Más izquierda frente a la desmemoria y la crisis, por Félix Sánchez-Satrústegui

El olvido es señal de menosprecio, y por tanto causa enojo (Aristóteles).

Cuando la gente se vuelve hacia los dioses o allegados, mal asunto. Si quien lo hace es de izquierdas, peor. Cuando no hay motivos para agradecer nada a un líder político, mucho menos para sacarlo a hombros, se recurre al mito. El candidato socialista andaluz, Juan Espadas, participó en un multitudinario Rocío de reencuentro entre fervorosos militantes de tal fiesta tras dos años sin romería por culpa de la pandemia. Espadas, al entender que había pasado una larga temporada en parálisis política junto a su partido, quiso arreglarlo por la vía rápida espiritual: se acercó a ver si la Virgen hacía un milagro. Y lo hizo, no podía por menos: la derecha ganó con una mayoría amplia en territorio de izquierdas. La divinidad y los andaluces prefirieron a Juanma Moreno, el perfilero. El PSOE se olvidó de Andalucía y los olvidos se pagan caro.

En tales comicios, la izquierda que presume de situarse a la izquierda del PSOE (a veces con razón, no siempre, pero ese sería otro debate), la zurdesca pura, o sea, que se dedicó a restar votos con sus proyectos divididos en las elecciones andaluzas, se prepara ahora para sumar a la vez que los problemas se le multiplican a la ciudadanía. Las cuatro reglas básicas de la aritmética resumen la situación, aunque el orden de las operaciones debería modificarse para que todo acabe en una suma, la que intentará realizar Yolanda Díaz, calculadora en mano y aparato auditivo con la capacidad receptiva a tope. Y lo tiene difícil, ya veremos qué se le ocurre al facherío patrio.

Las repugnantes conversaciones de Villarejo y Ferreras divulgadas por Patricia López en Crónica Libre demuestran la existencia de una mafia multidisciplinar contra Podemos. Inda, ese ser horrendo y despreciable, director de Okdiario, difunde con pruebas inventadas que Pablo Iglesias tiene una cuenta en las Granadinas con miles de euros entregados por Nicolás Maduro. Ferreras lo “compra” a pesar de encontrarlo “burdo”. Todo aquel que se crea una noticia de Inda debe realizarse un TAC cerebral urgente para descartar un proceso de descerebración por ver si con un poco de suerte todavía se halla en fase reversible. El daño causado al periodismo y a la democracia son enormes. Si no se actúa con firmeza antes de que sea tarde contra las cloacas, estas socavarán los cimientos del Estado democrático hasta destruirlo.

Del otro lado de la aritmética roja, la del neo-PP de Feijóo, el hombre que susurraba a los camellos, resta decibelios al debate, suma en las encuestas y no divide a la derecha, de momento, aunque multiplica las dudas sobre su proyecto, porque iguala al anterior en neoliberalismo mientras persiste en la persecución onírica del extremo centro. Propone una rebaja general de impuestos, lo contrario de lo que recomienda el FMI, de todos conocido por su tendencia socialcomunista bolivariana; confunde prima de riesgo con tipo de interés y parados con fijos discontinuos. Ayuso concede becas para estudiar en centros privados a familias con ingresos superiores a cien mil euros anuales, según ella clase media que lo está pasando mal, a la par que desmantela lo público. Que se aleje de su entorno privilegiado y pregunte en la calle por los sueldos de los que de verdad lo pasan mal o muy mal, algunos de los cuales, por cierto, la votan, no sé si por masoquismo o por ignorancia supina. La ministra Pilar Alegría calificó con suave rotundidad la decisión de la presidenta madrileña. “Una muestra de auténtica insensibilidad social”, dijo.

