Sin complejos, sin vergüenza, por José Félix Sánchez-Satrústegui

 

FOTO MONTEJURRA SOLO

Aun no siendo partidario de los artículos de fecha fija (Carnaval, Navidad…),  no quisiera comenzar estas divagaciones sin desearos lo mejor para el año 2019, sobre el que ya sabemos algo en su primer mes de vida: va a cambiar todo para que todo siga igual.

Cuando Baudelaire afirmó que hay que ser sublime sin interrupción, no pensó en Pablo Casado, pero él cree que sí. Sin complejos, como le gusta decir. Su verborragia es vulgar, nada sublime, pero sublima; es decir, todo lo que toca pasa directamente del estado sólido al de vapor. Parecía consolidada la lucha contra la violencia machista y él, por “voxear”, la vaporiza en violencia doméstica, por ejemplo. Menos mal que el asunto quedó aclarado cuando Ruth Beitia, candidata del PP en Cantabria (tan acostumbrada a saltar y a caer desde una valla que le cuesta tomar tierra con naturalidad), equiparó la violencia animal con la ejercida contra la mujer; ambas condenables, sin duda, pero que habrá que situar en planos distintos.

La toma de Granada es la nueva referencia histórica de la extrema derecha, que propone alzarla a la categoría de día de Andalucía. El siguiente paso será acusar a Pedro Sánchez de apoyar a Tariq contra don Rodrigo en la batalla del Guadalete y, con ello, denunciar el primer gran efecto llamada. Luego ya veremos dónde paran, no vaya a ser que nos pidan, para considerarnos españoles, una prueba de ADN que nos entronque con el hombre de Atapuercas, de parentesco ya demostrado con el “homo voxensis”.

La extrema derecha presenta un programa de extrema derecha y algunos se llevan las manos a la cabeza, más por hipocresía que por extrañeza. Vox ha rascado suavemente en la epidermis del PP y ha sacado su genotipo ultra, sin complejos.

Rivera quiere llevar a C’s, esa molturación de nómadas en busca del centro, al cielo electoral, aunque no se sabe si lo alcanzará por vía del suicidio. Por ahora, se ha instalado en el extremo centro, ese no lugar, autoproclamándose centrista y pactando, de costadillo, con la extrema derecha. Es decir, ha hecho un disimulo tipo Gila (alguien ha pactado con alguien…alguien va a gobernar con el apoyo de alguien…).

El ya conocido como “trifachito” destila divismo perfumado por la insoportable aznaridad del ser del trío. Han olvidado de repente su frase-martillo de que debe gobernar la lista más votada y con gran denuedo han logrado, antes de que el Gobierno lo haga con la parte material, exhumar los restos ideológicos del dictador (que debían estar mal y poco enterrados, eso sí).

Pero, además, algunas propuestas de Vox, que tarde o temprano pondrán sobre la mesa del gobierno andaluz, y que de una u otra manera han aceptado sus socios, incluyen una serie de barbaridades repletas de autoritarismo y basadas en mentiras sobre los emigrantes y refugiados, sobre la violencia machista, sobre la ruptura del país, la negación de represiones durante la dictadura… Dos datos sin entrar en más detalles: pretenden la destrucción de lo público (sanidad y educación sobre todo) y aplicar medidas económicas que son un verdadero despropósito neoliberal.

A Susana Díaz le ha faltado autocrítica, como al PSOE andaluz, y dimisión inmediata. La izquierda, medrosa y acomplejada, debe recuperar propuestas políticas que devuelvan la ilusión, no soflamas emotivas sin contenido: programas de gasto social y garantizar unos mínimos a los más desfavorecidos, políticas redistributivas abriendo el camino hacia la democratización de las relaciones económicas y una nueva agenda de cambio. Y, por supuesto, debemos seguir apoyando sin ambages un feminismo sólido como fuerza liberadora y combativa contra las desigualdades. Un inciso, señor Sánchez, no retenga al buque Open Arms, no dé la razón a Salvini y demás bazofia. Seamos humanos y justos; después, exijamos una política migratoria seria común de la UE.

El “trifachito”, exultante, persigue instalar la xenofobia, la homofobia y el machismo, es decir, el odio como forma de relación y la violencia contra los más vulnerables. Están entregados a la soberanía económica, y antidemocrática, del IBEX 35 a la que tampoco la izquierda es capaz de enfrentarse. A la par, supongo, querrán recuperar el NODO como altavoz del nacionalcatolicismo y el negro como color de fondo. Ocurrencias de regusto rancio y viejo. Sin complejos, sin vergüenza. Así de simple, así de simples. Feliz año nuevo, o sea.

José Félix Sánchez-Satrústegui

Un comentario en “Sin complejos, sin vergüenza, por José Félix Sánchez-Satrústegui

  1. Una pregunta… Si VOX es la extrema derecha y todos sabemos q los extremos son malos..
    Podemos es la extrema izquierda? Porque creo q no hay nadie mas a la izquierda que ellos.
    Y si son extrema izquierda tambien son malos?
    Son solo malos los de derecha?
    Explicarmelo por favor.

    Me gusta

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