La danza regresa este sábado a Estella con «Los perros»

SINOPSIS LOS PERROS

Cuando el tiempo deja de ser pasado y deja de ser futuro. Cuando el presente se nos cae encima.
Y vivimos el presente con la intensidad de una llama que nos arde dentro, como dos seres que se aman y que arden en el aquelarre de la noche.
Dos seres que bailan para sobrevivir a este tiempo convulso y cambiante. Una llama que arde bajo nuestros pies, en un suelo que se abre y se cierra, como un gran animal que respira hondo, un animal que desea ladrar,
que desea gritar, que desea correr.

LOS PERROS Sometidos a una crisis mundial que desestabiliza los cimientos de las relaciones humanas de nuestro mundo y nuestro tiempo, Los Perros propone alcanzar un estado de resistencia: Como perros que bailan, como perros que ladran, bailar y ladrar, bailar para avanzar, bailar para cambiar. Y cambiar con un ojo puesto en el pasado, con sus formas y sus ramificaciones, de la mano de lo primitivo, y así alcanzar, luchar y fusionarse con la nueva condición contemporánea, que corre y se nos escapa de las manos.

Y donde corremos para alcanzarla, avanzando en una constante lucha por la supervivencia, en constante búsqueda de la identidad de nuestra generación. Nacimos en los 90 y desde nuestras cunas vimos, como dijo Susan Sontag, finalizar el siglo XX con la guerra de los Balcanes. Llegamos a la pubertad viendo el inicio del siglo XXI con la caída de las torres gemelas.

Desde entonces nos enfrentamos a una nueva era, crispada e incierta, preguntándonos sobre el verdadero sentido de la creación contemporánea, de nuestra misión como creadores que deciden usar el cuerpo y el movimiento como mordida, como ladrido, como herramienta, como escudo. Planteamos una propuesta que viaja desde el trance de la repetición a la fascinación por la sucesión de imágenes. Imágenes robadas del ayer y lanzadas al mañana, del ahora y embadurnadas del pasado, de la plástica contemporánea a la forma atávica, terrenal, en un constante cruce de tiempos y de lenguajes. El despliegue de una danza pasional que encuentra su sentido más puro en la repetición y en la catarsis: Bailar hasta la extenuación, ladrar hasta el abatimiento, vivir hasta el desfallecimiento.

Dos hombres abrazados. Dos hombres que bailan sobre la hierba húmeda, bajo la cúpula estrellada. Sobre la piel del tambor. Bajo el repicar de las campanas. Y bailar sin los complejos del peso de la tradición en los talones, de donde recogemos las semillas del pasado, desde donde avanzamos y construimos los anhelos de este presente para así, algún día, poder enfrentarnos a los miedos y las hienas que nos llegarán del futuro. Usar la danza para comprender nuestro mundo y poder devolverle un grito, quizás la rabia de una generación que lucha por abrirse paso en un nuevo contexto.

Marcos Morau

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