Estoy hasta las glándulas mamarias de escuchar a machirulos, fachitas de medio pelo, tontas y tontos varios, decir que dónde estamos las feministas con el caso Errejón, pues bien, estamos dónde hemos estado siempre, con las víctimas y contra el agresor, tanto es así, que está fuera de la política y la vida pública y no por propia voluntad.
Nosotras las feministas, condenamos a todos los agresores sexuales, a todos, sean o no de nuestro palo, el resto de la sociedad que no es feminista, sólo se cree las agresiones si el depredador no les gusta, ejemplos clarísimos son el alcalde de Ponferrada con Nevenka, que no le echaron del PP hasta que no fue condenado y organizaron concentraciones a favor del agresor y en contra de la víctima.
Plácido Domingo a quien después de reconocer las agresiones sexuales que ha cometido durante años, se le nombra por parte del ayuntamiento de Madrid del PP, hijo predilecto de la ciudad.
Trabajito costó también que la derecha, ultraderecha y todos los que no son feministas condenaran una agresión sexual televisada al mundo entero perpetrada por Rubiales, mientras la machirulada de la Federación de futbol aplaudía a otro depredador e intentaba acallar a Jenni y a su familia.
Podría estar así horas y correrían ríos de tinta como ahora está pasando con Errejón, y me parece bien que así sea, pero querer condenar al movimiento feminista por lo que ha hecho un tío al que ha mimado todo el espectro de incomunicación, sin otro fin que acabar con Podemos y Pablo Iglesias, es de juzgado de guardia.
Que va a resultar que el macho alfa no era Pablo y ahora están que muerden todos los que apostaron por el repelente niño Vicente y la culpa la vamos a tener como siempre las mujeres, pero no cualquier mujer, sólo las feministas.
Y no, no nos vamos a manifestar en contra de Errejón porque quienes tenían que hacer los deberes los han hecho, nos manifestamos cuando no se hacen las cosas como es debido, cuando se victimiza a los agresores y se criminaliza a la víctima.
Cuando hay sentencias que merecen la condena del juez que la dicta, como el caso de los empresarios murcianos, agresores y violadores de menores de edad y que por reconocer que son unos violadores viejos verdes, se libran de la cárcel que merecen.
Las feministas nos movilizamos cuando una panda de energúmenos violan a una mujer, sometiendo su voluntad por la fuerza hasta dejarla sin conocimiento y se blanquea a los agresores culpabilizando a la víctima.
Nos movilizamos cuando nuestros derechos son cercenados por una sociedad machista y patriarcal que nos culpa de los males de la tierra, cuando una educación judeocristiana nos estigmatiza por el mero hecho de ser mujeres.
No señores y señoras de recto proceder y misa de domingo, de borregada estéril y de pensamiento único, nosotras no tenemos la culpa de que Errejón sea uno más de los miserables que pueblan este país y haya engañado a todo el mundo, incluidos vosotros que le habéis aplaudido cuando acabó con la izquierda en Madrid.
El único culpable y responsable de su infame comportamiento es Errejón, el único agresor es Errejón, el único delincuente confeso es Errejón, exactamente igual que en el caso de la manada de Pamplona, Ponferrada, los empresarios murcianos y la santa compaña de jueces que les juzgan con la mirada machista y patriarcal que les mantiene en esos puestos.
A quien hay que juzgar es al niño prodigio que iba a acabar con Podemos, con los privilegios de la casta y que nunca quiso ser cola de león porque prefería ser cabeza de ratón y bastante podrida diría yo, el nene ya apuntaba maneras, fijaros si era bueno que engañó también a la gran Carmena.
Y para acabar este alegato que no intenta defender al movimiento feminista, porque no tiene porqué defenderse de nada, os dejo este poema que Sor Juana Inés de la Cruz escribió hace más de trescientos años, a ver si os ilustráis un poquito de lo que pensamos, decimos, hacemos y queremos las feministas, que desde luego no es tapar a un agresor sexual.
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
….¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?
Con el favor y desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis….
… ¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?…
…Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
Pilar García Torres

