“Camino hacia la nueva normalidad”, por José Félix Sánchez-Satrústegui

 

cropped-tu-publicidad-aquc3ad-se-ve.png

 

felix sanchez satrustegui          Nos hallamos en plena desescalada (palabra ya aceptada por la RAE) por fases hacia la nueva normalidad, quiera decir lo que quiera decir lo que acabo de decir.

Estábamos tan ricamente apostados en la normalidad cuando el virus nos empujó a la anormalidad, y ahora buscamos despacito una normalidad distinta de la anterior; con lo cual ya no será tan normal, digo yo. Caminamos pues hacia una nueva normalidad algo anormal, o sea, hacia una anormalidad que se parezca a aquella normalidad más que a la actual anormalidad. Un lío, de acuerdo, pero así de mal lo he entendido yo. Como para explicarlo encima.

Superado el pico de la curva, en este proceso por etapas de vuelta hacia lo que fuimos o no, o vaya usted a saber, también han surgido discrepancias, por diferentes intereses de unos y otros y por la visión desde distintas perspectivas del mismo asunto. Pero el Gobierno debe incluir todas esas perspectivas, con la dificultad que ello conlleva, en una, el bien común (que también es difícil de concretar para una sociedad tan variada). Apoyado en criterios técnicos ha tomado decisiones políticas que no gustan a todos. Tiempo habrá de valorar la pandemia como aprendizaje para el futuro, aunque, visto lo visto, tengo la certeza de que se hará como pretexto para culpabilizar de todo a Pedro Sánchez y demonizar a Pablo Iglesias.

La derecha política, carpetovetónica, liderada por Pablo Casado, paradigma de la mezquindad y cada vez más hermanado con Vox, sigue instalada en el insulto sin aportar nada en busca de soluciones. El pimpollo ha pasado revista a las “tropas sanitarias” matritenses en el papel de jefe de Estado elegido por el dios Aznar (ante el Aznarísimo, santigüémonos con Wyoming “en el nombre del pádel, del pijo y del espíritu rancio”). Ha posado en el baño, mirándose en el espejo, con gesto forzado, a la espera de que se vaya el fotógrafo para ocuparse cuanto antes del apretón que le importuna, es decir, para desocuparse. También ha visitado a un rebaño de ovejas para tranquilizarlas, que no se preocupen, que su PP seguirá actuando en “beeee”.

La caverna mediática vocifera mentiras y se retrata como lo que es, se define sola. Son dignas de escuchar (o leer) las magníficas reflexiones del Ojo Izquierdo en la SER; al final de cada una muestra el museo de barbaridades de aquella. Un ejemplo: “La ruina que el dúo Sánchez-Iglesias ha decretado (…) para que se alce el fénix social-comunista que ansía tenernos eternamente bajo su bota” (Isabel San Sebastián, ABC). Toma ya prosopopeya fascista. Hay cientos de ejemplos, y muchos de ellos van contra Fernando Simón, una persona con un gran currículum profesional y humanidad demostrada, al que hay que odiar sí o sí, al parecer de esta gentuza.

La presidenta de la Comunidad de Madrid y de los Mundos de Yupi, Isabel Díaz Ayuso (“te lo juro por la cobertura del móvil y por las bragas de Mafalda”), ha multiplicado estos días su papel de “divina de la muerte”. La fotografía virginal que aparece en la portada de El Mundo (que por un momento pensé que la Inmaculada Concepción de Murillo se había escapado del museo del Prado), es, quizá, el retrato más “super-hiper-mega fuerte” que se ha visto en mucho tiempo. Además, se ha ocupado de repartir bocadillos de calamares frente a las cámaras, con gran regocijo del dueño del bar Postas y otros en los que son típicos; ensalzó la pizza como comida habitual para los niños, animada sin duda por Telepizza, aunque los expertos en nutrición se llevaran las manos a la cabeza. Qué sabrán ellos.

Tampoco está mal la imagen en la que aparece, incumpliendo todas las normas de confinamiento y distancia de seguridad, liderando la multitudinaria despedida del hospital de Ifema, aconsejada quizá por el propio coronavirus. No se queda atrás la anécdota al referir que la d de Covid-19 significa diciembre en lugar de disease. Ahora, a mayor gloria de su currículum, ha sido pillada en un posible caso de corrupción por la royal suite que ocupa en el centro de Madrid.

