La Manada, por José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández

 

FOTO MONTEJURRA SOLO

Si definimos manada como el conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos (en su acepción como cuadrilla de gente está en desuso) y dado que no se especifica el número de patas de cada uno de sus componentes (aunque no sé si era el Diccionario María Moliner el que detallaba que fueran cuadrúpedos y salvajes, y ahora no me voy a levantar a mirarlo), queda claro que, aunque mantienen la bipedestación, a duras penas en muchas ocasiones, el tristemente famoso grupo de presuntos violadores (o no tanto, según magistrados medievales) de Pamplona puede considerarse técnicamente una manada. Habría que retocar algo la definición que cito del DLE de la RAE, añadiendo las características de bípedos y salvajes. Y eso, sin entrar a valorar el número de neuronas genuinamente humanas útiles, ni el uso del corazón pétreo para otra cosa que no sea bombear sangre, sobre todo al pene; corazón que no les sirve como metáfora de sentimiento.

Los miembros de La Manada, así autodenominada para vergüenza de otros animales que viven en tal forma de comunidad, han sido condenados por abuso sexual, no violación, porque la sentencia, que describe de forma clara una acción violenta de los cinco energúmenos, finaliza con una incoherente condena por abuso y no por agresión sexual. El voto particular de Ricardo González, que no ve delito alguno y habla de un ambiente de jolgorio y regocijo, produce más asco aún. Este juez, que ha sido cuestionado por el ministro Catalá (quien debería explicar qué significa el “problema singular” que padece) y anteriormente sancionado en varias ocasiones, en una de ellas por falta muy grave de retraso injustificado y reiterado en la tramitación y resolución de procesos, necesita un reciclaje cívico completo.

Los culpables directos de la comisión del delito no son otros que los cinco bárbaros ya conocidos. Pero también hay otras cuestiones de fondo.

Produce tristeza y miedo pensar que unos jóvenes, aparentemente normales e integrados, salgan  a “disfrutar” de una fiesta de la manera que lo hicieron y jactarse del desprecio absoluto para con la mujer en general (aparte del delito contra una en particular), objeto de su deseo de dominación y diversión sádica. Para muchos no fue para tanto. Una orgía, según algún juez y algún policía. Por no hablar de la victimización secundaria de la joven, al haberse mirado con lupa su forma de vida previa y posterior, y no ofrecer excesiva resistencia a los bestias. Si se hubiera presentado su cadáver destrozado en público a la morbo-masa, la hubieran creído; como no ha sido así, se la cuestiona.

Del respeto al Estado de Derecho no están exentos los jueces. Y aunque las Asociaciones Profesionales han pedido sumisión genuflexa a sus señorías y a sus decisiones, creo que han sido ellos quienes han faltado el respeto a las mujeres y a la sociedad. Son ellos quienes deben rectificar y pedir disculpas.

Está claro que la ideología patriarcal, de domino del hombre sobre la mujer, está grabada a fuego en todas las estructuras de la sociedad, y que este no es un caso aislado. Ana Bernal-Triviño, en el artículo “Las otras sentencias donde no hubo violencia”, refiere una serie no exhaustiva de veredictos que, cuando menos, rezuman un machismo y un desprecio a las mujeres víctimas de agresiones sexuales que resultan preocupantes. Gloria Poyatos, magistrada del TSJ de Canarias habla de juzgar con perspectiva de género (habrá que formar a los togados) e introducir la vacuna de la educación igualitaria desde la escuela y la familia, y así franquear estereotipos. A los adultos de cualquier índole, ya contaminados, habrá que aplicarnos formación intensiva; aun así no es fácil como nos recuerda la frase de Einstein: “Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

Esta vez, el machismo se ha topado con un feminismo fuerte y en alza, con un movimiento imparable del cual esperamos que consiga romper cadenas no solo en el ámbito de la igualdad entre hombres y mujeres, sino que vaya más allá como ideología emancipadora.

Pero miramos alrededor y el panorama es preocupante. El Gobierno del PP, instalado en la desvergüenza, solo promueve políticas ultraconservadoras; en Cataluña es elegido Presidente un supremacista xenófobo de ideología fascista, que pretende instaurar una República bananera y confesional, con Puigdemont haciendo de Dios, y la supuesta izquierda de ERC y CUP apoyando a la derecha nacionalista pujolista-corrupta devenida en independentista. En el exterior, Trump incendia el mundo, Israel prosigue su genocidio contra el pueblo palestino, Siria agoniza, miles de emigrantes mueren buscando sobrevivir y el universo borreguil mira hacia otro lado en posición de tortícolis cobarde crónica.

La democracia corre peligro de desaparecer entre fascismos de hecho, aunque aparezcan en cierta manera normalizados entre gran parte de la población, si no se lucha cada día por ella. Las izquierdas no acaban de enterarse y ni siquiera empiezan a entenderse.

En ámbitos judiciales, policiales, políticos, económicos, militares, laborales y sociales de todo tipo y de cualquier lugar dominan cierto modelo de elites que podríamos llamar, sin exageración, manadas reaccionarias.

 

José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández

2 comentarios en “La Manada, por José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández

  1. Los miembros de la “manada” son miembros de la peña Los Biris, hermanada con Indar Gorri, y gracias a wasap con esta se enteraron su “compañeros” de que estaban detenidos. Resulta, además, muy curioso que quién no ha visto las pruebas ni hablado con los testigos prentada saber más de los hechos que quines sí lo han hecho y además son juristas de larga trayectoria, uno de ellos mujer. Pero conviene decir que uno de “esos jueces medievales” fue propuesto por el PSOE para el más alto tribunal de España, y no salió al no tener mayoría dicho partido. Decir que la coalición de izquierda y separatistas que gobierna Cataluña es “confesional” es directamente mentira. Y conviene recordar las décadas de aliza del PSC con dichos “xenófobos” con quienes gobernaba. También en el sangriento golpe de estado contra la II República es PSOE se sublebó aliado con ellos y prolclamando en “Estat Catalá” mientra asesinaban ciudadanos, como repetirían desde entonces con decenas de miles de personas, tanto en paz como en guerra.

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  2. Gracias José Felix, destaco esto, porque sí es lo que necesita cambio de urgencia: “Del respeto al Estado de Derecho no están exentos los jueces” y “Está claro que la ideología patriarcal, de domino del hombre sobre la mujer, está grabada a fuego en todas las estructuras de la sociedad, y que este no es un caso aislado. “

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