Montejurra, para todos los que nos visitan, viene a ser algo así como la imagen, el icono más conocido y con el cual nos relacionan e identifican.
Para los de la Merindad, no es el único, ni quizás tampoco sea el más representativo, pero forma parte de un conjunto de entornos naturales y excepcionales en nuestro alrededor que hemos heredado de nuestros antepasados en un buen estado de conservación.
Esta herencia, este legado, todo en su conjunto, tiene un altísimo valor tanto paisajístico, como medio ambiental, y la gente de la Merindad, sobre todo la de los entornos más rurales, conviven diariamente con ella puesto que forma parte de nuestro modo de vida y en muchos casos, es nuestro único modo de ganarnos el sustento.
Tanto nuestras productivas tierras de regadío, como nuestras viñas, nuestros cereales y nuestras explotaciones forestales y ganaderas, han supuesto desde muchísimos años atrás , la forma de vida para nosotros ante la clamorosa ausencia de actividad industrial y de servicios en la zona .
Por ello, desde siempre hemos asumido y entendido, que nuestro verdadero soporte económico y social, es el que corresponde al entorno, al medio ambiente del que nos nutrimos, en el cual vivimos y que queremos conservar para legar a nuestros hijos e hijas y por ello hemos actuado para convivir con él y evitar su degradación.
Por ello desde hace unos años, venimos luchado ante las iniciativas especuladoras y cortoplacistas que a costa de la implantación de actividades molestas, insalubres y claramente contaminadoras, quieren imponer su modelo de negocio sin respetar nuestro modo de vida.
Casos como la lucha de La Ribera en contra de la planta de residuos de BEFESA, vertidos de lindane en Biana e Iguzkiza, perforación y extracción de gas mediante el famoso fracking, protestas en contra de la sobreexplotación de los acuíferos de la zona y por último ,este de la planta de lodos, activan y ponen sobre la mesa, nuestra vinculación con el medio, nuestra defensa de la naturaleza frente a los intereses espurios de las personas sin compromiso, ni con sus antepasados, ni con sus descendientes.
Por ello, este reciente episodio de protesta, ni es el primero ni va a ser el último que llevaremos a cabo para defender nuestro modo de vida, puesto que Tierra Estella/Lizarraldea, tiene asumido con humildad y arraigo, los valores de sostenibilidad ecológica de los cuales carecen aquellos que en nombre de los mismos, pretenden utilizarlos para hacer negocio y en este caso ZAIN DEZAGUN MONTEJURRA, se convierte también en nuestro icono.