Su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez (MAR), que fue Secretario de Estado de Comunicación con Aznar, después de aquel tiempo se ha dedicado profesionalmente, sobre todo, a su pasión: ejercer de bocachancla. Se supone que este individuo, que fue condenado por llamar nazi en varias ocasiones al Dr. Montes y conducir borracho, asesora a Ayuso tanto en la agresividad de su discurso como en las poses ante los medios. Pero la Presidenta no puede ser tan tonta como parece, yo creo que actúa de marioneta del aznarismo para desviar la atención y que nadie le pregunte por sus políticas en la Comunidad, o mejor por la ausencia de ellas.

El pijerío se manifiesta ilegalmente, mediante cacerolada, contra el gobierno social-comunista-bolivariano pidiendo libertad (es para descojonarse). Borjamari pregunta a la mucama qué son las cacerolas y dónde las guarda. Le ordena que baje con ellos a golpear la de mamá para que ella no se canse. “Yo voy a salir con el palo de golf”. A estos individuos les importa muy poco cómo se resuelva la pandemia, protestan porque no quieren perder ni una pizca de sus privilegios (“no puedo ni salir a comer fuera de casa, ‘osea’, ¿no?”).

Entre postureo, insultos y voces se mueven PP, Vox y sus secuaces, incluidos los que salen a cacerolear; están creando un clima de odio generalizado, que se centra en el Gobierno de izquierdas, porque no aceptan el resultado de las urnas: creen que el poder les corresponde por gracia divina. Las élites están acostumbradas a despreciar el progreso global a favor de su propia codicia. Joaquín Estefanía cita una expresión de Krugman “la imprudencia de las élites” para referirse a las maniobras de distracción de estas con el objetivo de culpabilizar a los gobiernos y no a los verdaderos responsables.

Todavía estamos en medio de un grave problema de salud que hay que tomarse muy en serio. Después, los problemas económicos y sociales habrá que afrontarlos con rigor, sin paños calientes. Para la reconstrucción, la UE debe liderar el camino hacia una democracia en la que sean compatibles la seguridad, la libertad y el bienestar de todos sin exclusiones.

Además, deberemos enfrentarnos a un nuevo asunto muy serio, la peste de fascismo que nos amenaza. Frente a la Internacional Reaccionaria, el avance de la extrema derecha y sus populismos amigos, el deterioro del medio ambiente y las condiciones laborales y el incremento de las desigualdades, Noam Chomsky y otros intelectuales y políticos proyectan la creación de la Internacional Progresista. Argumentan que: “o vinculamos nuestras luchas locales a escala planetaria, o nos rendimos a un capitalismo autoritario que está moliendo nuestra especie hasta la extinción”. Buscan la implantación de un Green New Deal a nivel mundial.

Mientras el pijerío facha repone el ajuar de cacerolas abolladas y puede salir en “libertad” a comer fuera y jugar al golf (por fin, los pobres), quizá tengamos que acostumbrarnos a otras formas de hacer las cosas, mantener la distancia de seguridad o a esperar largas colas con mascarillas para comprar, por ejemplo. Lo que no podemos aceptar de ningún modo en la nueva normalidad (sea la que sea y signifique lo que signifique) es que haya largas filas, como las de Aluche y otros muchos lugares, de personas que esperan a que alguien les dé algo para comer. En ese caso, habremos fracasado; en ese caso habremos llegado a una situación de maldita normalidad.

 

José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández

2 comentarios en ““Camino hacia la nueva normalidad”, por José Félix Sánchez-Satrústegui

  1. Estando de acuerdo con su alegato contra la llamada derecha y los inconscientes que la defienden estos días con cacerolas cubiertos con trapos rojigualdas, y obviando su falta total de crítica hacia los “progresistas” y hacia sus infecciosas manifestaciones políticas en marzo, quisiera añadir, como en otras ocasiones, que desde ambos bandos no se busca sino crear votantes serviles y fanáticos que no atiendan a razones para asegurar el trono y manejar a sus anchas los tributos impuestos por la fuerza también a quienes no concuerdan con sus ideas.

    Al margen de esta consideración con tendencias anárquicas que me sale cuando me caliento, me gustaría decir que un capitalismo autoritario no es capitalismo, al igual que usted opinará que el comunismo autoritario no es comunismo auténtico. ¡Como si los regímenes de la URSS, de Mao, de Pol Pot o de Castro no hubiesen sido autoritarios pese a llamarse comunistas!

    Me gusta

  2. Muy bueno, verdades normales dentro de la anormalidad que debería suponer, que el señorito quiera seguir humillando a Paco “el Baio” y Azarías, en vez de en la España vaciada, en la milla de oro dentro de sus casas. Gentuza indecente

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s