¿JUGAMOS A JUZGAR? Félix Goikotxeta Vega

“Para todos fue fácil juzgarla, sólo rumorear, ese afán enfermizo de querer suponerlo todo, pero ella no ocultaba nada, cargaba todo el peso de su pasado en su mirada, no pretendía lastimar a nadie, con coraje se amarraba las lágrimas y se vestía de esa sonrisa única…”

EDWIN VERGARA

f-g-v

Esta cita  está sacada del relato de un  joven escritor colombiano nacido en el año 1995, yo se la he robado a una gran mujer y amiga. Leyendo ese párrafo  me hace pensar en lo básicos que somos las personas. Todas y todos, que ahora por lo visto se vuelve a escribir “todas y todos” en vez de “arroba” @, y yo que soy muy simple y obediente pues me sumo  a la moda, a esa que siempre pasa y luego vuelve.

Jugamos a juzgar sin tener en cuenta el daño que hacen algunas decisiones judiciales de jueces desocupados e ignorantes del  porqué de un comportamiento o decisión que se tomó en un tiempo pasado. De algo que se hizo por causas causadas por casualidades de la vida. Por ser una persona débil, o sola, o buena o mala. Aunque de estas últimas no voy a hablar. Yo al contrario de los y las que juzgan, apenas conozco gente mala. Cotillas sí que conozco. Muchos y muchas.

Esta rutina diaria que se llama vida, tiene muchas horas de asuntos propios,  las cuales utilizamos para criticar al prójimo más próximo que se acerca hasta nuestra ventana sin visillo. Tenemos tantas cosas que hacer que lo que más nos preocupa es lo que hace él o la vecina/vecino de al lado. Y suena así de pornográfico porque lo es. Porque nos dedicamos a amonestar conductas ajenas, al igual que hacían los curas con los novios que habían cometido el pecado mortal de besarse en público, porque se deseaban tanto que no podían reprimir sus instintos más básicos. Y como el “delito” era público, pública era la reprobación.

Pero como antídoto contra la persona anti todo, está la valentía y el orgullo de la persona vilipendiada, que al igual que la mujer de la cita de Edwin Vergara, cargaba con el peso de su pasado, pero no estaba dispuesta a perder la sonrisa. La misma sonrisa que tardo un tiempo en recuperar, exactamente la misma sonrisa que un día desapareció de su rostro, pero que no se fue, simplemente se escondió hasta que ella encontró el sentido a su vida, la dignidad que olvidó en un rincón del cajón donde  guardan la dignidad las personas buenas, también la recuperó. La valentía que en otro tiempo perdió una  batalla contra la cobardía y que ahora como los guerreros y guerreras acostumbrados y acostumbradas a las más duras adversidades, se había retirado,  volvió con más fuerza y ganó la guerra. Porque hay que ser valiente para retirarse cuando hay que retirarse.

Y los y las que hemos sufrido esas adversidades no nos enorgullecemos del pasado, ni lo escondemos, ni siquiera nos gusta recordarlo, pero hemos aprendido que el pasado es muy necio, que nunca desaparecerá y que cobárdemente se pone al servicio de la gente cuya vida no le ha proporcionado otro aliño que la envidia y el rencor. Y así todos los guisos les saben a lo mismo.

Y nosotros y nosotras, que hemos cocinado en el fogón de la vida a fuego fuerte, que tocamos el cielo con la punta de los dedos y nos desilusionamos porque era una quimera, que sabemos lo que es salir del barro victoriosos y victoriosas, nos vestimos con la sonrisa de los y las que saben lo que es vencer al monstruo de dos cabezas que aterrorizaba y atemorizaba nuestra existencia y la de todas y todos que de verdad nos querían y siguen queriendo.

Y a los y las viejas de visillo, que se asoman a la vida de los demás que les den, que ojalá que no tengan que luchar contra dragones de dos cabezas, pero que si por lo que sea lo tienen que hacer, que tengan la misma suerte que nosotras y nosotros, que puede que no les ayudemos, o si, pero seguro que no les juzgaremos. Porque la envidia y el cotilleo crean adicción y de las adicciones no es fácil escapar. Solo los y las valientes lo hacen.

Porque juzgar no es un juego.

Félix Goikotxeta Vega

5 comentarios en “¿JUGAMOS A JUZGAR? Félix Goikotxeta Vega

  1. Interesante reflexión y completamente de acuerdo, demasiada gente con vidas aburridas o pocos problemas reales que necesitan vivir de chupar la energía de los demás. Enhorabuena por el artículo.

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