“Koldo maitia!! Querido Koldo:” por Víctor Iriarte

Aunque por aquello de que no me gusta personalizar, podría decir queridas y queridos Regino, Unai, Edurne, Maider y Txemi:

Estar al frente del ayuntamiento de Lizarra, no es fácil. Seguramente, en lo personal habrá muchos momentos en los que pensaréis para qué me he metido en esto. Pero también habrá momentos más dulces en los que el resultado del trabajo diario, constante y honrado se hace visible en forma de participación ciudadana, urbanismo responsable, educación para todas, servicios sociales de más calidad o cultura popular y plural.

Tener esa responsabilidad, entre otras cosas supone aceptar críticas, aprender de ellas y aprovecharlas para seguir construyendo una Estella que sea de todas, aunque no todas compartan vuestra manera de entenderla.

Cuando el recuento de votos de las elecciones municipales de 2015 hizo que se abrieran las puertas y ventanas del ayuntamiento, el aire fresco entró a desplazar el olor a naftalina y a rancio que desprendían las paredes físicas y políticas del número 1 del Paseo de la Inmaculada. Se ventiló un espacio público que, como tantos otros, el Régimen UPN-PSN mantenía cerrado a cal y canto y creía tener en propiedad.

Con ese recuento y ese resultado se demostró que las cosas se pueden hacer de otra manera.  

Tampoco conviene ser autocomplacientes y perder la perspectiva. En todos estos años, se habrán cometido errores, pero de lo que no hay duda es de la transparencia, la motivación y el criterio con el que se ha trabajado y se trabaja. Transparencia en la gestión, motivación en el trabajo y criterio en lo ideológico. Porque sí, no nos engañemos, todo lo que sucede en el ayuntamiento tiene que ver con la ideología, que no es otra cosa que la manera de entender y de construir el mundo y la sociedad.

Precisamente por eso, afortunadamente, no todo el mundo comparte lo que se hace en el ayuntamiento ni las decisiones del equipo de Gobierno o del Pleno. Es entendible, porque la visión del mundo globalizado, o de nuestro entorno más próximo parte de puntos de vista diferentes dependiendo de la posición económica, cultural y social de cada persona y colectivo. El debate es sano y necesario en la institución y en la calle, en el bar y en los medios de comunicación. Pero para que haya debate se necesitan contrincantes de una altura política acorde, que sean capaces de razonar y pensar (¡Ahí es nada!).

Podríamos discutir si en el pleno existe esa capacidad, pero me atrevo a decir que, quien desde los medios de comunicación se dedica a escupir sapos desde el rencor, la ignorancia y la mala prosa, no merece respuesta. Porque no hay nada más desesperante que intentar convencer a una piedra, entre otras cosas porque: ¿qué piensa la piedra?

Por eso, querido Koldo, Koldo maitia, queridos y queridas Regino, Unai, Edurne, Maider y Txemi, habrá que asumir la crítica y aprovecharla para ser resilientes. Siempre será enriquecedora tanto si viene de la diestra como de las más puras izquierdas. Siempre será positiva.

¿Siempre? Siempre que la piedra piense.

       Víctor Iriarte Jaurrieta

                                                                                            

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