Exhibición impúdica, por Pilar García Torres

Llevamos dos días asistiendo a la más impúdica de las exhibiciones que una institución del estado puede hacer. La de un delincuente al que no se ha podido juzgar por prescripción de sus delitos y por una inviolabilidad sin sentido en un estado democrático, me refiero al ser más despreciable de este país el demérito Borbón.

Lleva toda su vida viviendo a costa nuestra a cuerpo de rey, nunca fue tan literal esa frase y mientras esto ocurría, este personajillo de medio pelo, cortito como buen Borbón y “pichabrava” como buen vividor, en el nombre de España se llenaba los bolsillos de comisiones intercediendo por los potentados de este país.

Que decencia no tiene lo sabemos todas, vergüenza ni pizca y por lo que se ve amor a su familia tampoco, por supuesto a España de ninguna de las maneras. Este país sólo ha sido para él no un medio no de subsistencia, que no le hacía falta, sino un medio de enriquecimiento personal.

Con el arrullo de la derecha y la ultraderecha, el campechano ha vuelto a casa y no por Navidad, sino por las regatas, que para eso es un “bribón” y se exhibe a bombo y platillo por nosas terras galegas como si de su dueño se tratara y los medios, esos lacayos del capital que no deberían cubrir las andanzas de los sinvergüenzas, sino ignorarlas si tuviesen un mínimo de cultura democrática, nos lo ponen a todas horas y en todas las sopas de todas las mesas de España.

Este personajillo descendiente de varias generaciones de depravados ladrones de la “patria” es quien llena todas las portadas de la prensa escrita y visionada. Lo que nos lleva a pensar que es la profesión menos decente que hay en este momento.

Otra cuestión es la gente de a pie que le vitoreaba ayer y que Sanxenxo ya se ha apresurado a decir que no son ciudadanos del pueblo, mientras los politiquillos galegos de la derechita cobarde y la derechona fachosa, salen al paso con alabanzas al demérito y sus hazañas cuasi bélicas.

Y digo cuasi, porque a nadie se le puede escapar ya a estas alturas, que aquel intento fallido de golpe de estado del 23F fue una puesta en escena para reforzar la figura del demérito como valedor del estado democrático, él puesto a sable por el enano dictador, criado a sus pechos y con nuestro erario, nos salvaba de otra dictadura.

Con el despotismo nada ilustrado que corresponde a una institución como la nada democrática monarquía, la respuesta a la pregunta de la prensa de “¿Va a dar explicaciones?” el demérito responde ¿Explicaciones de qué?, ¿De qué sinvergüenza? ¿Para cuándo la devolución de todo lo defraudado por la Casa Real? ¿Para cuándo una explicación a la ciudadanía de este país de tus muchas fechorías? Y al “preparado” ¿Por qué no le ha negado la entrada en este país? ¿Por qué no se la ha negado el gobierno de España? Y a este último otra preguntita ¿Para cuándo acabar con la inviolabilidad del rey, de cualquier rey? Y sobre todo ¿Para cuándo unas elecciones democráticas que decidan quién será el jefe del Estado?

Por si no bastara con la desvergüenza del defraudador, ladrón y putero, todos sinónimos de Borbón, el campechano se ha gastado, o le han regalado 97.000 euros coste del viaje sin escalas de Abbu Dabi a Vigo, regalo cuyo valor debería declarar, tararí que te ví, no lo hará tampoco porque su domicilio fiscal lo ha fijado en ese maravilloso y democrático país, defensor a ultranza de los derechos humanos que es Emiratos.

Se regodea, no devuelve lo robado, no da explicaciones, se nos ríe a la cara y dice que está como un toro, traduzco; un cerdo nunca puede compararse con un toro, aunque sí me gustaría que le toreasen en alguna plaza, hasta el final de la «fiesta nacional» qué ironía del idioma, llamar fiesta a torturar un animal hasta la muerte.

