Izarra 2-Guijuelo 2. Empate sobre la bocina.

El Guijuelo, con nuevo entrenador, se llevó un punto de Merkatondoa que les supo a poco ya que a falta de 7 minutos para el final ganaban por un gol a dos y habían dado la vuelta a un marcador que se les puso en contra a las primeras de cambio.

Solo el miedo a ganar privó al conjunto salmantino de sumar su tercera victoria como visitante. El miedo y esa fe inquebrantable que tiene el conjunto de Estella cuando apela a la garra y al empuje cuando se entra en el tramo final del partido. De esa manera los navarros han salvado un buen puñado de  puntos esta temporada, tanto en Merkatondoa como a domicilio.

El partido se puso de cara para los locales en el minuto 8 con el gol de Manjón que aprovechó una galopada de Bruno por su banda derecha. El centro raso del capitán fue rematado por el 9 sin oposición dentro del área.

El tanto espoleo a un Izarra que quería más y el propio Manjón a punto estuvo de anotar un golazo cuatro minutos después cuando lanzó un disparo desde 40 metros aprovechando que el portero estaba jugando muy adelantado. Los primeros 20 minutos fueron de claro dominio local, con un Guijuelo que no podía hacerse con el balón.

Sin embargo un clamoroso fallo defensivo iba a igualar la contienda muy pronto.

En el minuto 22 un centro desde la derecha del lateral Raúl iba a ser empujado a la red por Pino. El delantero solo tuvo que poner el pie para empatar. Hasta él mismo se quedó mirando al asistente ante el temor de estar en fuera de juego. El gol fue legal y evidenció, una vez más, el despiste de una zaga que con el paso de las jornadas ha ido perdiendo contundencia.

La igualada dio paso a unos minutos de dominio visitante, mientras que los de Estella intentaron recomponerse del mazazo. A punto de llegar al intermedio, otra internada del lateral derecho llevaba el peligro a las inmediaciones de Aitor.  El lateral aprovechando su velocidad y el apoyo con dos paredes en sus compañeros aparecía solo en el área pero no pudo conectar el disparo.

Así se alcanzaba el descanso. La reanudación deparó dos cambios simultáneos en un Izarra que necesitaba otra propuesta futbolística. Goñi y Deivid daban paso a Pito y Galán. Con toda la pólvora sobre el césped, los locales apostaban por jugar con dos puntas con la doble intención de generar más peligro e impedir la salida del balón de los salmantinos.

La entrada de Pito dio a su equipo más mordiente y empuje. El carácter indómito del delantero almeriense imprimió otro cariz al choque. En apenas diez minutos ya había rematado en dos ocasiones ante la puerta de Kike y los centrales tenían que multiplicar los esfuerzos ante la presencia de Manjón y el empuje de Pito.

En el minuto  61 Yoel Sola se retiraba lesionado y su lugar lo ocupaba Briñol. El cambio no modificaba el esquema de juego. En frente todo el juego pasaba por las botas de Jorge Juliá que una y otra vez buscaba el pase profundo para su delantero Pino. Por las bandas ni Jonxa ni Manu encontraban espacios ni oportunidades. Hasta que en el minuto 83 un centro templado desde la izquierda era enviado a corner por Sam cuando dos jugadores del Guijuelo se aprestaban a rematar sin oposición.

En el saque de esquina llegaba el 1 a 2. El balón no era despejado en primera instancia por la defensa navarra y Pino tuvo tiempo de meter la puntera de su bota para anotar su segundo tanto. Solo quedaban 7 minutos para alcanzar los 90 reglamentarios.

En ese corto espacio de tiempo al Guijuelo le entró el miedo a ganar y el Izarra se daba cuenta de que no podía perder otro partido  en su feudo sin darlo todo, aun a costa de desguarnecer la línea defensiva.

En una determinación desesperada, Maestresalas abandonó su posición de defensa central para convertirse en un tercer delantero centro aprovechando su altura.

La consigna desde los dos banquillos estaba clara; el Izarra, balones a la olla y los charros a defenderse con uñas y dientes.

En el minuto 85 Pito reclamó un penalti por empujón de su par. La insistencia en la protesta le costó la tarjeta amarilla.

A continuación en uno de esos balones largos que Pito pelea como si le fuera la vida en ello, obligó a la defensa a despejar de cabeza a cualquier sitio. Allí estaba Manjón para, de disparo cruzado, anotar el definitivo empate a dos goles y dejar en tablas la partida sobre el césped de Merkatondoa.

No hubo tiempo para nada más.

El Izara afronta ahora tres encuentros contra los otros tres equipos navarros: Osasuna Promesas en Tajonar, para  luego recibir en Merkatondoa a Mutilvera y Tudelano.

LA FICHA:

Izarra: Aitor, Eneko, Maestresalas, Cabrera, Polaco; Bruno, Sola (Briñol m 61), Sam, Deivid  (Pito m 46), Goñi (Galán m 46); Manjón.

Guijuelo: Kike, Raúl, Héctor, Jonathan, Ángel; Jonxa, Carles, Nestor, Jorge Juliá (Julián m 74), Manu (Piojo m 80); Pino (Carmona m 90).

 Goles:

1-0 M 8. Manjón a pase de Bruno.

1-1 M 22. Pino solo desde el área pequeña.

1-2 M 83. Pino resuelve un barullo en el área.

2-2 M 88 Manjón se hace con un rechace defensivo y de disparo cruzado.

Árbitro:

Navarro Collados ayudado por Ballester Vilar y Sanz Terredes, del colegio valenciano.

Los tres realizaron un buen arbitraje en un partido sin mayores complicaciones.

Solo el capitán local Bruno y el delantero Pito  vieron la  tarjeta amarilla y en ambos casos fue por protestar.

Incidencias:

Merkatondoa. 400 espectadores en una tarde fría en la que no dejó de llover de forma débil pero continua.

El entrenador del Izarra no se pudo sentar en el banquillo por estar sancionado. Siguió el encuentro muy cerca de sus ayudantes.

Borja Jiménez resumía así el partido:

“Tuvimos un buen comienzo, siendo capaces de crear ocasiones y manejando los ritmos del partido. A partir del minuto 20 hemos estado más nerviosos. Nos está costando ganar y el empate ha sembrando  muchas dudas. En el descanso hemos cambiado con la incorporación de Pito y Galán. Hemos salido a por el partido apretando más arriba y acumulando ocasiones. El balón no ha entrado y ellos han anotado en un saque de esquina aprovechando otro despiste.”

A la hora de definir lo mejor y lo peor que se vio en Merkatondoa el entrenador era claro:

“Estoy contento por el hecho de que el equipo ha creído en sí mismo, en sus posibilidades y no ha perdido la cara en ningún momento. Lo que no me ha gustado es la debilidad defensiva que nos ha costado dos goles. Concedemos tantos como consecuencia de esa falta de concentración. Es ahí donde tenemos margen de mejora.”

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Bruno Araiz sienta a un contrario y entra en el área.

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