Vivir del cuento. ¿Bandera o trozo de tela? Por David Köemman.

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Sinceramente esperaba que el 14 de Abril la bandera republicana, o de la segunda república para ser exactos, ondeara junto a la de Navarra con cadenas o arano beltza en el balcón presidencial del Ayuntamiento de mi amada Lizarra.

Parece ser que las leyes no lo permiten, tratando este hecho a la altura del ensalzamiento, incluso apología a algo que no es terrorismo pero no sé a aún a quién cojones molesta.

Me quedan muy pocos países por pisar, por arrastrar mi mochila a paso de mochilero desde que con 18 años  mi padre me dio cien mil pesetas, o 20 mil duros, para sacarme el carnet de conducir en la autoescuela Jordá de Cocentaina y me las fundí cogiendo un avión y aterrizando en Cork (Irlanda)… me las vi putas para regresar.

Cuanto más viajo más independentista, regionalista o creyente en el minifundio soy,  pero a la vez menos odio a mis vecinos, creo que el nacionalismo es sinónimo de odiar al vecino y el patriotismo amar tu territorio.

Me gustan las banderas, esas imágenes iconoclas, que en muchas ocasiones demuestran el amor y representación por una tierra. Soy dibujante, ilustrador, artista y toda comunicación visual me apasiona, desde el dragón de Gales, pasando por la esfera perfecta japonesa con o sin estrías, ese águila imperial alemana o nuestra arano beltza, sin olvidarme de la Senyera que llevo tatuada a fuego en mi alma mediterránea. No dejo atrás medias lunas o ikurriñas tanto vascas como inglesas. Todas son bonitas mientras no representen muerte ni violencia y respeten los derechos humanos y las libertades. 

Lo que está claro es que la rojigualda no representa la democracia, ni mucho menos la libertad de expresión; expresión de llorar y poner luto a miles de republicanos que fueron carne de cañón tras entrar el Caudillo por Extremadura. El pequeño truhán no tuvo cojones, o tuvo la sabía astucia de no comenzar su reconquista o golpe de estado por el mediterráneo, lástima, si se hubiera equivocado tomando esta decisión, seguramente a día de hoy, a las puertas de casi un siglo de aquella masacre, no estaríamos llorando por nuestros bisabuelos o tatarabuelos.

Pero a lo hecho; pecho… Yo soy más anarquista, lo siento, soy muy anarco, demasiado quizás para los tiempos que corren. No pido permiso y muchas veces ni perdón, ya que intento actuar siempre sin hacer daño a nadie. Creo firmemente que si hay que hacer algo se hace y punto. Pedir permiso puede ser un acto de educación, pero cuando la casa del pueblo, es del pueblo, poner una bandera republicana no es delito mientras exista parte del pueblo que necesite de esta emoción y recuerdo, al igual que respetamos valles caídos y calles dedicadas a divisiones azules y marchas verdes.

¿Qué diferencia hay en exponer una bandera republicana a una de igualdad de género, gay, lazos contra el cáncer o la Korrika?. Todo está en el odio acumulado, yo creía que cuando se murieran todos los abuelicos de los dos bandos, esto se acabaría… pero veo que aún coletea.

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Me río muchas veces del alzamiento nacional cuando la mayoría eran guardias de la armada marroquí, es decir mister Paco no se fiaba ni de los españolitos.

Hablar en el 2017 de esas dos Españas es una vergüenza. Dicen que no conocer la historia de nuestra tierra nos puede condenar a repetirla, lo dudo. Gracias a los milenials esto no se va a repetir, llegó la criticada era del twitter, del sexo por internet, del whatsapp y de que nos sude el rabo (en mi caso) lo que hicieron hace 80 años 4 hijos de la gran chingada.

Un país que abanderó el espolio de las américas en el siglo XVI, violó, anuló la libertad de civilizaciones ricas, no solo en oro, si no en valores y espiritualidad bajo la sombra de la cruz, la cruz de un comunista, por qué Jesucristo no era comunista.  
Estoy convencido de que los comunistas son cristianos, ya que aún no he visto en los evangelios la recalificación de terrenos, ni amiguismos y enchufes para entrar en la sinagoga. Para subrayar esta frase, ser Cristiano no es ser católico, le pese a quién le pese.

También tiene huevos que el jueves 13 de Abril se celebrara el día internacional del beso, supongo que sería idea de Judas.

Soy budista, o al menos intento serlo, ya que en este país cuesta ser, da igual lo que quieras o elijas, el simple echo de ser, ya es costoso, pero lo único que me jode es que el otro acomplejado de bigote Chaplinista se apropiara de símbolos de un alto nivel espiritual como fue la esvástica y que casi un siglo después caiga la vergüenza y la mala interpretación de este símbolo sagrado de mi filosofía o poder llevar un mostachito de 3 cm cuadrados bajo nuestra nariz.

El día 14 la bandera republicana ondeó en muchos corazones y ahí no hay ley ni dictadura oculta que la pueda arrancar…

“Rompímosla, amigos,

que el vil que la lleva

insano se atreva

su frente mostrar.

Nosotros ya libres

en hombres tornados

sabremos, soldados,

su audacia humillar”.

(Estrofa Himno de la República.)

Cada vez tengo más claro que este país, que no voy a llamar de pandereta, porque existen muchos millones de personas que valen mucho la pena, necesita un resset, fraccionar el disco duro pero sin romperlo en pedazos. El que no vea que cada territorio es diferente en cultura, clima, gentes, tradiciones, folklore, historia… ese tipo  o tipa o es milenial o ha perdido cromosomas cada vez que enchufa el microondas para calentarse una tortilla del súper de los Chinos un domingo.

Y para despedirme les dejo con una anécdota:

Hace 3 semanas, me estaba grabando un vídeo selfie frente la puerta del ayuntamiento para mandar a mi esposa, utilizo este modo de comunicación,me gusta, quizás por mi carácter narcisista. De repente vi un bulto que se me acercaba a una velocidad considerable y cuando lo tuve a 50 cm era un Foral que me pedía el móvil porque decía que yo le estaba grabando. Tuve que mostrarle a la fuerza parte de mi intimidad, de mi selfie, con frases dedicadas a mi amor, imágenes etc… me cagué en la hostia puta a sabiendas que podía ir esposado, detenido o retenido, pero aquel rojigrisacéo agachó la cabeza balbuceando un perdón que debía haber sido de rodillas.

Por supuesto que comprendo el miedo en el cuerpo que puede tener una fuerza del estado viviendo en territorio comanche, pero solo así consiguen que los que les apreciamos, admiramos y agradecemos que se jueguen la vida por 800 putos euros al mes acabemos del bando contrario. 

Espero que ahora en las nuevas plazas que se han creado, junto con el uniforme y la porra les pongan una cajita de Diazepanes.

David Köemman.

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