¿Talibanes? No, gracias, por Pilar García Torres

Estoy harta, enfadada, asqueada y muchas emociones malignas más, la hipocresía de occidente ante los asesinos talibanes no tiene desperdicio, es asqueroso como después de haber diezmado a la población afgana, de haber corrompido todo su sistema político y administrativo, de haber convertido el país en una ciénaga cuya subsistencia depende de matar lentamente a otros, se deja a la ciudadanía desamparada en manos de unos asesinos sin escrúpulos.

En 1979 se produce la invasión de Afganistán por la antigua URSS en plena guerra fría, imponiendo un gobierno afín, pero que moderniza el país, implantan la educación mixta, eliminan el velo en las mujeres, escolarizan a las niñas en pueblos y aldeas, formaron técnicos, etc.

¿Dónde fallaron los soviéticos? En la reforma agraria dándose de bruces con las estructuras feudales que permanecían, pero sobre todo en intentar imponer una ideología atea en un país dónde estaba tan arraigada la religión, otra vez y como siempre subyugando al pueblo en el nombre de cualquier dios.

Como os comentaba en plena guerra fría a EEUU no le conviene la expansión de la URSS en Asia y decide apoyar con armas a los Talibanes para combatir a la URSS en Afganistán, los misiles Stinger resultaron decisivos para contrarrestar la supremacía aérea de los soviéticos, por ejemplo.

Cuando en plena decadencia de la URSS esta se retira del país, los talibanes acceden al poder sometiendo todo lo que encuentran a su paso, como estudiantes fundamentalistas de las leyes islámicas, hacen una interpretación torticera y atroz de las mismas, que impondrán con resultados de muerte, terror y en las que las mujeres serán las peor paradas.

Cuando en 2001 se producen los atentados de las Torres Gemelas (11-S) EEUU decide invadir Afganistán con las consecuencias que todos tenemos en mente, un país arrasado lleno de talibanes armados, no olvidemos por ellos mismos y el Reino Unido, que repelían sus ataques con las propias armas que años antes les habían proporcionado.

No nos olvidemos tampoco, que en 2001 el inefable mequetrefe “Ansar”, Aznar traducido al castellano, apoyó la invasión de Afganistán por parte de los yankees, como haría al año siguiente con Irak buscando esas “armas de destrucción masiva” que nos costaron 192 muertes civiles en tierra española dos años después.

Este recorrido me lleva a seguir por dónde empezaba, la hipocresía de occidente ante esta situación que está sufriendo el pueblo afgano, pero sobre todo que sufrirán las mujeres y las niñas, que ya venían padeciendo y a partir de ahora con más crudeza mientras EEUU y Europa empiezan a blanquear a los talibanes.

Y digo blanquear, porque eso es lo que se hace cuando se dicen cosas como que, los talibanes que gobernarán son más moderados.

Que son modernos esos que gracias a la corrupción institucionalizada por EEUU, han conseguido en diez días lo que la inteligencia estadounidense decía harían en noventa días, hacerse con el poder y empezar a derramar sangre a su paso.

Ahora se da cuenta occidente de que las mujeres y las niñas no son tratadas ni como cosas, que bajo la sharía no tienen ningún derecho, que no pueden salir a la calle si no es acompañada por un pariente de “sangre”, por supuesto hombre, que no pueden enseñar ni un milímetro de su cuerpo, bajo pena de ser lapidadas, azotadas o asesinadas, que las niñas no serán escolarizadas, que no pueden asomarse a un balcón, hablar en voz alta en la calle.

¿Alguien me puede explicar qué hay de moderno en los talibanes actuales que no hubiera en 1978?

Estamos dejando abandonadas a su suerte a las mujeres y niñas afganas, muchas morirán, otras serán mutiladas, todas vivirán bajo la oscuridad de un burka, absolutamente sometidas, sin vivir, salvo lo que sus varones quieran que vivan y nos quedamos tan anchos.

EEUU especialista en “cagar en casa de otra gente” como dice Serrat, se va después de veinte años y un billón de dólares y lejos de eliminar esas leyes criminales, ha hecho que se fomenten más en la población masculina claro, mientras Europa mira a otro lado, ni siquiera se toma la molestia de intentar la vía de la diplomacia.

No señores, no se puede blanquear a quien siembra el odio y el terror hacia las mujeres, esto me suena de oírlo en el parlamento español y en nuestros medios, donde también se blanquea a quienes quieren que las mujeres volvamos a las “leyes fundamentales del movimiento” donde debíamos someternos a lo que nuestro padre, marido o hermano necesitara, quisiera o mandara.

Seguramente es por eso por lo que no alzamos la voz ante los talibanes, porque una gran parte de la sociedad occidental no ve como atrocidad lo que hacen con las mujeres, porque una gran parte quisiera poder hacerlo, pero no se atreve a declararse misógino y machista.

La suerte o desgracia de las mujeres hoy es nacer en un lugar u otro del mundo, por eso hay que fomentar la sororidad, ellas hoy nos necesitan en Afganistán, Mali, Nigeria, Arabia Saudí, pero también en Barcelona, Málaga, Madrid, Pamplona y en todos aquellos lugares donde se nos mate, viole o maltrate por el hecho de ser mujer.

No olvidemos que “el machismo es el miedo del hombre a las mujeres sin miedo”, por eso es imprescindible sembrar el terror para someternos, por medio de la violencia o de la religión, tanto da. Alguna vez me lo habéis leído y algunos o algunas escuchado, jamás entenderé por qué cualquier mujer profesa cualquier religión, todas y cada una de ellas subordina la mujer ante el hombre, si alguna practicante me lo puede explicar estaré encantada de que me ilustre.

Soy consciente de haber mezclado cosas en este artículo que muchos o muchas de vosotras entenderéis no se pueden o deben mezclar, pero al final el resultado es que siempre salimos perdiendo las mujeres.

Había un montón de temas de los que podía haber escrito al volver de las vacaciones, ya que nos hemos encontrado con un mes de agosto movidito, Afganistán, Ceuta, calles que vuelven a ser franquistas gracias a un tal-ivan y talibanas españolas diciendo en las Cortes que Lorca votaría a los innombrables, un mar menor que se muere por las políticas peperas desde hace décadas, mujeres que sigues siendo asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, “violencia vicaria” menuda definición para el asesinato de niños y niñas a manos de sus padres para matar en vida a las madres refinando el terror contra nosotras, unos juegos paralímpicos desaparecidos de los medios, cuando hace quince días no podías ver otra cosa que los juegos olímpicos, en fín.

Por cierto maravillosos días pasados en esa bella ciudad de Estella-Lizarra, qué suerte tenéis estelleses o estellícolas, que de todo hay, daros las gracias por vuestra hospitalidad y cariño tanto a unos como a otras y amenazo con volver.

Pilar García Torres

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