El clima, el campo y otras cuitas, por José Félix Sánchez-Satrústegui

Varias recientes y concienzudas reflexiones, acompañadas de propuestas innovadoras, empujan al pesimismo sobre la superación de la crisis climática.

Ayuso, a juzgar por sus declaraciones, propondrá la apertura de nuevas plazas de toros para vencer la pertinaz sequía. Afirmó que al cierre de la plaza de toros de Barcelona le han seguido, además, el control político y el adoctrinamiento. Se supone que tal iniciativa hará desaparecer también el control político y el adoctrinamiento climáticos del sanchismo que tanto daño están haciendo al planeta. Esta sinvergüenza aplicó el protocolo de la vergüenza durante la pandemia… Si los ancianos iban a morir igual.

Feijóo habla de dogmatismo ambiental; Abascal, de fanatismo. Casos parecidos, pero Feijóo tiene ocurrencias, aunque jamás alcanzarán la categoría de ideas —ya les llaman feijoadas, nada que ver con el plato típico de la gastronomía brasileña—. Acusa al sanchismo de «la culpabilización y estigmatización de la ganadería haciéndola responsable de las emisiones de metanol (sic) a la atmósfera». Lo dijo en Galicia, donde debe ocurrir algo raro en la digestión de las vacas gallegas para que en sus flatulencias y regüeldos expelan metanol y no metano. Feijóo, que después de susurrar a los camellos busca el aliento bovino, expulsa desatinos en sus eructos mentales con una frecuencia preocupante. Será el augardente de oruxo —lo del metanol digo—.

Felipe Glez. se otanizó, tras haber sido anti-OTAN, mientras guardaba las chaquetas de pana en el fondo del armario de los recuerdos a olvidar. Ahora que se ha nuclearizado, quizá tras su paso por el Consejo de Administración de Naturgy, después de haber impuesto la moratoria nuclear cuando fue presidente de gobierno, carga contra las renovables para defender la energía nuclear y equipara los residuos radiactivos con los de las plantas eólicas y fotovoltaicas. Nada más falso.

Emepunto Rajoy, ese desconocido, aprobó el «impuesto al sol», medida que los expertos consideran que retrasó el impulso de las renovables para el autoconsumo.

Escribe Neus Tomás sobre el periodista francés Correia, que publicó en 2022 Criminales climáticos. Asegura en su libro que cien empresas son responsables del 71% de las emisiones de gases de efecto invernadero imputables al hombre. Señala tres multinacionales, Saudi Aramco, China Energy y Gazprom; es decir, petróleo, carbón y gas como la siniestra trinidad de los combustibles fósiles. Si este trío fuese un país, hoy sería el tercer emisor de dichos gases, por detrás de China y Estados Unidos.

El campo está que arde, de momento como metáfora. El Ejecutivo ha aprobado ayudas por valor de 4.000 millones y ha prometido cambios para disminuir la burocracia, dar voz al sector en Bruselas o mejorar la Ley de la Cadena Alimentaria para que los agricultores no se vean obligados a vender a pérdidas, como reclaman. Estas y otras justas reivindicaciones han sido apoyadas por las organizaciones agrarias representativas, las cuales siguen negociando con el Gobierno. El ministro Planas les ha presentado un paquete de 18 medidas.

Lo que ha llamado negativamente la atención ha sido la presencia de elementos de derecha-extrema derecha y algunas demandas cuando menos impropias. Unión de Uniones está coordinada por Luis Cortés, que fue condenado por defraudar subvenciones. A Lola Guzmán, promotora de la plataforma 6F y ex militante de Vox, se le ha visto en vídeos difundidos en redes sociales alimentando el bulo de que las estelas de aviones en el cielo, generadas por la expulsión de vapor de agua y gases de las turbinas, son una fumigación letal. Incluso recriminó a la Policía sus actuaciones contra los agricultores y les llegó a amenazar: «Criminales, si levantáis la porra contra un español os las vais a ver… Os mató poco la ETA, hijos de puta».

