la Policía Foral y el Guarderío de Medio Ambiente inician una campaña sobre las actividades motorizadas campo a través

El objetivo es informar sobre estas actividades y denunciar las infracciones.

La Brigada de Protección Medioambiental de la Policía Foral y el Guarderío de Medio Ambiente van a poner en marcha una campaña coordinada con el objetivo de informar a los usuarios de vehículos a motor -quads, motos, todoterrenos, etc.- sobre las actividades permitidas y prohibidas, y denunciar en caso de ser necesario a aquellos que no respeten la normativa vigente.

La práctica de actividades motorizadas está regulada por el Decreto Foral 36/1994, que establece en su art.11 que “queda prohibida la circulación de vehículos motorizados campo a través, fuera de carreteras o por caminos rurales de anchura inferior a dos metros, por cortafuegos o por vías de saca de madera. Asimismo, no se permitirá circular por aquellos otros caminos o pistas forestales en los que la Administración lo haya prohibido expresamente, aun cuando tengan una anchura superior a dos metros”.

Tampoco es posible circular por “reservas integrales, reservas naturales, enclaves naturales, áreas naturales recreativas, cañadas, Camino de Santiago, calzadas históricas, ruta del Plazaola, áreas de protección de la fauna silvestre, cursos fluviales, lagunas, embalses o zonas húmedas”, a no ser que se realice dentro de la red oficial de carreteras.

La regulación sobre las actividades a motor en el medio natural intenta prevenir los aspectos negativos que puede acarrear esta práctica si se realiza de manera incontrolada. Uno de los aspectos negativos más importantes es la erosión, tanto directa (la producida por las motos sobre el suelo) como indirecta (las roderas creadas por la moto son aprovechadas por el agua para circular y aumentar el fenómeno erosivo, dejando el terreno desprotegido).

También tiene influencia sobre la vegetación (destrucción directa y retardos en el crecimiento) y perjuicios sobre la fauna, (destrucción del hábitat, el aumento del riesgo de atropello y molestias derivadas de la circulación). Por último, no hay que desestimar el aumento del riesgo de incendios que trae aparejada la circulación de estos vehículos por lugares con abundante vegetación.

La gravedad de estos efectos se multiplica cuando la circulación tiene lugar por entornos especialmente frágiles y sensibles a la erosión, por espacios con protección especial o donde existan especies de fauna sensibles a las molestias. En los últimos años ha habido una gran proliferación del número de este tipo de vehículos a motor en el campo que abandonan las pistas permitidas y circulan campo a través.

Esto, además de las consecuencias negativas para la biodiversidad anteriormente citadas, tiene efectos negativos para ganaderos, agricultores y habitantes del medio rural en general. Tampoco hay que olvidar los conflictos que se generan con particulares -viandantes, ciclistas, etc.- que quieren disfrutar del medio natural en un entorno seguro y tranquilo, así como la atención de requerimientos por parte de ayuntamientos que trasladan la problemática cuando afecta a sus términos.

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