Día de difuntos, noche de Halloween y viceversa

f.g.v

Nunca me ha llamado la atención  la noche de Hallowen, que traducida al castellano es “Noche de jalogÜen “. Aún no sé lo que quieren decir con eso de truco o trato, me da igual. No me gusta y ya está.

La muerte es mucho más seria que toda esa parafernalia que se montan, sin otro objetivo que el sacar pasta o caramelos o pasar una noche de juerga. ¿Me pueden decir cómo narices se puede pasar una noche de juerga al lado de una persona disfrazada de muerte?, a ver, de muerte no es bien, de muerte quiero decir con una cara pintada de calavera, túnica negra y una guadaña. ¿Qué ganas de abrazarla ¿o no? O bailar con una persona y que lo que nos separe sea una motosierra, de plástico o real, depende del pueblo al que pertenezca esa persona. Con colmillos largos y babeando sangre, o lo que es más grave a mi modo de ver, con caretas, de lo que sea, de payaso asesino, de Chucky o de su prima, me da igual, yo a la gente le tengo que ver la cara, que “tapaos” perdemos la compostura y la gente se atreve a hacer cosas que no deben.

 Tampoco me gusta el día de los difuntos. Yo soy ateo a tiempo parcial, ya que cuando estoy resfriado soy agnóstico, por si la casco y resulta que hay Dios o alguien esperando a juzgarme, o hay cienes de vírgenes esperando a que yo llegue en un  paraíso de esos, o por haberme portado malamente en esta vida me reencarnan en perro  de esos agilipollaos, con lacito y calcetines  o en árbol donde mean esos perros. Si me dejan elegir, ser una raza u otra de canino, seré perro callejero, que estoy más acostumbrao.

No sé muy bien cómo va eso de la reencarnación y reconozco que por mi edad, debería de ir enterándome un poco, y es que siempre dejo las cosas para última hora. Pero como de esto depende mi futuro post mortem, voy a preguntar a quien corresponda para que me indiquen y no me muera sin saber porqué puerta salir de esta vida y entrar en la otra. Si hay otra vida claro.

A mí la verdad que me da mucho miedo morirme, yo digo que es pereza, que no digo que no, pero miedo también. Nunca me vienen bien, la verdad, y no es que esté muy ocupao, que va, pero me da la sensación de que no es el momento, y aunque en vida no hago las cosas bien, quiero morirme haciéndolo bien, cuando me toque, ni antes ni después, solo me moriré el día que tengo asignado, y si alguien tiene prisa le cedo la vez. Pase usted, que yo no tengo prisa, puedo esperar.

Eso sí, a mí me gustaría que la gente próxima a mí, sintiera de verdad mi fallecimiento, que llorasen y cuando se acordaran de mi fuese con cariño, pero a la vez con dolor por haberme perdido. Nada de eso que he escuchado a mucha gente, “pues cuando yo me muera hacer una fiesta grande y tomaros unos vinos a mi salud. No, la muerte es cosa seria. Cuando un ser querido se va  a trabajar lejos de nosotros o nosotras, lloramos, le deseamos suerte, le prometemos escribirle y no olvidarle, ¿Por qué cuando entregamos la cuchara vamos a celebrarlo? Si la persona que se va, va a buscarse un futuro mejor, o a ampliar sus conocimientos, al contrario que la que fallece, que no conoce a dónde va, ni si va o se queda, si va a ser perro o árbol, en fin, que no se va voluntariamente.

No digo que si eres negro y de New Orleans (Nueva Orleans), se celebre el funeral con una banda de música al ritmo de un blues (Blus), pero aun así, yo veo  a los trompetistas de la banda y al cortejo fúnebre llorar. Sí, siempre lloran los de la trompeta, no preguntéis por qué. Así que como yo lo paso mal cuando muere un ser querido, si alguien me quiere de verdad, que también  haga lo mismo conmigo. Claro que de aquí a que la casque, seguramente quedará muy poca gente que me quiera.

Yo creo que la edad buena para morir es entre los cuarenta y cinco y cincuenta y cinco. Yo ya he pasao.  Si lo pensamos bien, es una edad en la que estamos bien, que nos conoce mucha gente, joven y mayor, es cuando más pena vamos a dar, cuando más gente nos va a llorar de verdad. Posiblemente el tanatorio se llene de personas cercanas que, aunque pasen del finado y se olviden dónde están, se reencuentren después de muchos años. Y retomen su amistad, y algunos y algunas y viceversa, se junten y nazca una nueva vida, que será fruto de nuestra muerte. “Llevamos cinco años juntos y nos conocimos en el funeral de mi tío Pascual, por parte de mi madre, por eso a la niña le hemos puesto su nombre. ¿Pascuala? No, Pascual”.

No me digáis que no os ha encogido el corazón. Una persona que ha terminado su vida y ha comenzado su muerte ha sido la que ha ocasionado ese encuentro.

De verdad que la muerte es algo serio, por eso pienso que el mejor homenaje que les podemos dar a nuestros seres queridos que han fallecido, es recordarlos con cariño, echarlos en falta con una sonrisa o con los ojos vidriosos, un día cualquiera, no hace falta que llueva.

Nunca os ha pasado estar en el sofá y decir, “Voy a llamar a mi madre” y cuando haces el amago de levantarte recuerdas que ya no contesta al teléfono, que se fue. Y recuerdas con cariño su ausencia y piensas que nunca quieres dejar de recordarles porque la gente que no se olvida nunca muere.

Félix Goikotxeta Vega

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s