Cuestión de identidad. Por Alizia Izal.

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Soy una persona que ha tenido que pasar por diversos procesos de hormonación y quirúrgicos para adecuar mi cuerpo a mi IDENTIDAD de género. Nadie sabe lo que eso me ha costado en años, en pérdida de seres queridos, en problemática de vida. Pero lo que más costó fue aceptarme a mí misma, aceptar lo que me pasaba, conocer esa realidad y obrar en consecuencia viviéndola. Hoy, vivir según mi IDENTIDAD, hace que sea más entera, más verdadera, que esté más cerca de la felicidad y de la paz interior y, por tanto, sea más fructífera para el mundo.

No se puede luchar contra esa fuerza interior tan potente y tan persistente como un torrente; no se puede anular su potencia espiritual; no se puede obviar la tremenda verdad que desde dentro surge y quiere manifestarse; yo no pude evitar mi IDENTIDAD de género por más que lo intenté. Vivir de acuerdo con mi IDENTIDAD me confortó y me ha hecho más humana y más capaz de serlo y, así, tener más proyección social.

 Porque estoy viva y siento, también tengo mi identidad cultural y de pueblo. Quizá por eso, sobre Catalunya, tengo una opinión independiente del bombardeo mediático con sus intereses a cuestas. Creo sinceramente, que el “Procés Catalá” viene motivado por una cuestión de IDENTIDAD cultural y de pueblo. Creo que hay una parte muy importante de Catalunya que tiene su IDENTIDAD cultural y de pueblo como nación catalana y quiere su desarrollo integral como tal, como estado. Y creo que hay otra parte muy importante de Catalunya que, sin dejar de ser catalana, quiere seguir siendo española. Su IDENTIDAD es con España.

Para resolver esta situación se inventó la democracia. La solución a este entuerto, según una IDENTIDAD u otra, debería ser un referéndum en Catalunya donde la mayoría, con el mayor de los respetos a la minoría, decida qué IDENTIDAD se ha de desarrollar en el futuro. Acepto, porque creo en la democracia, que la mayoría es un voto más que la minoría. Sin medir tantos por ciento poblacionales: quien no participa, no decide.

 Las leyes son para normar la convivencia entre las personas debido a nuestra bendita diversidad. Ninguna ley está por encima de los derechos de las personas y de los pueblos ni, mucho menos, sobre la misma democracia. Una ley que impide el ejercicio de la democracia es dictatorial y favorece a un sector reducido e interesado de la población.

Este es el significado de aquella frase de Jesús de Nazaret de hace 2000 años: -“No está hecho el ser humano para servir a la ley, sino es la ley quien debe servir al ser humano para una mayor vida”.

Usar la ley para proteger mis intereses en contra del anhelo popular es hacer fraude a esa ley, a ese pueblo y a la vida misma. Y no voy a ser yo quien decida qué muebles va a comprar mi vecina ni de qué color van a pintar el portal de enfrente. Fue Croacia, y luego el resto, quien decidió dejar de ser Yugoslavia. Fue Escocia y solo Escocia quien votó seguir perteneciendo al Reino Unido, no lo votaron en Gales, Irlanda del Norte o Inglaterra. Será Catalunya, más temprano que tarde, quien tendrá que decidir sobre sí misma. ¿Quién soy yo para decidir sobre si mi vecina gente catalana se va o se queda? Es una cuestión de IDENTIDAD.

 Ni leyes, ni cárceles; ni presidentes, ni fiscales; ni tribunales, ni intervenciones gubernamentales pueden impedir el sentimiento de una IDENTIDAD y su desarrollo humano, cultural, político. Ningún gobernante aniquilará a los/as “rojiñas” porque son un pueblo; ningún Erdogán aniquilará al pueblo Kurdo porque tienen su IDENTIDAD como pueblo; ningún conquistador logró aniquilar a los pueblos de Amerindia. Ninguna imposición ni intervención conseguirá acallar la IDENTIDAD catalana. Pero, estoy segura, Catalunya aceptará democráticamente el resultado de un referéndum sobre su independencia. Quienes tienen IDENTIDAD catalana no dejarán de tenerla; quienes tienen IDENTIDAD española no dejarán de tenerla porque el resultado sea uno u otro; pero sabrán convivir porque son un pueblo adulto, maduro y demócrata.

Si yo hubiera nacido antes en el tiempo me habrían llevado a un campo de concentración en España; si hubiera nacido en ciertos países de Oriente Medio me hubieran cortado la cabeza. Todo por mi IDENTIDAD. A los poderes policiales, judiciales, gubernamentales, represivos todos ellos, quiero recordarles a Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores del jardín, pero no podrán detener la primavera”. Eso pasa con la IDENTIDAD.

Nada ni nadie pudo evitar que mi IDENTIDAD saliera a flote y reordenara mi vida.

Alizia Izal Elorz

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