Más tonto que Piqué. Por Juan Mantero Ruiz.

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Siempre nos queda algo por ver y por oír. Tras las lágrimas impactantes del deportista arrepentido, las críticas al cantautor que se desmarca, las escapadas del capital (verdadero gobernante de esta pseudodemocracia) hacia lugares más seguros al grito de maricón el último o la expulsión de fuerzas de seguridad como si de moriscos se tratara, nos faltaba la aparición de un “illuminati”.

Ayer Pablo Casado / Harry el Sucio (táchese lo que no proceda), se soltó en su particular tono tabernario, como si estuviera celebrando con sus amigos la victoria del equipo de fútbol de su pueblo, vaticinándole al probable independiente hoy un matarile. Si eso lo pongo yo en tuiter a lo mejor no se asombra nadie, excepto el juez de la Audiencia Nacional que se encargara de ponerme firme con una condena y una inhabilitación inmediata. Pero claro, yo no ostento el cargo de vicepresidente de ¿comunicación? del partido que ostenta el poder (y últimamente parece que también la gloria).
Y como no lo he dicho yo -tan español o más que este pretencioso y pulcramente peinado y trajeado petimetre (denúncieme si quiere, ¿señor? Casado)-, aquí no pasa nada. El hombre matiza su mensaje con el manoseado “donde dije digo, digo Diego”, se va adormir satisfecho, y no se da cuenta del flaco favor que le ha hecho a la Constitución, a la Democracia y a todos los ciudadanos, españoles o catalanes, e incluso españoles Y catalanes, que me consta que existen.
Es nuestra genética. Aquí hablamos todos y pitamos himnos, que para eso tenemos libertad de expresión, votamos a la carta cuando queramos, en salvaguarda de nuestro derecho a decidir (cuestionable derecho si la decisión es “te voy a meter un tiro si te mueves”), y yo, como buen panoli, tengo que tragar lo que sea, lidiar (en sentido figurado, que no se me enfaden los antitaurinos), y perder amigos y hasta familiares por declararme español, no demócrata, por invocar únicamente la legalidad, esa que se recoge en la Constitución y que no se está aplicando por la inacción, inanidad y dontancredismo de un Gobierno y un Congreso timorato que parece que ahora no le gusta a nadie, pero que fue avalado por unos cuantos millones de personas, y que desconoce el significado de palabras como censura y dimisión (o todavía más fácil: dignidad y vergüenza). Por cierto, esa legalidad es la única que impide, gracias a Dios, que un independentista acabe como desea este fantasma con corbata que representó ayer al partido del poder.
Mientras tanto, sigamos pitando a Piqué por decir lo que piensa y siente, aunque a mí me parezca como poco inoportuno. Yo soy español y a mí Piqué me parece menos tonto que Pablo Casado. 
¡Si es que al final acabaré votando!

2 comentarios en “Más tonto que Piqué. Por Juan Mantero Ruiz.

  1. Un texto que no puede dejar indiferente a nadie Juan, siempre tan exacto y tan ácido, en este bendito país todo el mundo opina de todo, en contra de todo, y hay que ser muy cuidadoso con las palabras sobre todo si representas a algún partido político, muy desafortunado el señor…
    Un placer leerte siempre.
    Un abrazo.
    Reme.

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