La mente rojiza del zurdo que les escribe creía leer en el pensamiento de los manifestados lo expresado en el título. El PP, convocante de la concentración de junio en la plaza de España (una, grande y libre), eligió como lema una disyuntiva maniquea, «Mafia o Democracia». A pesar de que con los antecedentes conocidos de los sobornadores y cloacales casos Gürtel y Kitchen —ya considerados sinónimos de corrupción total—, entre decenas de ellos, la opción de los ideólogos de la protesta contra el gobierno elegido democráticamente estaba clara, y el asunto Montoro ha venido a confirmarlo. Vamos a gritar democracia para tapar nuestra mafia, se decían con la mirada Feijóo, el eterno buscador del centro en la extrema derecha, y Barbie Madriles, IDA 7291, entre tanto moderado facherío, si se me permite el oxímoron. El uso del repugnante caso Cerdán y lo que esté por salir le ha durado poco al PP, aunque recurran de forma tan indecente a bulos de saunas y putas.
Montoro, el de la amnistía fiscal para ricos, el antagonista de Robin Hood, que roba a los pobres para dárselo a los ricos, creó, presuntamente, en plena austeridad reclamada de manera insistente por él mismo, una nueva forma de patriotismo fiscal que propongo denominar Hacienda de los Grandes Patriotas (HDLGP). Nos hizo pasar del poco creíble «Hacienda somos todos» al verdadero «Hacienda es de Montoro». El señor de horca y cuchillo fundó la empresa Equipo Económico (EE), la cual habría cobrado cuantiosas sumas a cambio de garantizar modificaciones legislativas a favor de los grupos de presión o empresas que pasaban por caja. Los investigadores han calculado que entre 2008 y 2017 el beneficio neto de EE y su sucesora, Global Afteli, ascendió a casi 48 millones de euros. Aparte de las cuantiosas ganancias, lo que parece que organizó este individuo fue la «privatización de la potestad legislativa de las Cortes generales». Nunca el afán privatizador había llegado tan lejos.
Los 18 tomos del sumario de Montoro, en buena parte —disculpen por el ritmo parecido con aquel 18 de Brumario de Luis Bonaparte, obra en la que Marx escribe sobre el golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851 en París (ahora los golpes son de otra manera)— habla de cifras. Por ejemplo, los 10,5 millones que las gasistas se habrían ahorrado en cinco años gracias a la reforma del Impuesto de Actividades Económicas que aprobó el ministerio de Hacienda a propuesta del bufete de Montoro, entre otros muchos pagos. Es curiosa, cuando menos, por excesiva, la cantidad de 270. 000 € que la Asociación de Fabricantes de Gases Industriales y Medicinales (AFGIM) abonó en marzo de 2014 a EE a cambio de un informe de 12 páginas —a 22.500 € la página—. Hay montones de datos, y peores, pero no quiero aburrirles demasiado.
«La vía más directa, como siempre, es pagar a este equipo económico que tiene contacto directo con el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro. Si necesitas más detalles no dudes en contactar», escribieron en un mensaje dos directivos de Masser Ibérica de Gases S.A que los Mossos encontraron. A la ola de calor inacabable se añade la de hedor insoportable.
En el mundo, no solo aquí, mandan los ricos, las empresas pagan sobornos y se redactan leyes a medida para pagar menos. El capital de los privilegiados es la enfermedad de nuestras democracias. Estamos ante la dictadura de los millonarios, donde tienen tanto que ver los bancos. Andrés Villena escribe sobre la opa del BBVA al Sabadell señala los riesgos evidentes de la operación: menos sucursales y profesionales, especialmente en municipios donde aumentará la exclusión financiera. Afirma que estas fusiones solo benefician a las distintas cúpulas y que, a falta de uniones transfronterizas, optaría por la solución de Roosevelt en EE. UU., es decir, trocear bancos: solo así se podría evitar una nueva crisis financiera.
No sé si el de Montoro es el peor asunto de corrupción de la democracia, aunque sí es muy ilustrativo para aprender de una vez que cuando las élites detentan el poder —lo cierto es que siempre están junto a él— lo usan para jodernos todo lo posible y de todas las maneras posibles.
