“La cultura agoniza”, por Pilar García

 

  pilar garcia torres          Estoy un poco harta de hablar de lo de siempre, de la mala baba de la derecha de este glorioso país, cuyas miserias se tapan con una bandera usurpada a la ciudadanía, en aras de una España que no representa nada más que a una panda de ignorantes y malas personas.

A mí no me representa una bandera bajo la que se maltrata a sus trabajadores y trabajadoras, a su personal imprescindible, que pide que no se lleve a los ancianos a hospitales saturados por unos recortes sanitarios miserables e infames, que promueve el racismo, la xenofobia, el machismo, en resumen, el fascismo.

Por lo tanto, esa bandera que manosean los cayetanos y borjasmari no es mi bandera, la mía habla de igualdad, de solidaridad, de cultura, de niños alimentados, de ancianos bien cuidados, de estudiantes que pueden seguir las clases por internet como sus compañeros, de jóvenes con futuro. Esta es mi patria y mi bandera.

En estos tiempos de semi libertad voluntaria, al menos en mi caso, en los que estamos saboreando las mieles de lo que fue y no es todavía, creo que debemos dar más importancia a lo que nos ha acompañado en el confinamiento. Por eso voy a hablar del mundo de la cultura y su industria.

En mi caso, como en el de muchas personas han sido varias cosas y todas tienen que ver con la cultura. Eso que nos han entretenido y que como al personal sanitario, salvando las distancias, estamos dejando absolutamente al margen de cualquier plan de recuperación.

Fueron los primeros en cerrar y serán los últimos en abrir, mientras nosotras hemos estado sobrellevando la clausura con música, puestas en escena, películas, conciertos enlatados, libros, etc., dónde trabajan todo tipo de profesionales, no sólo los creadores o los que ponen la cara, sino las personas que hacen posible, que un concierto suene, esté iluminado, que haya un escenario, un vestuario determinado, un maquillaje, etc.

Hablamos de alimento para el alma como a mi me gusta llamarlo, de cultura en su máxima expresión. ¿Cuántos de vosotros y vosotras os habéis dedicado este tiempo a leer, escribir, pintar, dibujar, eso que os gusta, pero no hacéis de manera habitual por no tener tiempo? ¿Cuántos habéis descubierto aficiones que no sabíais que teníais y que tienen que ver con la historia de un país, una ciudad, etc.?

Mi amiga Carmen recordaba el 15 de mayo cómo bailan jotas ese día en su pueblo, yo los conciertos de San Isidro en las vistillas, o en la plaza mayor y que este año no han sido posibles, ni las unas, ni los otros.

El covid-19 nos ha enseñado a reinventarnos en muchos aspectos, ¿Por qué no nos inventamos algo que haga que las personas que dedican su vida a alimentarnos el alma, al igual que las que alimentan el cuerpo, puedan sobrevivir cuando pasan estas cosas?

En mi paseo matutino buscando calles desiertas, (perdonad me he vuelto un poco hipocondríaca, tengo exceso de responsabilidad o sencillamente, estoy cagada), como decía, iba andando y escuchando un podcast de un programa musical “La puerta de la noche” en el que hablaban de lo abandonado que estaba el mundo de la cultura y cómo ayudar, pues me he enganchado.

Hablaba una persona que estaba en una asociación que conforman distintas plataformas culturales, que se están dedicando precisamente a eso, a hacer proyectos para ayudar a artistas que no son Alejandro Sanz, o Javier Bardem, a los pequeños no en arte, sino en popularidad, los que ahora no tienen nada.

Me ha llamado mucho la atención una propuesta, que además no sólo se podría utilizar en tiempos de confinamiento, me explico, hablaba de crear una estructura de futuro que ayudara a que se siguiera manteniendo con una mínima entrada espectáculos, como teatro, conciertos, etc., para poder verlo desde casa. Ayudaría a continuar, pero se debería hacer desde los espacios públicos, tales como televisiones, etc.

Según lo escuchaba he pensado que en estos meses, este mundo “alimentalmas” se ha volcado con nosotras de una manera brutal, sólo con la finalidad de ayudarnos a ser un poco más felices y lo ha conseguido, vaya si lo ha conseguido.

Y sin embargo, tienen que ser iniciativas como “Lady Stone X el arte” por ejemplo, aunque me consta que hay más, quienes tienen que devanarse los sesos para presentar a los gobiernos municipales, autonómicos y estatales, proyectos de apoyo a los profesionales.

Es verdad que la izquierda apuesta mucho más por la cultura, que la derecha esa de “muera la inteligencia”, pero aún así en esta ocasión, llegan tarde, muy tarde para salvar a un mundo que agoniza. Espero que no nos pase como con las ausencias, cuyo valor reconocemos al perder a quienes añoramos.

Hay que exigir a quien corresponda, al Ministerio de Cultura y Deportes, que desde luego se ha preocupado y mucho, por el segundo colectivo de su nomenclatura, pero poco o nada por el primero, que reaccione de una santa vez y dé oxígeno a unos profesionales que merecen nuestra admiración, respeto y sobre todo un apoyo digno a la labor que realizan.

Hemos homenajeado a quienes nos curan, nos dan de comer, nos limpian, nos cuidan el cuerpo. ¿Para cuándo dejamos el homenaje sincero y sentido de quienes nos curan el alma? Por mi parte, no sólo les dedico aplausos continuos, sino que exijo que la sociedad a través de los gobiernos,  les dé el trato que se merecen y elaboren conjuntamente, un plan de recuperación para un mundo agonizante desde sus eslabones más débiles.

Por cierto ministro Uribes, la tortura de animales ni es cultura, ni es arte, la frasecita de “espero que pronto se puedan hacer corridas de toros y macroconciertos” como si fueran lo mismo, junto con la gran noticia de que los cayetanos de la tauromaquia, forrados y elitistas, además de desalmados, podrán cobrar también del Fondo Crea, una línea de crédito de 40 millones, totalmente insuficiente, a las “empresas dedicadas a las bellas artes”, recogida en el Real Decreto Ley 17/20, es una humillación al arte.

En qué momento de la historia la tortura se convierte en arte y además bella, si con el dinero de todos se va a subvencionar esa barbaridad de millonarios, en detrimento de los que hacen arte de verdad, cultura, pensamiento, formación, etc. Con todos mis respetos señor Uribes, le digo lo mismo que el gran Labordeta al congreso cuando era diputado. A muchos nos ha defraudado de una manera escandalosa, espero sinceramente se lo haga mirar este gobierno, si pretende para contentar a los cayetanos hacer tabla rasa se equivoca, porque ellos nunca le van a votar.

Que no os lo había contado, llevamos una semana en Fase1, lo mismo que vamos a tardar a estar en Fase 0 otra vez. Se nos han olvidado ya los enfermos, las fallecidas, los contagiados, es como si el bicho no hubiera existido, somos tan irresponsables como los de las cacerolas, pero sin ellas, a pecho descubierto y no sólo nosotros, con nuestros niños y niñas también.

Por cierto, los de Michigan se han quedado cortos con los de Mineapolis, casi han superado a Payuso. Pues nada, a mí siempre me quedará la música, el teatro, los libros, la pintura, la escultura, la danza, ainsssss la danza y vosotros y vosotras que me animáis a que os cuente mis cosas.

 

Pilar García Torres

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