Enfermedades profesionales, profesionales enfermos (II), por Félix Goikotxeta.

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 f.g.v                   La enfermedad cardiovascular,  no digo que tenga que ser enfermedad laboral, si no que se debe de tratar como una incapacidad, parcial, total o lo que corresponda. Pero que en ningún caso debe un juez decidir si estás capacitado o capacitada para desarrollar tu actividad profesional con total normalidad o garantías para la salud del trabajador.

En estos casos, el cardiólogo, te hace un seguimiento y te hace unas recomendaciones, adelgazar, andar, no coger pesos, no empujar cargas, no hacer esfuerzos etc. y esto es para siempre, después te revisa cada año para después aumentar el tiempo de revisión y el alta en cardiología. Más o menos es así.

Cada persona es diferente y la misma enfermedad no se manifiesta en cada persona igual. Hay gente que después de una operación de cardiopatía isquémica, por ejemplo, ha sido capaz de subir al Himalaya, pero también hay otros muchos y muchas que han “entregao la cuchara”. Este mes Carlos Soria, con 79 años prepara una ascensión al Dhaulagiri o Kanchenjunja, vamos y no creo que eso sea motivo para que aumenten la edad de jubilación.

Por esto mismo ¿Quién es un juez, a no ser que sea médico, para decir qué esfuerzos puedes hacer, cuánto peso puedes levantar etc.? Si no sabe siquiera el trabajo que realizas, en caso por ejemplo de mecánico de automoción, que se trabaja con un tiempo estipulado, levantas pesos y empujas cargas (coches o furgonetas que no arrancan y hay que meterlas al taller o subirlas al elevador).

¿Y qué impulsa a un o una jueza, a fallar en contra del trabajador o trabajadora? ¿Y por qué no todas las juezas, dan una sentencia igual a dos personas diferentes, con los mismos informes médicos, avalados por una doctora forense?

Pues ni idea. Qué raro verdad. Lo que sí puedo asegurar es que según varios abogados y abogadas, la suerte influye y mucho. El juez o jueza que toque influye todo y eso es lo que no llego a entender. “Yo creo que con este juez tenemos poco que hacer” “A ver qué día tiene hoy”. Son frases que se escuchan en la sala de espera de un juzgado. ¿Qué responsabilidad penal tiene un juez que manda a trabajar a un empleado cualquiera, y éste, la “casca” al año, a los dos o cuatro?

El señor este o esta que nos juzga la vida, que  dice que puedes ir a trabajar y puedes volver a caer, o no, que igual ya no rindes igual y acabas en la calle. La indemnización se acaba, la prestación por desempleo se termina, y el trabajador o trabajadora con cincuenta años, más o menos, (pongo esta edad porque según los médicos es la más crítica para infartos etc.) se encuentra de patitas en la calle, todo el mundo le entiende, pero no encuentra un trabajo ni gratis. Así, que a los “males” causados por la cardiopatía, se añade una tristeza, que pasa a depresión y que deriva…yo que sé en qué deriva. 

No os penséis que esto es un caso puntual, no, qué va, esto es muy habitual. Hoy en día para que a alguien le den una incapacidad, éste o ésta, tienen que estar a punto de que Lucifer les conceda una entrevista.

Pero no quisiera que este ejemplo os lleve a pensar mal de la judicatura. No creáis que lo hacen para proteger a la seguridad social y así evitar que los y las listas de pensionistas aumenten. ¿Qué un juez del supremo dijo una vez que la justicia española estaba hecha a la medida de los roba gallinas? Nada tiene que ver con esto…o eso creo.

Por otra parte, están las enfermedades laborales o bajas laborales. Como ya comenté en el anterior artículo, no son pocas las penurias que un trabajador o trabajadora tiene que hacer para que una mutua o la seguridad social, le reconozca una enfermedad laboral, que no esté ya reconocida por ley.

La ley de prevención de riesgos laborales define como CONDICIÓN DE TRABAJO  (art. 4.7) “cualquier característica del mismo que pueda tener una influencia significativa en la generación de riesgos para la seguridad y la salud del trabajador/a”  quedan específicamente incluidas “ la naturaleza de los agentes físicos, químicos y biológicos, presentes en el ambiente del trabajo así como su intensidad, concentración o nivel de presencia”.

En otro apartado dice que “los daños o alteraciones de la salud que se producen en relación al trabajo pueden llegar a ser calificados como accidente laboral o contingencia profesional, por el sistema de la seguridad social. Si no es consecuencia del trabajo serán consideradas como enfermedad común o contingencia común.

Claro está que todo depende de cómo se consideren los daños o enfermedades que contraen los y las obreras.  Y como sigue diciendo otro artículo de las CONDICIONES DEL TRABAJO, “la correcta calificación de los daños a la salud, como accidentes de trabajo, y/o enfermedades profesionales son muy importantes para las personas afectadas y para la prevención de accidentes” “esto impide que la seguridad social asuma costes externos de las empresas, que además están asegurados en el ámbito de la seguridad social”

Por lo que claramente se deduce que todo está resumido en el dinero. Al final no somos más que un problema para las arcas del estado. Si trabajas y cotizas bien, pero no se nos ocurra enfermar o accidentarnos, que entonces pasamos a ser un problema, y lo triste es que ese problema es solamente por la pasta que te deben de pagar, no importa que ya tengas de sobra los años cotizados de sobra.

Lo de las contingencias laborales o accidentes laborales en los geriátricos nadie lo duda, salvo que sea de la mutua o del servicio navarro de salud laboral.

Lo que no entiendo, bueno si entiendo, es lo del SNSL, que cuando acudes a pasar revisión, con un camión de informes médicos, y lo único que hacen es que andes en línea recta y levantar las manos. Luego te preguntan por qué has solicitado una incapacidad. Pues no se ¿igual porque según estos informes médicos, que no son falsos, que están debidamente firmados así lo dicen? Y sin escucharte te dicen: “debería usted buscarse otro trabajo o que le cambien de puesto” y claro si le dices “me lo podrían buscar ustedes, es que llevo tres años, tengo 52 años y no me coge nadie”  No, no, eso es cosa suya. Y sigues “¿y no podría contratarme usted para que le abra la puerta a los enfermos que esperan en la sala?”. Y se enfada, y sabes que esa vez tampoco te van a conceder nada, pero joder que bien te quedas. Eso yo lo hice una vez, pero para entonces ya me habían humillado unas seis veces antes, aguantando su mala educación, su soberbia o su habilidad para que pareciese invisible.

No, lo que yo quiero es que me digan que intereses ocultos existen para que hagan caso omiso a informes médicos o que problemas tienen para preocuparse de lo que hacías realmente en el trabajo que te ha llevado hasta ahí.

En el siguiente y último, os contaré las consecuencias sociales que tiene mendigar lo que es tuyo. Lo qué hacen los políticos para que esto cambie. Yo he visto gente que no podía ni andar y rechazarles la pensión. Os contaré las respuestas del defensor del pueblo de Navarra y estatal.

Félix Goikotxeta Vega

  1. Ya queda menos, el 14 de abril todos y todas a Iruña a pedir la liberación de los tres jóvenes de Altsasu y para que la causa sea sobreseída para todos y todas.

 

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