25N, contra la violencia machista, por Pilar García Torres

No podía dejar pasar la ocasión de escribir sobre la escandalosa lacra que supone la violencia machista, mal llamada de género y anteriormente doméstica, en todo caso la última acepción del 25N es “Día contra la violencia hacia las mujeres”. Ya os anticipo que no voy a ser ni educada, ni políticamente correcta, lo que está ocurriendo es tan grave que no se debe tratar ni con equidistancia, ni con medias tintas.

El significado de este día, como todos los que son reivindicativos, es conmemorar el violento asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y Maria Teresa), tres activistas políticas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 a manos por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo en la República Dominicana. Lo que nos sirve para hacer un llamamiento contra esa violencia ejercida contra las mujeres, por el hecho de serlo. Es poner el foco en aquello que la produce, fomenta, o permite, acentuar que este tipo de violencia se ejerce debido a la educación machista y patriarcal que todavía no hemos erradicado.

Hace muchos años que entendí que sin feminismo no habría igualdad real, que si las mujeres no ocupamos el lugar que nos corresponde por ser la mitad de la humanidad, seguirán existiendo desigualdades, que oprimen y matan.

La entrada de seres tan despreciables como Monasterio, Alicia Rubio, Olona y Ayuso en la esfera política, es una involución absoluta de los valores democráticos. Daos cuenta de que hablo sólo de las mujeres de ese espectro político en el que militan y en el que quiero pensar son utilizadas por los machos alfa correligionarios.

No puedo imaginar que una mujer con dos dedos de frente y algo de raciocinio, sea capaz de negar que existe una violencia estructural y cultural contra las mujeres. Tampoco de un hombre inteligente y de hoy. Tampoco puedo entender que cualquier mujer profese ninguna religión, ya que son éstas precisamente las que anteponen al hombre sobre la mujer, por lo que los preceptos religiosos deberían estar absolutamente al margen de lo público, sobre todo de la educación.

No es una cuestión de “libertad” como decían esta semana en el congreso, educar en la desigualdad, la xenofobia, el racismo, en la supremacía del hombre sobre la mujer, no debería ni ser legal, ya que la tan traída y llevada Constitución habla justo de lo contrario, y sí, tenemos derecho a la libre elección de la educación, pero siguiendo los preceptos constitucionales, no contra ellos.

Mientras no eduquemos en igualdad, la violencia machista seguirá siendo esa lacra que no cesa y mientras mujeres como Alicia Rubio digan en un parlamento autonómico que la violencia existe porque hay dinero para las víctimas, que si no hubiera dinero, no habría maltrato, primero es de estar muy tarada o de ser muy fascista, seguramente en este caso se den las dos posibilidades.

Señora Ruiz, desde 2003 han sido asesinadas más de mil mujeres, miles al año denuncian. Los juzgados españoles, en el segundo trimestre de 2020 recibieron un total de 40.491 denuncias por violencia de género, según los últimos datos aportados por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Telita con el nombre del observatorio, contra la “violencia doméstica……..” El caduco Consejo General del Poder Judicial, podía hacer lote con la RAE, tan carpetovetónicos todos y digo todos porque las mujeres en el primero brillan por su ausencia y en el segundo son escasísimas, debe ser por eso su rancio abolengo.

Otro bulo que como un mantra repiten los y las adalides del machismo recalcitrante, “hay denuncias falsas”, si, un 0,0069% del total de denuncias por violencia de género entre 2009 y 2018. Venga echad la cuenta, podemos compararlo con otro tipo de denuncias falsas, por ejemplo, las de robo con violencia, que entre 2012 y 2017 supusieron un 70% del total presentadas.

La derecha sin complejos y la derechita cobarde, hacen carreras para ver quién la tiene más grande en esto de las barbaridades a favor de la violencia machista y digo a favor, porque aquí no vale la equidistancia si no pones los medios para remediarla, si la niegas, si no la combates, es que estás a favor, sin ningún género de dudas, que la entiendes e incluso la justificas.

Ayer vi un post que puso una mujer en Facebook con dos carteles idénticos, pero protagonizados por sendas fotografías de un hombre y una mujer, con el escudo de la administración y decían así; “Si maltratas a una mujer no eres un hombre” “Si maltratas a un hombre no eres una mujer”, otra mujer comentaba, algo así como que “totalmente de acuerdo todos somos seres humanos y no importa el sexo o la edad”.

