Ser y hacer. Por Mariló Montero.

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“La impresora 3D tiene el potencial de revolucionar la forma en que hacemos casi todo”.

Esta frase la dijo Barack Obama en su discurso como Presidente de Estados Unidos. Quizá, el hecho de que un hombre con piel de color negra llegara a ese cargo eclipsó los mensajes, relevantes, que iban en su speech. Solo repetíamos ¡Yes we Can! A mi regreso de vivir en Nueva York donde yo he cruzado el puente al futuro, he recordado ésta frase. Es muy importante que usted sepa que el mundo ha cambiado.

Que ese mundo tradicional en el que se nace, estudias en el colegio y en la universidad, dependiendo de la economía de cada familia, ha cambiado en casi todo menos en la educación. Ha cambiado la forma de desplazarse: desde el burro hasta los vehículos que se conducen solos. Ha cambiado la electricidad: desde la antorcha de castillos medievales hasta la luz que se ilumina al leer su presencia. Ha cambiado la manera de comprar un billete de avión: online.

Las máquinas sustituyen la labor de la azafata que te embarcaba la maleta. El mundo se está haciendo a máquina, ya no se hace, en muchos sitios, a mano. Numerosos científicos, historiadores, catedráticos, investigadores hablan, desde hace mucho  de “El mundo que viene”. El mundo que viene está basado en un cambio en la educación  que a diferencia de las profesiones mencionadas, no ha variado.

El estudiante sigue sentado en la silla del aula donde hay una pizarra y un maestro que les verte información para que la memoricen. No se hace distinción entre los alumnos más hábiles con las matemáticas de los que prefieren humanidades. El fracaso escolar es, también, producto de la falta de individualización del alumno. Hay que potenciar tanto su talento como la destreza del estudiante. Se trata de la educación digital.

Este avance es una recomendación de quienes ya proponen que haya una educación individualizada para erradicar la diferencia entre el chaval premiado del suspendido, quien se desanimará para seguir estudiando. Por eso es capital que ayudemos a nuestros hijos a que inviertan sus estudios en la digitalización.

El 47% de los trabajos actuales serán hechos por una máquina. Las impresoras 3D le permitirán hacerse un par de zapatos, en su casa, mientras cocina. Podrá comprar una impresora para hacerse su propia ropa y habrá otras en las calles de Estella para hacer sillas, mesas o cualquier cosa que el cliente requiera. Las habrá desde 200 euros hasta lo que quiera imaginar ya que las impresoras de piel estarán en los hospitales para las personas que hayan sufrido quemaduras.

En vez de quitarle un trozo de piel de la oreja para injertársela en la nariz una impresora cargada en sus cartuchos por sus propias células, imprimirá su propia piel. Impresoras 3D harán rotulas, caderas, exclusivamente para usted.

Ya están pensando en la impresoras 4D. Sabiendo en qué punto de la educación digital estamos, en éste mundo, pregúntese  ¿qué me gusta hacer? Utilice su destreza para prepararse frente a los nuevos puestos de trabajo que sustituirán a los tradicionales. Ahora, no importa el “tener”. Su futuro depende de “ser” y de “hacer”. Porque estamos en la Cuarta Revolución industrial: la automatización.

Mariló Montero

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