¿Es el fin de la tradición churrera de los Solano? Ana Elexpe dice: “sólo queremos seguir trabajando”.

 

para face

Ana Elexpe y su socia Marta Sen Nieto, siguen esperando a que alguien, desde el Ayuntamiento de Estella, les digan si van a poder seguir vendiendo churros en las calles, tal y como viene haciendo la familia Solano desde hace casi 100 años.  En la ciudad del Ega, quien más, quien menos, echa a faltar la tradicional furgoneta, convertida en churrería en la calle Baja Navarra. Al terminar el verano de 2019, la furgoneta tuvo que someterse a la inspección técnica de vehículos, pero esta vez no aprobó el examen. Es ahí cuando comenzaron los problemas. Mientras Eduardo Solano, se afanaba en solucionar los problemas mecánicos del vehículo, su mujer Ana comenzó a estudiar otras posibilidades.

“Lo primero que hice fue acudir a hablar con el jefe de la Policía Municipal, quien me atendió muy amable, e incluso llegó a decirme que si no hubiera dicho lo de la ITV a lo mejor no hubiese pasado nada. Yo le pregunté qué podíamos hacer, pero salí sin respuesta y sin saber cómo actuar“. Ana asegura que esa conversación tuvo lugar en los primeros días de septiembre.

Entre tanto, Eduardo, había conseguido reparar la avería, pero en octubre tampoco consiguió pasar la ITV. “Desmontamos el motor, limpiamos la culata, rectificamos los inyectores, hicimos todo lo que pudimos teniendo en cuenta que ya no hay piezas de repuesto para un vehículo de esa antigüedad”, asevera Eduardo.

Por segunda vez, Ana acudió al Ayuntamiento en busca de asesoramiento, de ayuda e información. Esta vez subió a la primera planta y preguntó por Gonzalo Fuentes, el alcalde. Un funcionario de dijo que estaba reunido y no iba a poder atenderla, pero que le dejara el teléfono y el primer edil se pondría en contacto con ella. Algo que la interesada dice que no ha ocurrido. Cansada de esperar, desde octubre hasta febrero, el pasado día 27 dió entrada en el registro a una instancia en la que solicita “una entrevista con el alcalde, ahora por escrito, para ver si hay alguna legislación que permita conservar la furgoneta de churrería (actividad que empezó en 1929). La Dirección General de Tráfico, me ha remitido al ayuntamiento. Por eso vuelvo a solicitar entrevista.”

 

instacia churreria si

 

Para entonces Ana, ya había realizado una consulta en la DGT y allí le habían indicado que algunos municipios contemplaban, en sus ordenanzas, la posibilidad de considerar ese tipo de vehículos como casetas, al igual que ocurre con castañeros y otros vendedores de calle. En estos momentos, la familia Solano Elexpe y la socia de Ana, Marta Sen, siguen esperando que desde la Casa Consistorial alguien les diga algo.

Cansados de esta situación el 31 de enero decidieron cesar la actividad a efectos fiscales, ya que desde agosto no han podido vender ni un churro, pero han tenido que hacer frente a los gastos habituales, pago de autónomos, módulos de IVA, seguro de la furgoneta y seguro comercial, impuesto de circulación, incluso se han dado de baja del Impuesto Municipal de Actividades Clasificadas (IAE).

No solo Ana, Marta y Eduardo, numerosos vecinos de la ciudad se llevaron una sorpresa cuando, coincidiendo con la celebración del carnaval, el 22 de febrero, se instaló en la C/ Baja Navarra, en el mismo lugar que ha venido ocupando la furgoneta de los Solano, una churrería notablemente mayor que la anterior. Muchos pensaron que sería algo ocasional, mientras durara el carnaval, pero no es así.

Por más vueltas que le dan a la situación, no entienden que cinco meses después de la primera consulta, sigan desorientados y confundidos, sin saber qué hacer. Ana dice que siempre han tenido una relación fluida con el Ayuntamiento y recuerda que siendo Begoña Ganuza (UPN), alcaldesa, se les dijo que la furgoneta no era muy estética y lo entendieron, por eso decidieron pintarla. “Hablé con un amigo que hace este tipo de trabajos y que es un artista, me hizo varios bocetos y los llevé al Ayuntamiento. Entre todos decidimos el que más no gustaba y asunto resuelto“, dice Ana.

