Mi Coronavirus y yo (VII), por Algarabía. “Mis naranjas saben a patxaran”

Pues sí, que me como una naranja y me sabe a patxaran, nada menos. Eso sí no me coloca nada, menos mal porque entre el gustillo que le estoy cogiendo al sabor si además me colocara, menudo chollo. Bueno, tengo que deciros que esta mañana una amiga que tiene un bar y debe entender de estas cosas me ha dicho: a ver bonita, o te sabe a anís o a patxaran porque no es lo mismo. Ojiplática me he quedado y es que como yo no soy bebedora, ni de lo uno ni de lo otro, ¿A qué narices me saben las naranjas? Y como no puedo salir a comprar una botella de lo uno o de lo otro, pues ya tengo un dilema de clausura, uno más para resolver cuando esto acabe. En su bar una naranja en un plato preparada, una copa de anís y otra de patxaran y a ver qué pasa.

Hoy toca Aute, no pienso desgranar ni una de sus letras, que lo hagan los de la universidad de Michigan que tienen presupuesto para tonterías.

Le estoy cogiendo cariño a la vecina Pelicolorá. Cómo acompaña con sus gritos, sus manitas saliendo por la ventana a las 8. No nos vemos las caras, pero nos oímos y si me asomo le veo las manos aplaudiendo. Qué maja. Aunque tengo que contaros que la primera vez que la policía entró en mi casa, fue obra suya. Os pongo en situación: Sicilia 1927, no, en serio 18.00 hora,s día de mi cumpleaños 2019. En mi casa cuatro amigas, dos sobrinos, el padre de mi amiga, mi hijo y 3 niños 5, 8 y 12 años, dibujando en una habitación.

Ding, dong puerta de la calle, abro y lo primero que pienso es que me han regalado dos boys y me van a hacer un numerito de policía buenorro. Los agentes 19 y 47 se presentan y me dicen que la vecina de abajo se ha quejado del ruido. Pasan y el panorama era para echarse a llorar, el abuelo tirado en un sillón, la embarazada haciendo cosquillas en la cabeza a mi hijo tumbados en el sofá y un niño que aparece de repente y dice “chicas venir que está la poli”, los hombres de Harrelson no salen de su asombro y sólo se les ocurre decir, si no tienen puesta ni la televisión y yo que les ofrezco un trozo de tarta y les digo, si quieren hacer tiempo a las 12.30 ya les llamo yo para que apaguen los gritos de la vecina.

En fin, la vecindad es lo que tiene, aguantas, te aguantan, hoy por ti, mañana por mí. Loquilla Pelicolorá ,que no te guardo rencor.

Madre mía, cuanta dispersión para una sola cabeza, empiezo con naranjas que saben a anís y termino con los SWAT en casa…. Mañana será otro día.

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