es decir, las garras del Estado tratan de atrapar toda esa solidaridad por ayudar a quienes peor lo pasan, convirtiéndolas en ONGs inofensivas. Las cuales, podrían, mediante la auto-organización convertirse en herramientas efectivas para hacer frente a las medidas que empeoren sus condiciones de vida. Medidas que impondrá el gobierno al que ayudan. No se trata de que la clase trabajadora se organice para ayudar y tapar los vacíos del Estado para que éste sobreviva. Sino de que se organice para cubrir esos vacíos dirigiéndolos a crear un poder frente al establecido, y no junto a él.

            Por lo tanto, creo que es fundamental que se recuperen los derechos políticos de reunión y manifestación (siempre que cumplan los criterios sanitarios que los expertos médicos, y no políticos, establezcan), ya que no tiene sentido que a muchos de los trabajadores se les obligue a ir a trabajar y que no se pueda organizar la defensa de sus necesidades básicas. También es necesario exigir la verdad, tanto sobre el origen real del virus y las causas de su expansión tan rápida, como la explicación de la evolución de este virus (en lugar de comunicar a cuentagotas lo que pasa en el día a día) y explicar de dónde se saca la millonada que va a ser invertida para reactivar la economía y cómo va a hipotecar esto a la clase trabajadora. También, fomentar la solidaridad con aquellos trabajadores que están obligados a seguir trabajando en condiciones durísimas, en especial a médicos, enfermeros y enfermeras y limpiadoras de los centros sanitarios, que están sufriendo las consecuencias de los recortes sufridos en sanidad, teniendo que trabajar durante largas horas, con poco material y escasas condiciones de seguridad.

            Es extremadamente difícil, pero debemos tratar de actuar con la seriedad y compromiso que exige el contexto. Me temo que la sociedad va a cambiar tal y como la hemos conocido hasta ahora. Si dejamos que los de siempre tomen las riendas de este cambio ya sabemos lo que nos espera, debemos tratar de organizar la solidaridad fuera de los parámetros del poder establecido, para que las personas dejen de ser tratadas como mercancías que utiliza la burguesía para enriquecerse; para que la ayuda mutua deje de ser un salvavidas del sistema y se convierta en un arma contra un sistema regido por el dinero; para que la sanidad deje de estar limitada por grandes farmacéuticas que desarrollan medicamentos en función del beneficio económico, en lugar de centrarse en la salud de la población…

            *Recomiendo para profundizar sobre el origen del coronavirus, diferentes estrategias para frenarlo, el contexto geopolítico que nos deja, medidas económicas que se están tomando y su posible repercusión… los siguientes artículos:

            **También dejo aquí una interesante campaña política emprendida por la juventud socialista de Euskal Herria:

            *** Los contenidos de los enlaces están tanto en euskera como en castellano.

 

Ander Mazkiaran

Un comentario en “Sobre el contexto en el que nos encontramos a causa del coronavirus, por Ander Mazkiaran

  1. De humilde nada tú comentario,alto,claro y contundente y dices muchas,muchas verdades,estoy de acuerdo en todo lo qué dices,y lo qué más me gusta,es qué lo haya echo un joven,qué parece qué la juventud,no toda,en general,está dormida o dominada por él capital y él consumismo,hay qué luchar sin armas,cómo los y las sanitarias contra éste virus y él virus de esta socidad qué no quiere luchar,por lo qué es justo para todas y todos,eskerri asko,sigue así Maitia

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