Arraigo, Vox el Partido Popular, botánica o tomadura de pelo, por Juan Andrés Pastor

Voy a intentar ser breve, para lo que me va a venir bien echar mano de un ejemplo. Ayer Vox y Partido Popular llegaron a un acuerdo para gobernar juntitos en Castilla León. La coincidencia de intereses ha sido posible porque los populares han tragado con la eufemística Prioridad Nacional, que en realidad es una medida racista, xenófoba, ilegal y por lo tanto asquerosamente fascista que los de la gaviota intentan suavizar hablándonos del arraigo. Feijoo, tan arraigado como está él a la ambigüedad calculada ha dicho que vincula la prioridad nacional con el “arraigo real, duradero y verificable en el territorio”, y se ha quedado tan ancho.

Tal condición queda en entredicho si hablamos de uno de los prebostes populares, últimamente venido a menos, me refiero al vasco Javier Maroto, nacido hace 54 años en Vitoria-Gasteiz, ciudad de la que fue alcalde entre los años 2011 y 2015, luego ocupó un sillón en el congreso (2016-2019) y desde hace siete años es senador, además desde 2023 es vicepresidente primero de la cámara alta, vamos que lleva veintisiete años viviendo de la política, desde que en 1999 cobró su primer sueldo del ayuntamiento vitoriano, cuando tenía 27 años de edad, literalmente lleva pegado a la teta pública la mitad de su vida.

Pero esto que acabo de referir no es lo más importante, vuelvo al arraigo. Etimológicamente la palabra tiene su origen en el sustantivo raíz, así que tener arraigo significa estar enraizado, es decir tener una profunda conexión, anclaje o estabilidad. En terminología legal arraigo es un concepto jurídico que describe los vínculos profundos, estables y demostrables que una persona tiene con un territorio.

Maroto, el que nos ocupa que no el del abrazo de Vergara al que una placa en la trasera del Puy aquí en Estella califica de nefasto, es senador por designación de las Cortes de Castilla y León (¡) desde 2019. Poco antes el mozo se empadronó en la residencia de un amigo en la localidad segoviana de Sotosalbos, 132 habitantes, en plena sierra de Guadarrama, donde al cabo de unos meses adquirió una casa, de otro inmueble en propiedad dispone en Madrid.

Queda claro que para los populares, eso del arraigo es un termino moldeable, que lo mismo vale para Extremadura, Aragón, Castilla y León, etc. Verdaderamente gracia tiene muy poca, al situarse entre un corte de mangas, una trampa de tahúr y un chiste malo. Y esto es así porque aunque sea legal, también es inmoral e indecente y lo saben, pero les da igual; se ríen, o peor, se descojonan.

A no ser que en el partido de la gaviota, en el partido del que pueda hacer que haga, tengan un concepto más botánico del significado de la palabra arraigo, y consideren que es el proceso mediante el cual una planta o esqueje desarrolla su propio sistema radicular para absorber agua y nutrientes, que también.

Juan Andrés Pastor

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