Siga exhibiéndose majestad, que su impudicia espero la sufran sus descendientes, que por cierto, son cómplices de ella desde su nacimiento. Flaco favor le hace el malandrín a la corona, exhibiéndose con la desfachatez que lo hace, pero sobre todo flaco favor le hace a la democracia avergonzar de esa manera tan impune a la ciudadanía.

Y como de impudicias va el fin de semana, hablemos del congreso del PP de Madrid y de su indecente presidenta. Por cierto Alberto, ten cuidado con la áspid que cuando se arrima, mata inexorablemente.

Tan patético y vergonzante ha sido el congreso de Madrid del PP, como la actuación antes referida. El Partido Podrido después de deleitarnos con todas sus conversaciones telefónicas, en las que hablan de hacer desaparecer “libretitas”, de quitar sanciones a las corruptas, por cierto maestra donde las haya de Ayuso, este fin de semana nos insulta a las madrileñas llamándonos tabernarias.

Este personaje de laboratorio creado por MAR y Aguirre al alimón, como ya hizo la marquesa con Abascal, mal educada, déspota, cuyo CI creo que no supera el de cualquier primate, con o sin viruela, se permite el lujo de no cumplir la ley sistemáticamente, no devuelve las 3000 viviendas que sus antecesores regalaron a los fondos buitres, no renueva contratos a los 6000 médicos cuyo contrato está en fraude de ley desde hace años y así podríamos estar toda una vida.

Pero en la tierra de la “libertad” se sigue votando corrupción, al igual que en el resto de Esñapa, no es una errata es a propósito, porque sólo un país de Pepes goteras y Otilios, puede votar semejante nivel de mediocridad, perdonadme pero, poca conciencia social tenemos si el cabreo lo volcamos a los innombrables o a esta gentuza, barriobajera y arrabalera.

El vocabulario y el tono que utiliza Ayuso en la Asamblea de Madrid tiene nombre, violencia verbal. Es un lenguaje prepotente, insultante, denigrante y deleznable, que ríen los suyos y que gusta al gentío ¿Dónde quedaron las y los grandes oradores que poblaron nuestras instituciones? Supongo que si son tabernarios quienes la votan, será el lenguaje adecuado para dirigirse a ellos.

No sé en qué momento la izquierda de este país se ha vuelto invisible y no son suficientes después de los dos años que llevamos, todas las mejoras que el gobierno de coalición, o ha devuelto a las personas trabajadoras, o ha creado con nuevos derechos que han ayudado en los peores momentos.

¿En qué está pensando la ciudadanía que vota corrupción y aplaude a los corruptos? ¿Tanta gente hay en este país que viva de las rentas? Medio millón de familias viven con ayudas públicas para cubrir las necesidades vitales y entre esta gente, estoy segura de que votan a quienes mantienen su vida en una constante incertidumbre.

Ayuso se dedica a hacer política nacional para denigrar al gobierno de la nación, mientras Madrid cada día tiene peor sanidad, peor educación y peores servicios públicos, pero eso a sus votantes les da igual porque tienen bares abiertos donde esparcir sus frustraciones a base de alcohol, voces y molestias vecinales, nada que objetar a quien te maltrata y así suma y sigue, nos da igual enterarnos de que han fabricado entramados criminales, que hacerte una prueba diagnóstica te pueda costar un año y a veces la vida.

En una película española, que vi ayer, el político de turno dice, la verdad es que no sé si soy corrupto porque soy político o me metí en política porque soy corrupto, eso es el PP y la extrema derecha, no nos engañemos, no todos son iguales, unos se meten en política para salvaguardar el bien común y mejorar la vida de la gente y otros para enriquecerse ellos, familia y amigos, pero no pasa nada.

¡¡¡¡Viva el rey demérito y putero y la loca del coño que nos deja beber hasta caer muertos!!!! Que por cierto, es la mejor forma de no enterarte que vives en un país de mierda con una democracia agonizante y con una ciudadanía anestesiada por el alcohol tabernario.

Pilar García Torres

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