Mi ex coronavirus y yo ( XIX ), por Algarabía. “De clausura al éxtasis y los pollos”

5000

¿Os habéis dado cuenta de la similitud que existe entre la vida que llevamos en estos días coronavíricos y la de las monjas de clausura? Pues si prestáis la suficiente atención, lo veréis tan claro como lo veo yo. Las dulces monjitas hacen varios votos a saber, silencio, pobreza y castidad.

En este momento el voto de silencio si vives sola es obligado, salvo ratos que hables por teléfono, que por cierto cada vez lo hacemos menos, nos conformamos con wasapear, lo de oír voces, entonación, timbres de voz, no es moderno. Por lo tanto, nos vemos obligados a respetar el dichoso voto.

Del de pobreza ni hablamos, la cantidad de gente que no está trabajando por imperativo legal como elemento de protección contra el bicho es muchísima y una gran parte, no tiene otros ingresos, por lo que el voto de pobreza está garantizado por un tiempo indefinido.

Vamos a por el tercero, este es más divertido que los anteriores y además no todos lo sufrís, nada más que las que estamos solas practicamos ese voto. No hay con quién, salvo que pruebes o te guste la práctica virtual, que ayer me enteré  que se llama sexting, esto lo recogerán mis amigos decimonónicos en breve.

Aquí me viene a la cabeza, que quizá los éxtasis de Santa Teresa tenían mucho que ver con el confinamiento, dónde los días y las noches son parecidas. Pero claro si te dicen que estás casada con un personaje idílico a la vez que apolíneo, cuya representación es muy similar a Brad Pitt en Leyendas de pasión, pero con túnica blanca, te pone más.

Que digo yo, pintores y fabricantes de estampitas de mis entretelas, a quién se le ocurre representar a Jesús rubio y con los ojos azules, étnicamente en Judea hace dos mil años, es conceptualmente imposible. Claro que los genes de un pájaro, un anciano de barbas blancas y un triángulo con un ojo dentro, no están muy claros. De su madre tampoco le venían esos rasgos físicos, Anatolia tampoco destaca por sus rubios platino, ni sus ojos de mar.

Yo creo que de esas visiones sexys de un marido nunca visto, pero con esas características, una cosa llevase a la otra y la santa levitase como otras tenemos orgasmos. Por aquellas épocas la pobre no sabía lo que era y más siendo monja, pero tiene toda la pinta.

No sé si os pasará lo mismo cuando lo penséis, pero yo estoy empatizando con las monjitas, majas ellas en su recogimiento rezando por la humanidad, yo más que rezar tengo que confesar que hablo con la radio, juro en hebreo cuando dice algo que no me gusta y hago verdaderas disertaciones filosóficas, políticas o sociales con la televisión. De alguna manera también rezamos, porque sirve para lo mismo, para nada. Pero los dulces pajarillos con sus faldones y sus tocas al viento, rezan para que no vayamos al infierno, estando ellas en la gloria.

Hablando de pajarillos, a los cuales yo llamo pollos, tanto si son gorriones, faisanes, o patos, son esos tiernos animales con los que yo tengo una relación de amor-odio-intrusión, ésta última suya, no vayáis a pensar que yo me subo a los árboles y me siento en sus nidos, como hacen ellos en mi casa.

Entran por la ventana, se cuelan en mi campana extractora y se la cargan, se caen del nido en mi patio y no contentos con eso, las urracas deciden que el patio es un sitio ideal para pasar una convalecencia después de herirse. Sé que era una urraca porque me lo dijo el policía municipal que vino a por ella, yo no los distingo.

La verdad es que como mejor me relaciono con los pollos es de manera culinaria, lo mismo me da asado, que pato cantonés, que fiambre de pavo. Es de la única manera que no discuto, si están vivos y se acercan a mí, acabo dándoles la charla o ellos me dan el día.

Pensad en las monjitas extasiadas, se pasan la vida encerradas como nosotras y a lo mejor podemos tomar ejemplo y pasar el tiempo entre voto y voto, centrándonos en paliar el último como podamos y si levitamos, mejor. Antes saldremos volando por la ventana.

Bueno ya sabéis, un día más y uno menos, para no necesitar el sexting, y para recuperar el mes de abril, antes de que desaparezca en manos de Sabina, aunque a decir verdad yo perdí también el de marzo. No sé a quién reclamarlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s