Mediterráneo, paradoja. Por José Félix Sánchez-Satrústegui.

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Olas gigantes llevadme con vosotras, exclama Bécquer, arropado entre sábanas de espuma. Quizá sea el mar uno de los más grandes asuntos de la poesía, del arte. Donde se observa, se escucha o se huele, incluso donde solo se intuye el mar brota la música de un poema, el verso de un lienzo, el color de una canción. El viaje del Mediterráneo es un recorrido literario (Javier Reverte).

El mar que recorrió Ulises, reducción geológica del mesozoico océano Tetis, el mar intermedio entre tierras que une y separa, el que un día fue surcado por fenicios, cartagineses, griegos o romanos en busca de comercio, conquista y aventura; el mar blanco de los turcos, el mar nuestro que pintaba de azul las largas noches de invierno se ha acostumbrado a teñir de negro su oleaje, de rojo las sábanas de espuma.

Poseidón envejece intoxicado de hidrocarburos, y su palacio de coral y gemas, que habitaba en el fondo marino, ahora está hecho de plásticos y ripio. Jasón murió en una travesía, los argonautas viajan en naves de cartón en busca de una quimera, un vellocino de oro que no existe. Las grandes leyendas de antaño han sido sustituidas por los responsos. La mitología ha devenido en tragedia moderna. Apolonio de Rodas ya no cuenta glorias sino llantos.

Los millares de náufragos que perecen en sus aguas configuran la biografía de los perdedores, la crónica de las gentes que huyen de la muerte para encontrarse con la muerte. Nadie cantará las gestas de este Lepanto de víctimas sin gloria, nada que ver con aquel que glosó Cervantes: “la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros”. Europa se hunde víctima del peso de su ego, pero son los de la otra orilla, la mísera, los que ponen los ahogados. El mediterráneo es el muro marino de la vergüenza.

El gran verde de los antiguos egipcios se ha convertido en una sentina; la cuna de tantas civilizaciones es ahora un inmenso cementerio. La historia es una sucesión tozuda de paradojas.

Los poetas que cantaban al mar se conforman con rimar las lágrimas.

José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández

Un comentario en “Mediterráneo, paradoja. Por José Félix Sánchez-Satrústegui.

  1. La frase más expresiva, es la ” De el Mediterraneo es el muro de la vergüenza” . Acertadisimo la totalidad del escrito de José Félix Sánchez -Satrústegui Fernández .

    Europa de verdad ha sido raptada.

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