¿De verdad? ¿Cómo no estar de acuerdo contra todo tipo de violencia? Qué fácil, pero es que no es eso, no es equiparable. A los hombres no les asesinan por ser hombres, no les anulan la voluntad por ser hombres, no les pegan por ser hombres, no les entierran en vida por ser hombres.

Igualar ambas circunstancias como si existiese una violencia estructural contra los hombres por el hecho de serlo, es otra forma de machismo, es blanquear un infierno por el que pasan miles de mujeres al año en este país como habéis visto, más de 40.000 en un solo trimestre, bajo el periodo más duro de la pandemia, cuando estaban en el peor de los casos recluidas con sus agresores. En el mundo son millones de mujeres las maltratadas de una u otra forma.

Bien, pues esto lo publicaban dos mujeres a las que no conozco de nada, por lo que no me atrevo a juzgar, probablemente y con toda su buena intención, pensaban que estaban denunciando cualquier tipo de violencia, pero no vale, señoras y señores, no vale, porque nos matan, nos asesinan cruelmente, de la manera más vil, porque primero nos han anulado como personas, nos han apartado de nuestros amigos y amigas, de nuestra familia, de la vida en algunos casos delante de nuestros hijo, como para dar ejemplo.

Miles de niños quedan huérfanos y si no son tratados psicológicamente y apartados del agresor, del maltratador, o del asesino, tienen muchas papeletas de ser o víctimas o agresores, porque lo vivido en la infancia marca nuestra forma de enfrentarnos a la vida y si vemos que nuestro padre maltrata a nuestra madre y nadie nos enseña que eso no es amor, pensamos que el amor es eso y de verdad que hay que decirles que “el amor no es la hostia”.

Hasta aquí hablamos de lo que se considera administrativamente violencia de género, pero esto sólo existe en esos ámbitos si hay, o ha habido una relación amorosa, dentro de esas estadísticas no se cuentan los asesinatos o malos tratos contra las víctimas de violación, agresiones machistas tipo manada, asesinatos de prostitutas, tampoco la trata de mujeres obligadas a prostituirse, como si todo ello no fuera violencia machista, como si esto no fuera producto de la desigualdad.

Ayer, al tiempo que oía a la citada Ruiz diciendo esas barbaridades, otra pseudo periodista Carmen Tomás, en una tertulia nueva donde se hablaba del tema dijo que el ministerio de igualdad no era necesario, yo me acordé de cuando pensaba que las Secretarías de Mujer tampoco lo eran…….el tiempo me puso en mi sitio y me enseñó que sin la persistencia de las mujeres que ostentaban esa responsabilidad en la organización donde yo milito, no me habría dado cuenta de lo necesarias que son.

Siempre me he sentido libre e igual, por eso quizá no era consciente de que a mi alrededor el mundo era distinto, tuve suerte, la educación machista que recibí como toda mi generación, me resbaló e hizo que me rebelara contra lo que mis mujeres, aquellas que me precedieron familiarmente, no supieron o pudieron rebelarse, por eso hoy, cuando oigo esos discursos de Pilar Primo de Rivera en la voz de gente mucho más joven que yo, pienso…

¡¡¡¡¡¡Lo que nos queda por hacer todavía!!!!!!

Es verdad que nos queremos libres y vivas, pero sobre todo queremos que las que nos siguen, no tengan necesidad de luchar para no ser maltratadas, asesinadas, anuladas como personas, las queremos fuertes, sin techos de cristal, sin tener que ser las que asuman todos los cuidados de la tierra, las queremos codo a codo con sus compañeros disfrutando de la maternidad si lo desean, o no.

#NiUnaMenos

Pero aunque es un día de reivindicación, de indignación y de lucha, nos tiene que quedar tiempo para celebrar también la vida, porque el 25 de noviembre de todos los años nacen personas, que nos importan, a las que admiramos o queremos y a las que desde aquí quiero felicitar, como tú ya sabes quien eres, recibe un enorme abrazo y el deseo de que el resto de tu vida lo disfrutes sólo como tú quieras.

Pilar García Torres

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