La trampa de votar con la nariz tapada, por Pilar García Torres

Creo que no soy la única votante de UP que hoy siente una inmensa pena, que sólo es superada por la rabia que supone que mis representantes en el congreso hayan dado el visto bueno a un presunto fascista como Arnaldo, presunto corrupto y presunta mala persona, nada menos que para formar parte del Tribunal Constitucional, ese que tiene que validar las tropelías que están cometiendo a través de la connivencia de la judicatura aquellos que no ganaron las elecciones.

Es tan incomprensible la actitud de UP, como miserable la del PP de introducir a sus valedores de la corrupción en los órganos que les tienen que juzgar.

Al igual que en su día pensé que Zapatero tendría que haber disuelto las cortes antes de hacer la reforma laboral de 2010, por cierto, tan perjudicial para las personas trabajadoras como la de 2012, ahora pienso que al menos UP tenía que haberse abstenido en aceptar a un ser tan despreciable, sectario, e indecente.

No eran imprescindibles sus votos, no lo eran, por lo tanto ¿Por qué hacer ese gesto que seguro restará credibilidad entre sus votantes a dos partidos que hasta ahora eran la ilusión de muchas personas?

¿Por qué UP tiene que asumir compromisos que genera el PSOE con el PP cuando aquel no asume los acuerdos de gobierno con las formaciones roja y morada? Como negociadora que he sido desde los veinte años no me gusta hablar de líneas rojas, pero siempre he tenido mínimos que no me podía saltar y en este caso del Tribunal Constitucional, el Gobierno en el que está UP se ha saltado todos.

Si poca credibilidad y ecuanimidad tenía el citado Tribunal, a partir de ahora no tiene ninguna y ello con la connivencia de un gobierno “progresista”. Aquello de poner al zorro al cargo del gallinero es tan literal en este caso como en el cuento, es por ello que el peligro de entrar por un aro cubierto de fuego con un traje de plástico, es muy superior a quedarse fuera de la foto.

¿De verdad que esto era necesario? No quiero pensar si alguna vez se renueva el Consejo General del Poder Judicial, cuántos zorros más tendrá el PP en la chistera que se comerá el Gobierno. La judicatura en esencia es conservadora por decirlo de una manera delicada y el motivo es tan obvio, como lógico, sólo los que tienen dinero pueden permitirse opositar a juez o jueza.

Ya sé porque en alguna ocasión me habéis recriminado, que hay gente que se lo curra para llegar ahí, sí, los menos, porque de otra manera no se entenderían las sentencias que afloran en según qué cosas, por ejemplo las de los estados de alarma durante la pandemia, por poner alguna. Así que no quiero que sean los jueces los que eligen a los jueces, quiero que en cuestiones tan importantes como el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, el Supremo o la Fiscalía del Estado, seamos la ciudadanía quienes les votemos.

Y por no dar “cera” sólo a los míos que son los que me duelen, el PP está demostrando de nuevo, que lo de la corrupción de un partido condenado es cosa del pasado, por eso se empeñan en poner en el constitucional a Espejel y Arnaldo, presuntamente vinculados con la corrupción endémica de este partido podrido. Por mucho que Fracasado se llene la boca de “las cosas del pasado” está más presente que nunca el objetivo continuista de éste en relación con el partido que lo sustenta.

Que el PP es una indecencia solo superable por los innombrables es sabido en todo el orbe, que el PSOE tiene poco o nada de socialista también, por eso tiene afiliados como Bono, Ibarra, González etc., pero que UP haga panda con unos y otros para perpetuar el lema “de los males el menor” sinceramente no me lo esperaba y no me gusta, no me gusta nada.

En toda negociación hay que ceder, claro, eso es una negociación, pero aceptar las lentejas como parte de ella es de suspenso en primero de negociación colectiva, porque no sé si os habréis dado cuenta que eso que estáis pactando a quien va a perjudicar es a vuestras personas votantes, nosotras somos las que vamos a sufrir que se blanquee la violencia machista por los tribunales, que se admitan a trámite  recursos contra leyes progresistas, que nos juzguen gente que de antemano ya es contraria a la libertad de que mi cuerpo sea mío, o de que pueda amar a quien me salga del corazón, por ejemplo.