La lideresa madrilati ha recibido recientemente, de manos de un alucinado Vargas Llosa, quien la compara con Reagan (dudo si como mala política o como mala actriz), el Premio Libertad. Al conocer la noticia, he corrido a consultar si la RAE había incluido la expresión “la libertad según Ayuso”. Pero no, no figuraba ninguna de sus perlas ad hoc, a saber: la defensa de la tauromaquia; ir a una terraza a tomar una cerveza y verse con los amigos o la familia, a la madrileña; comprar donde quieras, consumir donde te dé la gana; ir a misa o a los toros o a la última discoteca; “vivo en Madrid y por eso soy libre”; «puedes cambiar de pareja y no volver a encontrártela nunca más. Eso también es libertad». Para ella y los suyos la principal libertad es la de manipular mediante la mentira. Pues nada, eminente Nobel, a seguir premiando iliberales y prostituyendo tan hermosa palabra y su significado.

En España, la izquierda purísima, sin pecado concebida, que a veces se viene arriba y pretende tomar los cielos políticos por asalto, acostumbra luego a quedarse merodeando por el limbo; peor aún si acaba apoyando gobiernos de derechas como hizo con el de Monago en Extremadura. El PSOE, en contraste, oculta sus bases socialistas bajo el manto de unas élites que se pasaron de la pana al yate, y que de tanto centrarse cuando llegan al poder, nos descentran a todos; se acobarda y se estampa contra una incoherencia que denomina realidad. Hay que aprender a reconocer la realidad, queridos, que no es la que señalan los mercados, sino, por ejemplo, que el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social aumente hasta un 27,8% en 2021, así como los múltiples indicadores que muestran cada vez mayores grados de desigualdad social.

En cambio, las medidas anunciadas por Pedro Sánchez en el debate sobre el estado de la nación, entre ellas las fiscales que tienen como objetivo gravar con impuestos los beneficios extraordinarios de la banca y las energéticas, entre otras, son magníficas noticias que van en la buena dirección, es decir, hacia la izquierda. Estas, además de la prórroga de las ya tomadas previamente, pretenden paliar las consecuencias negativas que más afectan a los sectores más vulnerables. Falta mucho por hacer, es cierto, incluida una reforma fiscal de verdad, que ese Libro Blanco que los expertos entregaron a la ministra de Hacienda no se agrise o enmohezca encerrado en un cajón. Pero este es el camino correcto para la izquierda.

El gobierno de coalición ya es un éxito acabe como acabe. Sin querer ser triunfalista, debo reconocer que, a pesar de las discrepancias internas y errores, de las circunstancias mundiales adversas y de la presión externa, incluida la guerra sucia de las derechas políticas, judiciales, policiales y mediáticas, sigue adelante intentando aplicar políticas sociales en un ambiente tan hostil.

El ejercicio de ventriloquía de Feijóo, vía “Marilín” Gamarra, en respuesta al Presidente fue simple: ETA, solo ETA y los acuerdos de Pedro Sánchez con EH Bildu. Maroto, quien pactó cuanto quiso con la izquierda abertzale siendo alcalde de Vitoria, sonreía muy cerca con enorme cinismo. Ni una sola propuesta seria, solo apropiación indebida y obscena de las víctimas del terrorismo. Sánchez les recordó que ETA había desaparecido y Mertxe Aizpurúa se dirigió a las víctimas afirmando que “queremos decirles de corazón que sentimos enormemente el sufrimiento causado”. Todo su grupo, además, se sumó al minuto de silencio, convocado de costadillo por Cuca (desnudada de su presunta astucia por la respuesta general), en memoria de Miguel Ángel Blanco, asesinado cruelmente por el terrorismo etarra.

En cuanto a la Ley de Memoria Democrática, quien la lea se dará cuenta de que la vergüenza no es que la apoye EH Bildu, sino que no la apoye la derecha democrática de este país (a la que parece que le cuesta superar ciertas desmemorias y ciertas dictaduras). La democracia no puede asentarse en el olvido, y en este país todavía hay miles de desaparecidos por el golpe de Estado, la guerra y la interminable represión franquista, mal enterrados en cunetas. Me niego al olvido que pretende la mendaz derecha de este país. Los que murieron por defender la democracia se lo merecen.

PD: Porque fueron, somos; porque hemos sido, serán. Izan zirelako gara, izan garelako izango dira.

José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández

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