Las barbaridades que esta semana está haciendo el sistema judicial en este país, es para que nos den el óscar a la separación de poderes. Con un Consejo General del Poder Judicial caduco desde hace dos años al servicio de los poderes fácticos y de la derecha, extrema derecha y extrema extrema derecha y una indefensión total de la ciudadanía.

Casualidades de la vida, el mismo día que el gobierno presenta un plan de recuperación, transformación y resiliencia después de la pandemia, que podría contener mejores medidas, todo es mejorable, pero que contiene cuestiones vitales que ayudan a las personas, un juez caducado basando un informe de 60 páginas llenas de referencias de OK diario, gran fuente de verdad donde las haya, pide se investigue al vicepresidente segundo de este gobierno.
De esta manera quita el foco mediático en lo importante, o sea las medidas de recuperación y las pone en la carnaza de un juez corrupto al que ya, incluso la judicatura europea le ha dicho que no hay caso, pero claro las portadas de la caverna mediática, en la que también hay que incluir a los que se denominan progres, PRISA, A3 Media etc. ¿Dónde están hoy? En Pablo Iglesias.
La estrategia está clara desde 2015, entonces cargarse a Podemos, hoy cargarse el gobierno en el que está Podemos. Ponemos en marcha los ventiladores con la mierda inventada por las cloacas y mientras tanto, Florentino aprueba una Ley del Suelo en Madrid que le garantiza otra burbuja inmobiliaria para unos cuantos años.
La intervención obscena que hace la judicatura caducada en la vida política de este país, no sólo nos debería llevar a plantearnos si este sistema realmente es democrático, sino a volver a salir a las calles reclamando justicia.
Tal es así que al día siguiente, o sea hoy, el tribunal supremo da la razón a la tarada presidenta de la Comunidad de Madrid y decide que no podemos los y las madrileñas, confinarnos perimetralmente porque entiende que el recurso elevado por el gobierno matarife de Payuso, basado única y exclusivamente en las pérdidas económicas que puede causar, es lo ideal para acabar con la pandemia en el feudo ultraliberal.
En la misma semana, la judicatura demostrando una vez más su absoluta separación de poderes, destituye a un presidente autonómico, Torra, por no quitar una pancarta de un balcón, mientras permite que Payuso y sus adláteres sigan matando a la ciudadanía madrileña.
Todas sabemos que efectivamente, sin estado de alarma no puede haber restricciones de movilidad, hasta la saciedad se ha repetido en la primera ola de la pandemia cuando la derecha y la extrema derecha hablaba recortes de derechos fundamentales, que por cierto en sus sucias bocas esas dos palabras “derechos fundamentales” son la máxima expresión de la ironía, pero entonces yo me pregunto ¿Por qué no se actuó de oficio por parte de fiscalía del estado cuando Payuso cerró los barrios obreros madrileños?
Algo huele a podrido en Madrid, en la más amplia expresión de lo que significa Madrid, centro de la Comunidad y del Estado.
Y por otro lado estamos la ciudadanía, esperando como locas a que abran las compuertas para salir como cabestros en un encierro. Ya que los que nos gobiernan son unos tarados que nos utilizan como arma arrojadiza contra sus contrincantes, seamos nosotras más sensatas y quedémonos en casa, que hasta ahora es la única medida que ha dado resultado para frenar al virus.
Porque si depende de Payuso-Aguado, o de los múltiples inútiles que tenemos repartidos por la piel de toro, ya os cuento yo como bajan el número de contagios. Paso 1.- Sólo cuento los positivos por PCR. Paso 2.- Dejo de hacer PCR y hago pruebas de antígenos que no cuentan. Paso 3.- Dejo de hacer pruebas, incluso de antígenos a los contactos directos con los positivos por COVID-19 y sólo se las hago a los convivientes. Resultado final, los datos de contagios en Madrid de una semana a otra bajan un 75%. Paso definitivo.- me quejo amargamente de que a Illa y Simón no les cuadren los datos que da la Comunidad payusil.
¿Os suena? Ante un suspenso el alumnado puede hacer tres cosas, estudiar para cambiarlo, falsificar la firma de los padres o madres, o echar la culpa al profe que le tiene manía. Pues bien, aquí en esta tierra mía, esta tierra nuestra de España dentro de España, hemos optado por aplicar las de los malos estudiantes.
Que conste que esto último de los pasos, lo sé porque lo he vivido del domingo al martes, pasé de estar en cuarentena a no estar en cuarentena en 48 horas, sin pruebas ni nada, porque además ¿pa qué? Si aunque hubiese estado con dos personas positivas en COVID-19 de la misma “unidad familiar dentro del ámbito familiar” yo ya había pasado el virus en los últimos meses.
A mi pregunta al médico de ¿Está seguro de que no puedo haberme contagiado y por lo tanto no tengo que guardar cuarentena? La respuesta fue de nota “todo lo seguros que podemos estar con un virus que llegó a España en enero” conclusión, me confino voluntariamente y a ver si Zeus ha repartido suerte.
Y mientras todo esto sucede, y nos mantienen entretenidas con tarjetas que se rompen, pero que no, o con órdenes ministeriales que se cumplen, pero se recurren, lo que realmente está pasando es que aquí muere gente, mueren personas que tenían una vida, una familia, unos proyectos de vida, enferman otras que estaban sanas y después del bicho ya no lo están, pero nadie investiga si esas secuelas son transitorias o serán de por vida porque no hay medios.
Eso sí, los que tienen que poner estos medios para que esto no suceda, están entretenidos a ver como modifican los permisos correspondientes vía amazon pryme para que las discotecas y bares de copas, se puedan registrar como restaurantes para poder abrir hasta que les salga de la punta de las narices, porque en este país de pandereta, lo importante es la juerga, y el ocio, eso sí, para los que se lo pueden permitir, otros tienen que comer en vez de beber, qué malas costumbres.
Así que yo que pensaba escribiros algo divertido y ocurrente para entreteneros, pero me veo obligada a ser la misma mosca cojonera del confinamiento, o peor, porque me hago mayor y las rarezas se acentúan. Como ya no me despido con el soñemos, porque ya no podemos decir eso de “cuando esto termine” yo os animo a que LUCHEMOS no se si nos dará igual, pero por lo menos nos lo habremos peleado en vez de quedarnos en el sofá lamiéndonos las heridas.