En el asunto de la corrupción, y cuanto le rodea, me sorprende la indiferencia ciudadana hacia la corrupción empresarial y que el sector la considere una inversión. Asimismo, me asombra la diferente velocidad con que se investigan y salen a la luz determinados procesos, como si existieran recursos jurídico-policiales de acción rápida y de acción lenta. Es de suponer que, si se les acusara de parcialidad por esta diferente velocidad en los procedimientos, se refugiaran en que, como nos dejó dicho Einstein, el tiempo es relativo.
Jumilla toma el relevo de Torre Pacheco en cuanto a la xenofobia rampante de nuestro país. PP y Vox llegan a un acuerdo para impedir rezos musulmanes en el polideportivo del pueblo murciano y la Conferencia Episcopal, nada sospechosa de socialcomunista bolivariana, lo critica.
El calor extremo se ha seguido de un fuego descontrolado que afecta a nuestros campos, viviendas y pueblos, y ha segado varias vidas. A los negacionistas del cambio climático se suman los negacionistas de la prevención, de la gestión forestal y de la inversión pública —prefieren privatizar y precarizaer—, además de pirómanos e intereses espurios alrededor del fuego.
Entre gases malolientes, xenofobia repugnante y malas hierbas diseminadas, con el banquillo esperando al Fiscal General del Estado por la no filtración de un no secreto, pasa el verano. No podía faltar la obsesión patológico-ideológica del juez PPeinado con Begoña Gómez, a la que ahora imputa por malversación, jaleado desde atrás por una «Vox» que le ordena «Hazte Oír».
Mafia naranja. El besaculo instaurado por Trump, al que ya me referí, ha tenido un nuevo episodio ejecutado desde la UE por boca de Von der Leyen, presidenta de la cosa europea. Europe’s living a celebration cantaba doña Ursula, para despistar, mientras Trump hoyaba en su campo de golf escocés para sembrar discordia y espolvorear su ego. Así, Europa pasa de socia a colonia yanqui vía arancelaria. Dominique de Villepin, exprimer ministro francés, ha designado al 27 de julio de 2025, fecha del acta de sumisión, Día de la Declaración Europea de Dependencia.
La UE tiene los medios y las herramientas para plantar cara a Trump. Nos recuerda José Enrique de Ayala que «la Comisión tenía una lista de medidas arancelarías que costarían a Estados Unidos 93.000 millones de euros». Unai Sordo propone «rehacer una propuesta social, económica y política en defensa de la democracia, la igualdad y los derechos humanos».
El agente naranja, un dictador fascista disimulado entre elecciones, mire hacia donde mire solo ve su ombligo; padece una grave distorsión cognitiva que le hace ver su realidad, la cual, por cierto, no se atiene a la realidad. «Si un paciente se presentara ante mí con la incoherencia verbal, el pensamiento tangencial y el discurso repetitivo que Trump muestra habitualmente, casi con toda seguridad lo derivaría a una evaluación neuropsiquiátrica rigurosa para descartar una enfermedad cognitiva», escribe Richard A. Friedman, profesor de Psiquiatría clínica.
Trump ha desplegado a la Guardia Nacional en Washington con datos falsos sobre delincuencia y personas sin hogar, porque considera que se ha convertido en una ciudad sin ley muy peligrosa. Tal militarización busca tapar el caso Epstein, pero también lo hace para mostrar su carácter autoritario y racista.
La mafia de las guerras nada clandestinas es lo peor. Aquí, el silencio es sombra, por ello no podemos callar, dejar de hablar de Gaza, del genocidio del pueblo palestino por parte de Israel, la aprobación de la barbarie por parte de EE. UU. y aliados, además de gran parte del pueblo israelí, y la pasividad de la comunidad internacional, signifique lo que signifique tal cosa. Gritemos con fuerza contra la aniquilación palestina y exijamos la ruptura de cualquier tipo de relaciones con el Estado genocida. Tampoco podemos olvidarnos de Ucrania, ni de tantos pueblos que sufren, como Sudán, R. D. del Congo, Afganistán y muchos otros.
Ya nos refiramos a una organización de criminales o a un grupo, o país, que defiende sus intereses sin ningún escrúpulo, cualquiera de ellos cabe en el mismo paquete: Mafia, o sea.
José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández

