Convivencia de tres generaciones a través del arte en Santo Domingo de Estella-Lizarra

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El Museo Gustavo de Maeztu desarrolló, del 17 al 20 de julio, la primera tanda de sus talleres de verano que, por primera vez, contó con tres generaciones compartiendo espacio

La pasada semana, un grupo de niñas, adultos y residentes de Santo Domingo compartieron mesa y experiencias en los talleres intergeneracionales que el Museo Gustavo de Maeztu ha puesto en marcha este verano. Se trata de una actividad novedosa para la pinacoteca de Estella-Lizarra, al ser la primera vez que en un mismo espacio aúna a varias generaciones para fomentar el respeto y la convivencia entre los tres colectivos tomando como punto de partida el aprendizaje y la creación de arte.

La actividad se desarrolló durante las mañanas del 17 al 20 de julio en el claustro gótico del antiguo convento de Santo Domingo, hoy residencia de ancianos. Y, tanto los participantes, como el centro de mayores y el museo, califican el balance de muy positivo.

El arteterapeuta y artista pamplonés Fermín Alvira, encargado de impartir los talleres, declaró al término de la semana que para él estas jornadas habían resultado “un experimento, una experiencia nueva”, igual que para el museo. “Había trabajado con los tres colectivos por separado, pero nunca juntos. Todos se han volcado y han exteriorizado mucho. Han reflexionado sobre sus creaciones desde el mundo interior de cada uno y lo han compartido con los demás”, apuntaba Alvira.

En estos primeros talleres, se ha tratado de enseñar a crear marionetas con personajes de cuentos, dibujar retratos con la técnica del collage y pintar escudos heráldicos que plasmasen la personalidad de cada uno.

Julia Lizari Echarte, de 86 años, es la segunda residente más veterana de Santo Domingo y una de las participantes. “Nos hemos ayudado mutuamente”, destacaba con una vitalidad que su hija, Elena Ochoa Echarte, aseguraba estar generaba, en parte, por “pasar tiempo junto a gente joven que les alimenta las ganas de vivir”.

Para los residentes —señaló la directora del centro de mayores, Maite Escosteguy Goñi— actividades como esta “les hace abrirse al exterior, estar más cerca de la vida de Estella, formar parte de la ciudad”.

Picasso decía que el arte y la pintura no pueden mentir. De la misma manera es como puede resumirse esta iniciativa. “Cada uno se ha abierto a través de sus dibujos y collages, y todo esto, a su vez, ha hablado por ellos mismos”, señalaba la educadora del Gustavo de Maeztu, Natalia Gentico.

El próximo mes será el turno de los segundos talleres intergeneracionales, que tendrán lugar del 21 al 24 de agosto, y cuyas plazas ya están completas.

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