Me pinto las uñas y no soy gay, por Daniel Albors.

Mañana de miércoles, hace tiempo que me he propuesto y estoy cumpliendo, a que ningún día de mi vida sea el mismo, ya saben, como el famoso día de la Marmota que se celebra en EE.UU y Canada qué tanta fama le dio Hollywood.

Como les decía, esta mañana de miércoles, apuntaba a repetirse, facturas, cobros, pagos, trabajo, mucho trabajo sobre todo de introspección, ya que cada día al menos hay que intentar ser mejor personas, pero una idea sobre el matrimonio, ha activado mi locura creativa y se me ha ocurrido pintarme una uña con el icono de una calavera, por eso, de que soy un punky vestido de pijo.

La persona ideal es mi amiga Maite Zaitut, que pese conocerme muy bien, se ha sorprendido, hemos estado hablado mientras como señorita de alta alcurnia pareciese un servidor, se dejaba mimar las uñas entre limas, artilugios cirujanos y glossis en mate recubriendo mis falanges.

No me importa que me tachen de gay, cada vez creo más en mi teoria SERsista, que ya os he hablado de ella en infinidad de veces, si que es cierto que mi forma de ser es provocadora, pero no hacia el exterior, sino para mi crecimiento personal.

Una uña con una calavera, ponerse falda o pintarse la raya del ojo siendo tío, no es muy habitual, y mucho menos en la tierra “del que dirán”, pero si además eres un tipo gordo, calvo, feo que no tiene una identidad marcada de pertenecer a ninguna tribu, pues parece ser que “no te pega”.

Como les decía, me asusta el prejuicio y también el postjuicio, ya que hay gente que sabe colocarse muy bien la máscara para que luego el postjuicio sea perfecto.

Es un crimen, pensar que muchas gente no hace o se realiza a causa del maldito dedo indice que nos señala, es verdad que soy muy anarquista, pero me permito, me regalo mis momentos de niño y locura fina en donde sonrío con y a la gente que me encuentro por mi barrio y mi ciudad, desfogo mi estrés cada día riéndome a carcajada limpia, mientras parimos ideas junto con mi hermano de pupitre Pastor y lucho contra mis problemas, que son muchos, aunque no lo parezcan.

Solo faltaría que la mirada de la inquisición me aplastara. Haced la prueba, sal hoy a la calle con un libro erótico bajo el brazo, sin corbata, con ese gorro de Ganster que siempre te ha gustado, comprate esas Nike de rapero que dicen que no van con tus cincuenta años, tiñete el pelo de blanco, déjate ese bigote hipster que tanto te mola, grita cuando hagas el amor y que se entere todo el vecindario, sé tu mismo, es lo único que puedes ser en este camino de rosas y espinas,

sobre todo AMA, ama, ama, primero a tí…

Dani Albors i Sellés

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