¿Quién acosa a las mujeres para después acusarlas? Félix Goikotxeta Vega.

f.g.v

No se trata de sacar excusas, no se trata de decir, yo no estaba, tampoco se trata de aprovechar el momento para subirse al carro de la condena.
Se trata de hacer o decir algo convencido o convencida. Se trata de confesar las imperfecciones adquiridas con el paso de los años y quitárnoslas. Porque se pueden quitar.

Yo pertenezco a una generación de gestos machistas y en muchos casos de hechos machistas. Los de mi generación hemos crecido con los piropos a mujeres desconocidas como costumbre. Los de mi generación hemos estado orgullosos de “ayudar” a la mujer en las tareas domésticas que corresponden a todos los miembros de la casa compartida.

Normalizábamos el dejar a la “parienta” en casa para irnos nosotros de juerga. Crecimos con las películas del destape y vaciábamos el videoclub de películas pornográficas. Ahora se utiliza internet.

Esto y más cosas, como el ir a un pueblo cualquiera de la merindad y tener cuidado con qué chica hablabas o pedias baile, porque el macho alfa de la manada enseguida salía a defender su territorio. O escapabas o volvías a casa caliente.

No me quiero excusar, al contrario, con esta explicación solamente quiero demostrar que se puede cambiar. Que machista no se nace, como no se nace racista ni homófobo , el machismo es un aprendizaje, y así como se aprende se desaprende. En este artículo hablo en general, hablo de lo que pasaba y cómo nos comportábamos entonces.

Y todo esto viene a cuento de los abusos sexuales que están saliendo a la luz y a los que eran sometidas numerosas aspirantes a actrices.

Mucho se les ha criticado a algunas actrices, ahora famosas, por no denunciar hasta ahora unos acosos sufridos hace años. ¿Y? bastante tuvieron que pasar esas mujeres cuyo sueño era ser actrices y tener que soportar una entrevista con un baboso acosador, que abusando de su poder prometía papeles en películas o series o lo que fuese a cambio de “favores” sexuales.

¿Qué diríamos los hombres, si a cambio de ascender en el trabajo, el jefe nos pidiera que le hiciésemos una felación? Muchos la haríamos, otros muchos no lo haríamos. Unos denunciaríamos al momento, otros no lo denunciaríamos nunca, por vergüenza, porque estamos en una sociedad de machos, que entendemos que a una mujer se le pidan favores sexuales a cambio de papeles en películas o ascensos laborales, pero no entendemos que un hombre ascienda o consiga papeles cinematográficos a cambio de sexo.

Y digo, aceptamos sí, o vemos “normal”, y criticamos a la mujer que denuncia los acosos sexuales porque “mira cómo va vestida” “que pedazo escote” y porque “nosotros” también le haríamos un “favor”.

Porque esa moral colectiva es hipocresía individual. Una mujer acosada es libre de denunciar cuando le dé la gana. Al momento si se ve fuerte o a los años. ¿Nunca nos vamos a preguntar el por qué una chica, mujer, a veces no resiste a los acosos laborales? ¿Puede ser porque además de acosada va a ser luego acusada? Sabe a ciencia cierta que la moralista sociedad patriarcal y machista, va a dudar de ella. Por ser mujer, por vestir así, por pintarse o por no pintarse. Sola y únicamente por ser mujer.

Y la prueba la tenemos estos días con el juicio a esas cinco alimañas que violaron a una chica en un portal de Iruña. Los medios de comunicación españoles en programas, dirigidos en su mayoría por mujeres, se atreven a cuestionar dicha violación. Yo no critico que les digan “presuntos”, igual los medios de comunicación no pueden acusarles directamente. Pero tampoco dudar de la palabra de la mujer violada. Y eso lo hacen los medios de comunicación todos los días, salvo honrosas excepciones.

Tratan como normal, que una chica de dieciocho años se meta en un portal de una ciudad desconocida para ella, a practicar sexo con cinco “machos” y que después de una relación con esas cinco alimañas, le roben y la dejen sola en el portal. Joder, ¿los cinco cerdos esos, han conseguido a una chica de dieciocho años, que hace una orgía con ellos y la dejan tirada, sin siquiera invitarle a una caña?

Ya todos y todas tenemos nuestra opinión sobre la violación a esa chica en Iruña. YO LE CREO.

Y los hombres podemos cambiar, los hombres debemos mirar de frente a estas situaciones y enfrentarnos a ellas, a las situaciones me refiero, no a las mujeres. Debemos de repasar nuestras vidas y luchar junto con las mujeres, dejando que sean las mujeres las que nos enseñen el camino a seguir. Siendo feministas y luchando a la par que ellas contra una sociedad patriarcal y machista, que no avanza. Enseñando a los y las jóvenes nuestros errores, para que ni ellos ni ellas los cometan. Enseñando a los jóvenes, solo masculinos, que todos y todas somos iguales, que todas y todos tenemos derecho a ir a casa sin miedo.

Podemos cambiar, muchos hemos cambiado, a muchos las mujeres nos han enseñado a vivir como iguales, a no “ayudar” en casa, si no a repartir las tareas. Y no pasa nada por probarlo. Se vive mejor entre iguales, con respeto, que imponiendo unas ideas anti diluvianas y retrógradas.

Félix Goikotxeta Vega

PD. Sesenta años se pide para cada uno de los jóvenes de Altsasu, por una pelea de bar con unos guardia civiles fuera de servicio y sus parejas. Veinticinco a cada uno de estos cerdos por violar a una chica en un portal. ¿Justicia?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s