Enfermedades profesionales, profesionales enfermos y (III), por Félix Goikotxeta

 f.g.v

Terminé el segundo artículo diciendo transcribiendo unos párrafos de la ley de prevención de riesgos laborales,  en el que al final de dicho artículo se puede ver claramente, cómo dice: “La correcta calificación de los daños a la salud, accidentes laborales etc. son importantes para las personas afectadas y la prevención de accidentes” y continúa diciendo “esto impide que la seguridad social asuma costes externos de las empresas, que además están aseguradas en el ámbito de la seguridad social”

Así es, el problema no es tu enfermedad o lesión, el problema es el dinero. Que si pago yo o pagas tú, el obrero u obrera en medio, porque al fin y al cabo todo se resume en la pasta gansa. La que tienen que pagar ellos claro, que si nosotros /as no cobramos pues mejor para el sistema compuesto por seguridad social, mutuas y judicatura. Aunque esta última institución sigo sin entender por qué se mete a defender los derechos de los otros dos, en vez de realizar un juicio justo en base a los informes médicos y de el/la médico forense.

Y mientras tanto, la gente, tristemente va falleciendo, y mientras tanto, la gente, se va deprimiendo, y mientras tanto, la gente, camina por la vida como un apestado, mientras tanto dudamos de nosotros o nosotras mismas, que ya no paseamos, porque no queremos hablar con nadie, porque no queremos  volver a contar por enésima vez la misma historia y ver como otra gente nos mira con cara de incredulidad, “algo más habrá” “No estás tan mal como dices, si no te dan la incapacidad”.

Porque somos así, porque la mayoría de estas enfermedades no se ven. Por ejemplo, una persona con  fibromialgia, pasea por la calle y no se le ve ninguna señal del dolor que produce esa enfermedad, una persona con problemas cardiológicos lo mismo. Pero si vemos en la calle, a una persona con una venda en la mano, todo el mundo le preguntamos qué es lo le ha pasado, y  nos echamos las manos a la cabeza cuando nos cuenta cómo se lo hizo.

Yo he conocido, me imagino que vosotros y vosotras también, a personas que en su trabajo, las bajas eran cuantiosas, y claro, eso para el pueblo no pasa desapercibido. Como nos preocupa mucho la salud laboral o la situación personal de “los demás” o  la “posible estafa” que está sufriendo la empresa en la que trabaja, rápidamente catalogamos a esa persona de vago, un poco sinvergüenza, mal compañero etc. y nos callamos cuando al tiempo, vemos a esa persona en silla de ruedas, o esa persona fallece por un infarto o cualquier enfermedad.

Y no corremos a pedir disculpas, lo que hacemos es olvidarnos de nuestros comentarios hacia esa persona y poner nuestro objetivo en otra.

También es muy frecuente oír eso de “la culpa la tienen los y las que han engañado a la seguridad social” “por eso ahora no dan una incapacidad tan fácil”. Y más de una vez yo les he preguntado, ¿A cuántos conoces? ¿Me puedes decir como lo hizo? Y nadie me ha dicho nunca nada, simplemente se basan reportajes televisivos, en los que se ve a personas, a las que previamente les han puesto un detective y se les observa realizando tareas que no corresponden a su enfermedad. Hay cosas en el día a día, que esa persona, enferma o lesionada debe de hacer, ya que los y las enfermas también comen, y puede que no tengan dinero para que les lleven la compra a casa ni para contratar un mayordomo. Lo que no se ve en la tv, ni dice ese detective, es que después de coger esas bolsas de comida, por ejemplo, la persona/delincuente, se pasa sentado en una silla el resto del día, porque no se puede tumbar ni sentar en un sofá, solo en una silla y en posición de noventa grados o paseando despacio por la cocina.

 Yo conozco el caso de una persona, que a la noche, en la cama sufría unos ataques de ciática tan grandes que no se podía levantar de la cama, si no, tirarse de ella, después, agarrándose a un radiador se incorporaba, paseaba durante un tiempo por la habitación y a la mañana ya se le había pasado el dolor  y acudía a trabajar tan normal.

Voy a terminar, que de esto se puede escribir un libro, y el que sepa cientos de trilogías. Cada personas somos únicos, las enfermedades no las sufrimos todos por igual, los dolores no los soportamos todos y todas igual, y sobre todo, a todos y a todas no se nos juzga por igual.

Luchemos por un sistema sanitario que trate a todo el mundo igual, trabajes en una empresa muy pequeña o en una de diez mil personas, que los y las que nos tienen que juzgar sean profesionales  y no den altas a la ligera, por problemas burocráticos. Luchemos para que se reconozcan como enfermedades profesionales aquellas que se derivan del trabajo que realizamos.

Que los jueces y juezas no juzguen la cantidad económica que han de pagar las mutuas o la seguridad social, y que se preocupen de impartir justicia. Ya lo sé, hoy en día es utópico, pero igual alguna vez….

FÉLIX GOIKOTXETA VEGA

  1. Este próximo 14 de abril, todos y todas a Iruña, niños adoctrinados, curas sin doctrina, adolescentes, mayores, chicos y chicas, abuelos y abuelas…todo el mundo a Iruña, para decirles a los y las juezas que NO. Que aquello fue una pelea de bar, que la “otra parte” no está juzgada, que eran guardia civiles sÍ, pero fuera de servicio. QUE SUELTEN A LOS TRES JÓVENES DE ALTSASU Y QUE YA BASTA DE SENTENCIAS VENGATIVAS, QUE LOS QUEREMOS EN SUS CASAS ¡YA¡

 

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