Lo que desaparece en Estella, por Juan Andrés Pastor

En las últimas semanas, por circunstancias, paseo menos de lo que lo he hecho en los anteriores nueve años. Ello se debe a la partida de mi perro Jazz. Cuando llegó a casa decidí aprovechar el tiempo que compartía con él recorriendo la ciudad, para introducir en mi delgado catálogo de aficiones, la fotografía. De esta forma fui fijándome en los pequeños detalles que, generalmente, nos pasan inadvertidos, y aunque no tengo ojo fotográfico, sí que mi memoria es muy visual. Tanto es así que cualquier modificación del paisaje urbano o su mobiliario lo percibo de un vistazo. Por todo ello he detectado varias ausencias, o sustracciones que por lo visto se han mimetizado tan bien, que han pasado desapercibidas por completo, y me explico.

Como todos sabemos la C/La Rúa, es Camino de Santiago y por ese motivo, sobre el pavimento vemos varias vieiras o conchas de peregrino, que identifican la ruta sin posibilidad de duda ni error. Por cierto tras las obras realizadas en dicha calle recientemente, las colocaron bien, ya que son un vector que indica el sentido del Camino. Pero, además dicha calle y la siguiente, que es San Nicolás, son además Ruta de Sefarad, conformada por las ciudades asociadas a la red de juderías, a la que Estella-Lizarra pertenece, y que presidió por turno el actual alcalde de la ciudad durante el año 2018. Sinceramente, pienso que aquella fue una oportunidad que no terminamos de aprovechar convenientemente, pero esa es otra historia.

Esta ruta se señalizó con unas placas situadas en el suelo, en las que aparecía la imagen de la península ibérica, España y Portugal, en cuyo interior se apreciaban las letras hebreas que, leídas de derecha a izquierda mostraban, el nombre de Sefarad, que como todo el mundo sabe es como los judíos expulsados entre 1492 y 1498, llamaban a estas tierras. Pues bien, han desaparecido. Así, tal como suena y no es la primera vez. Antes de las obras de La Rúa, ya fueron arrancadas por algún estulto y así lo hice saber en el ayuntamiento, que las volvió a colocar. Y otra vez el burro al trigo, pero en esta ocasión no se han repuesto, vamos que nos las han robado.

Por si esto fuera poco, en los soportales de la Plaza de Los Fueros que ocupan el lado oeste, ha desaparecido la placa de madera en la que podíamos leer, “Residencia de Carlos de Borbón durante la última guerra civil. S XIX”. La propia redacción nos indica que el texto fue escrito con anterioridad a la última guerra incivil que este país padeció, es decir la que llegó tras el intento fallido de golpe de estado, protagonizado por Franco y su cohorte de generales asesinos en 1936. De un plumazo hemos hecho desaparecer el recuerdo de la residencia que el pretendiente carlista ocupó en la Estella, del siglo XIX.

Me referiré, también, a la placa de la C/ Ruiz de Alda, la que se encontraba entre los número 2 y 4 de ese vial de nuestro casco antiguo, en San Miguel. La calle honra al estellés que fue piloto del Plus Ultra, el hidroavión que en 1926 realizó el primer vuelo entre España y América. Más tarde, en 1933, Julio Ruiz de Alda, fue uno de los fundadores de Falange Española, junto a Primo de Rivera, Sánchez Mazas y Alfonso García Valdecasas. Pero esa sí que es otra historia. El caso es que la placa que da nombre a la calle, también ha desaparecido.

Por último, hago mención a una desaparición intangible, pero muy dolorosa, porque con ella se ha marchado una de las señas de identidad de nuestra ciudad. Desde hace meses, nos hemos quedado sin auroras, han desaparecido de nuestros amaneceres, por circunstancias que explicaré en otro artículo, pero que están relacionadas con la pandemia, el celo de nuestro ayuntamiento a la hora de hacer cumplir las medidas de protección general y el desencuentro entre el consistorio y el grupo de auroros. Una verdadera pena, a la que esperamos que se le pueda poner solución y no solo remedio.

Estamos ante un misterio, que podría dar origen a una novela de intriga, la desaparición de los símbolos de la Ruta de Sefarad en pleno barrio monumental, el rótulo que recuerda la estancia en Estella del pretendiente Carlos VII, durante la III Guerra Carlista, y la placa que da nombre a la calle del piloto Ruiz de Alda.

¿Qué será lo próximo?

¿Se repondrá lo sustraído?

¿Estos hurtos son obra de una única persona?

Juan Andrés Pastor

Un comentario en “Lo que desaparece en Estella, por Juan Andrés Pastor

  1. Querido amigo J.AP.A., en su día denuncie, que esa placa de RUIZ DE ALDA, debía desaparecer puesto que era un símbolo FRANQUISTA y la verdad me alegro mucho de que haya desaparecido, lo que no sé es si ha sido por obra de el ayto. o por un acto individual, lo dicho sea de paso tampoco me parece mal aunque no lo apruebo.
    Las otras desapariciones son muy de lamentar y espero que pronto se repongan.
    UN ABRAZO.

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