Los residentes de San Jerónimo ya están vacunados

“Parece que voy a la playa”, bromea María José. Esta mujer de 68 años ha decidido hoy, el día en el que la borrasca Filomena está congelando a medio país, vestirse “con escote y sin mangas”. ¿El motivo? “No dar trabajo” a las enfermeras que este jueves han llevado la vacuna de Pfizer a la residencia San Jerónimo de Estella: “Es para agilizar las cosas porque somos muchos”

En poco más de una hora un grupo de sanitarias ha vacunado a 69 de los 71 residentes de este centro navarro. De las otras dos personas, una ha decidido vacunarse de momento y otra no ha podido hacerlo por sufrir alergias. 

Tras el pequeño pinchazo, María José se coloca de nuevo la chaqueta y se levanta con ayuda de su bastón. “No me he enterado de nada”, dice sonriente. Pero aunque no fuese así le da igual. “Tenemos tantas ganas de salir y de vivir otra vida que aunque nos hiciesen daño nos da lo mismo“, confiesa esta mujer tras recordar que los ancianos de esta residencia llevan diez meses sin ver la calle. 

“Me ponen todos los días una de insulina, estoy acostumbrado”, bromea otro de los residentes del centro que este jueves ha recibido la primera dosis contra el Covid-19. Junto a él, una mujer confiesa haber estado esperando “con ganas” esta vacuna: “A ver si así se va eliminando el bicho”.

“Hemos llegado hasta el día de hoy sin contagios entre los residentes”

“Acogemos la vacuna con ilusión, porque es la luz al final del túnel”, dice David Cabrero, director del centro. “Pero a la vez con la cautela de que todo vaya bien, que no haya efectos secundarios y que se logre el resultado que se desea”.

Porque la euforia de la vacuna no cambiará, al menos de momento, las medidas de seguridad que este centro mantiene desde hace meses. “Seguimos manteniendo las visitas programadas en una sala y hasta ahora no ha salido nadie”, cuenta David. Y es que en los diez meses que llevamos de pandemia las salidas han estado restringidas y sólo dos personas han abandonado el centro durante las fiestas de Navidad. 

“Hemos llegado hasta el día de hoy sin contagios entre los residentes”, explica Cabrero. “Estamos contentos del esfuerzo que están haciendo los trabajadores pero también los residentes, respetando todas las normas que les vamos marcando”.

La residencia de San Jerónimo de Estella ya fue protagonista al inicio de la pandemia después de que 15 de sus trabajadores decidieran confinarse con los ancianos durante 35 días para “protegerlos, cuidarlos y crear una burbuja”.

David recuerda ahora con “mucha ilusión” esas semanas que pasó durmiendo con colchones en el suelo junto a sus compañeros. “No lo pensamos mucho, fue una locura”, dice. “Lo vivimos muy bien y estamos muy contentos de haber pasado esa experiencia que a nivel personal fue muy gratificante”.

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