Tanto Ana como Eduardo quieren dejar bien claro, que por su parte no hay nada en contra de esa nueva churrería, consideran que tienen todo el derecho del mundo a trabajar, pero no alcanzan a comprender porqué desde septiembre, cuando hicieron la primera consulta, nadie les ha querido orientar, o al menos explicar la situación.

churreria la laguna

Ambos se emocionan cuando hablan del apoyo y cariño que se encuentran a cada momento en las calles de la ciudad. “Son muchísimas las personas que constantemente se interesan por la situación y nos dan ánimos. Estamos muy agradecidos. Incluso ha habido quien ha creído que la nueva churrería es cosa nuestra, y nos han dicho que la furgoneta era mucho más bonita, más de aquí.

En ese momento, Eduardo se enfada y dice “Nos han dado una patada en el culo, después de 100 años y tres generaciones vendiendo churros en las calles de Estella-Lizarra. No hay derecho” y cierra la mano en un gesto de rabia, mientras su mujer esboza una sonrisa y se encoge de hombros. Entonces les pregunto:

¿Qué le diríais al alcalde si ahora mismo entrara por esa puerta?

Ana responde enseguida y dice:

Sólo le preguntaría si voy a poder volver a trabajar.

100 años vendiendo churros

Nadie tiene la certeza de cuándo comenzó la familia Solano a vender churros en Estella, Eduardo recuerda que su padre, León, siendo un niño se cayó en la freidora y por eso tenía un problema en su mano derecha. A León le ofrecieron, ya de adulto, una incapacidad laboral por ese accidente, pero la rechazó, quería seguir trabajando. Ese suceso ocurrió cuando Domitila Iribas, abuela de Eduardo, tenía el puesto junto al actual bar El Ché, y como su hijo, había nacido en 1929, se ha tomado ese año como referencia del inicio de la churrería. De ese lugar pasaron a la Plaza de Los fueros, y luego a la Baja Navarra, aunque durante las fiestas patronales el lugar habitual ha sido, no sabemos si seguirá siendo, la Plaza de Santiago.

Una furgoneta de 53 años

Una furgoneta de esa antigüedad, en muchos municipios, está considerado como  un vehículo clásico y por lo tanto queda exento de pagar el impuesto de circulación. Se considera clásico, si tiene más de 25 años. Sin embargo en Estella y en la inmensa mayoría de los municipios navarros esa “deferencia” no se aplica.

El módelo DKW F1100 se fabricó, al igual que los anteriores en Vitoria, lleva un motor Mercedes Benz, y en el frontal los cuatro aros característicos de Audi, ya que ambas marcas, junto a Volkswagen se habían asociado años antes para poner en marcha la factoría de la capital alavesa. Es un vehículo de 3 cilindros y 1.000 c.c. y presentaba la posibilidad de cargar hasta 1.000 kg. Con sus 40 Hp y tracción delantera consumía alrededor de 10 litros/100 km consiguiendo una velocidad máxima de 100 km/hora.

La furgoneta-churrería fue adquirida en 1966, tiene por lo tanto casi 54 años, y en este tiempo ha realizado tan solo 27.566 kilómetros, es decir una media de 520 al año. Eduardo recuerda que el viaje más largo fue con destino Valladolid, donde se adecuo como churrería. Durante algún tiempo León Solano llegó a desplazarse a Logroño con motivo de las fiestas de San Mateo.

churreria furgoneta

4 comentarios en “¿Es el fin de la tradición churrera de los Solano? Ana Elexpe dice: “sólo queremos seguir trabajando”.

  1. Se ha iniciado una petición de firmas,para qué siga nuestra entrañable Churreria Solano,la ha iniciado Garbiñe Basarte,a firnar todas y todos,y qué quiten ése mamotreco de Churreria,que está usurpando un puesto a unas ciudadanas de Lizarra,qué llevan haciendo churros desde hace 100 años,señor alcalde Gonzalo Fuentes,más respetó

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    1. Ya era hora de que desapareciera de la calle semejante furgoneta. Algún enchufe tenéis en el ayuntamiento para haber estado tantos años en esas condiciones tan lamentables de salubridad.

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  2. Se ha iniciado una petición de firmas,para qué siga nuestra entrañable Churreria Solano,la ha iniciado Garbiñe Basarte,a firnar todas y todos,y qué quiten ése mamotreco de Churreria,que está usurpando un puesto a unas ciudadanas de Lizarra,qué llevan haciendo churros desde hace 100 años,señor alcalde Gonzalo Fuentes,más respetó

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