Natalia Corbalán en representación de SOS Rural —es CEO de la Fundación Ingenio, el mayor lobby agrario murciano— ha dicho que «nuestras ensaladas están en manos de Mohamed VI», en referencia a las importaciones desde Marruecos. Falso, porque España es el segundo exportador de frutas y hortalizas de la UE y cuarto mundial.

Cayetano Luis Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, IV duque de Arjona y XIII conde de Salvatierra, grande de España —quinto hijo de Cayetana, XVIII duquesa de Alba— y jinete de equitación en la especialidad de saltos, se ha quejado de la mala situación que vive como agricultor, que le está costando mucho esfuerzo pagar a sus jornaleros y que en España hay una dictadura ambiental. Cayetanadas, o sea. El exministro José Luis Ábalos ha contestado a las quejas del aristócrata terrateniente: «Su familia ha sido denunciada por la Fiscalía por perforar ocho pozos clandestinos que afectan a Doñana. Si a usted le parecen más importantes sus pozos para mantener su actividad económica que Doñana como patrimonio de todos los españoles, pues qué quiere que le diga…».

Además de hacer caso omiso a los bulos de los señoritos del agro, hay que decir a los agricultores que algunas de sus reivindicaciones son incompatibles con la normativa europea, con limitaciones presupuestarias o con la lucha contra el cambio climático.

Entre las quejas y demandas del campo, junto a problemas históricos se añaden hoy la PAC, el negacionismo climático, la guerra de Ucrania, la sequía o la ley de bienestar animal. Asimismo, se suman los que culpan a Bruselas, al ecologismo, al fanatismo climático, a la Agenda 2030, a la globalización o a los urbanitas.

Muchos intermediarios se aprovechan del malestar del sector; sin embargo, son las distribuidoras y las grandes superficies comerciales, las que obtienen los mayores beneficios a la vez que abominan de cualquier protección del medio ambiente.

«Algunas de las reivindicaciones que plantean, como derogar la Agenda 2030, se las hemos visto a los líderes de Vox», aseguró la presidenta navarra María Chivite, lo que ha provocado una marcha de protesta hacia su casa. No solo tiene razón la presidenta, sino que la Agenda 2030 contiene medidas muy importantes de mejora para el campo.

Para estas y otras exigencias se necesitan inversiones, dinero. Los grandes bancos españoles lograron un beneficio el año pasado superior a 26.000 millones de euros, un 27,2% más que en 2022. Pero el Gobierno les quiere «robar sus ganancias con un impuesto confiscatorio». El Santander, que pagará 338,5 millones por tal impuesto, obtuvo unos beneficios de 11.076 millones, un 15,31% más que el año pasado. Otro dato: el 1% más rico paga menos impuestos sobre su renta que el 20% más pobre.

El debate sobre la amnistía cambia de rumbo. Se empiezan a conocer las negociaciones de Feijóo con Junts para gobernar, el líder popular ya parece estar de acuerdo con los indultos y la reconciliación con Cataluña. España se rompía porque el gobierno de coalición se apoyaba en Junts y ERC, ahora se descubre que el PP quiso unir España apoyándose en ambos. Lo que para unos es pegamento para otros es antiadherente. Puigdemont es un terrorista cuando pacta con el PSOE; ahora que se descubren las conversaciones secretas con el PP, ya no lo es. Solo les queda el recurso a ETA.

Entre tanto, la masacre en Gaza continúa. El Estado terrorista finalizará el genocidio y el mundo reaccionará cuando ya no queden palestinos vivos. «Lo que nos hizo diferentes es no ser indiferentes a los demás» (Irene Vallejo). Ya no somos diferentes.

P. D.: Galiza continuidade. El PP gana y el PSdG obtiene su peor resultado. El exceso de presencia de Pedro Sánchez en la campaña ha hecho daño a Besteiro. El PSOE, Sumar y Podemos saben ahora que las elecciones no se ganan ni con improvisación ni con división ni sin pico y pala, y que no es lo mismo España que cada territorio. Aprendan los tres del BNG, que ha cumplido con sobresaliente. Reflexión y autocrítica, o sea.

José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández

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