Decía ayer Rufián, para mí uno de los mejores oradores de la Cámara, una cosa es tragar sapos y otra cocodrilos como Arnaldo y Espejel y tenía toda la razón, en aras de mantener un acuerdo de gobierno no hay que tener tantas tragaderas, hay que hacer cumplir los compromisos adquiridos por ambos, no los adquiridos sólo por una parte. Los sapos se tragan cuando con ello se beneficia a la mayoría, sólo el bien común justifica una tropelía semejante y de verdad que aquí ese bien no lo veo.

Pactar con un partido condenado por corrupción, el primero en la historia, que además tiene gente gobernando comunidades, tan despreciable, que es capaz de decir que “pasa” cuando le preguntan por los ancianos dejados morir en su comunidad a órdenes suyas, es cuanto menos sorprendente para dos partidos que tienen como lema “las personas primero”.

Yolanda, Alberto, Ione con todos mis respetos y desde el cariño que os tengo, la habéis cagado pero bien y mucho. No eran, ni son imprescindibles vuestros votos para poner en el Constitucional a semejantes cocodrilos, se trata de justicia, dignidad, democracia, eso que yo pensé que eran las máximas que rigen vuestras formaciones, esos valores que tenemos los que os votamos y que os habéis cargado de un plumazo.

Esto quiere decir que no os voy a volver a votar, no, seguro que os votaré otra vez y las que hagan falta, porque detrás de vosotros y vosotras hay muchas personas que merecen la pena y la alegría y no me gustaría hacerlo como vosotros a los miembros del Constitucional con la nariz tapada, quiero hacerlo con convicción, con la esperanza de que las cosas cambien y sobre todo porque es verdad que algunas cosas cambian, pero al menos reconoced que os habéis equivocado.

Solicitar nuestro perdón o darnos tantas y tan profundas justificaciones para que podamos entender lo que pasó el día 11 en las Cortes, porque sinceramente, me resulta muy difícil aceptar que un acuerdo de gobierno pase por dar oxígeno al mantenimiento a ultranza del bipartidismo que tanto daño a hecho a este país, nosotros no somos como ellos y deberíamos marcar la diferencia y esta era una ocasión inmejorable para demostrar que “No somos todos iguales”.

Mientras tanto, estáis dejando que se pongan piedras en el camino del diálogo social, que Escrivá siga tirando globos sonda con las pensiones, su sostenibilidad y su alargamiento del periodo de cálculo. Recordad que estáis haciendo muchas cosas por la clase trabajadora, pero que aún queda mucho por hacer y no podéis permitiros el lujo de meter la pata, vosotros no, porque tenéis un electorado mucho más crítico que el resto, lo llevamos en el ADN.

Estamos acostumbradas a informarnos, analizar y votar, nunca hemos sido brazos de madera, somos críticas por naturaleza, por eso somos de izquierdas, o somos de izquierdas porque somos críticas, tanto monta. Por eso solemos dar votos de castigo cuando no se hacen bien las cosas, como muestra ahí está Madrid, Carmena no se preocupó de los barrios históricamente obreros y ahí está Almeida, la izquierda madrileña sigue a por uvas dándose de leches y ahí está la presunta delincuente psicópata.

Eso nos diferencia de las votantes de la derecha y la extrema derecha, nosotras analizamos, pensamos, no votamos con el corazón, votamos con la cabeza y está no es tan visceral, por eso podemos desviar el voto en función de lo que se hace, no de lo que se dice, porque lo importante siempre son los hechos, como jugadora de mus lo sé, lo que vale en el juego son los gestos, con la boca puedes mentir, en la vida real pasa lo mismo, hechos son amores y no buenas razones.

Siento tener que escribir de esta manera contra quienes me habéis aportado ilusión, esperanza, alivio, pero en estos momentos lo que siento es zozobra, rabia, tristeza, así que desde aquí pido a UP que explique su voto hasta que cada una de sus personas votantes estemos convencidas de que el menor de los males es votar a dos presuntos corruptos con la nariz tapada.

Votar con la nariz tapada no supone que haya pasado el mal olor de la podredumbre o que hayamos acabado con ella, sólo significa que nos hemos puesto mentol para no olerla, pero la inmundicia sigue ahí esparciendo su mezquindad y maldad por donde quiera que pasa y esta vez ha arramblado con el Tribunal Constitucional, mañana ya veremos.

Pilar García Torres

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