La vivienda es un problema estructural del capitalismo. Hoy en día, y tras la crisis de 2007, se evidencia que la vivienda supone una nítida línea entre aquellos que poseen patrimonio y aquellos que no poseen nada: El proletariado. Las clases medias y altas sangran a la clase trabajadora a través de un rentismo que está cada vez más instaurado en la economía familiar, y las grandes firmas inversoras hacen mella en los precios del mercado inmobiliario a su antojo y en busca únicamente del gran beneficio.
La lucha por la vivienda tiene un largo recorrido. Pese a pequeñas victorias de resistencia, el problema sigue enquistado y aparecen nuevas y brutales formas de violencia contra el proletariado también en el ámbito de la vivienda: empresas fascistas de desocupación, saqueo a rentas de inquilinos, extensión de infraviviendas…
Es fundamental repensar las medidas y estrategias sindicales, ya que los movimientos por la vivienda se han encontrado con límites para dar grandes pasos hacia una vivienda de calidad para todas las personas. Identificamos los límites en distintas estrategias: desde el localismo (trabajar con perspectiva de barrio/pueblo), la no-integralidad (entender la problemática de la vivienda como manifestación de la lucha de clases) y el sindicalismo (falta de perspectiva política estratégica), los cuales muestran límites para atajar problema desde la raíz.
Desde una perspectiva socialista el revisionismo no es un fin en sí mismo, la estrategia socialista es la única garantía para poder revertir la precaria situación que vive el proletariado también en el ámbito de la vivienda y pretende superar los citados límites. Apostamos por una vivienda universal, gratuita y de calidad.
A principios de verano dimos luz, en Lizarra, al Sindicato de Vivienda Socialista de Lizarraldea con el fin de luchar contra el abuso económico y jurídico del régimen de propietarios sobre la clase trabajadora y por la construcción de una alternativa socialista en el ámbito de la vivienda. Durante los meses de julio y agosto impulsamos una campaña de carácter crítico sobre la precaria situación que se vive en el ámbito de la vivienda en Navarra, destacando 5 puntos:
● En Navarra, el 94,9% de las personas jóvenes entre 20 y 24 años no están emancipadas y, el dato alcanza los dos tercios para las personas jóvenes entre 25 y 29 años. Destaca así el carácter generacional que posee el empobrecimiento de la clase trabajadora. Se normaliza así, entre la juventud, un modelo de vida más empobrecido que ha venido para quedarse.
● De media, una persona joven menor de 30 años debe dedicar un 70% de su salario para poder emanciparse de manera independiente y un 30,8% si pretende compartir piso. Una situación que, incluso según estándares europeos, es inasequible. La dedicación de una masa salarial tan grande por algo que debería estar garantizado de manera universal y gratuita es, cuanto menos, un mantenimiento estructurado e interesado de la pobreza y un impedimento para el libre desarrollo de las potencialidades y necesidades humanas.
● Las vías protegidas (públicas) de compra o arrendamiento de una vivienda tampoco dan mayores esperanzas. Las solicitudes de alquiler y compra de vivienda protegida se han disparado desde 2015: un 210% en alquiler y un 392% en compra de vivienda. Un dato que revela el empobrecimiento general de la clase trabajadora y una mayor dependencia del proletariado para con un Estado que, en última instancia, es la forma política del capitalismo. Tratan de mantener la ilusión de un estado del bienestar cada vez más subordinado a los intereses de las élites financieras internacionales, en un contexto, además, de crisis económica global y aumento de tensiones geopolíticas en los que el bloque europeo va perdiendo peso.
● En los últimos doce años, el precio de la vivienda ha incrementado en más de un 40% mientras que las rentas salariales, en el mismo periodo, únicamente lo han hecho en un 10,21% de media. La marcada línea entre el patrimonio y el salario se alza en muro de contención. El hambre del capital por las rentas de los trabajadores no para de aumentar, y se vale tanto de la esfera productiva (en el trabajo) como de las demás esferas (vivienda, servicios públicos, cultura, …) para acumularse y mantener un sistema en eterna y constante contradicción.
● Los filtros para acceder a una vivienda son cada vez más rigurosos e injustos: requisitos económicos como nóminas o avales, aumento del precio de la vivienda, lista de inquilinos morosos, filtros racistas (trabas burocráticas, negación del alquiler a personas racializadas, discursos fascistas,…), hacen de la dificultad de acceder a una vivienda algo reprobable y criminal. No podemos permitir que quienes más necesitan un hogar y un espacio seguro sean quienes más dificultades atraviesan para la consecución de este objetivo.
Son las garantías del mantenimiento del régimen rentista a la fuerza de atentar contra la universalidad de la vivienda y el libre acceso a ella. Es necesario que exista un agente político que pueda hacer frente a esta problemática desde una perspectiva integral y con una estrategia que luche contra la hegemonía e impunidad del capital en todos los espacios de la vida. Sufrimos en el día a día situaciones que requieren una respuesta colectiva: amenazas de desahucio, corte de suministros, abusos por parte de propietarios, dificultades para pagar el alquiler, infravivienda,…
El sindicato socialista de vivienda pretende ser, de esta manera, una herramienta eficaz en la lucha por la mejora de las condiciones de vida del proletariado. ¡Por una vivienda gratuita, universal y de calidad!
Kontseilu Sozialista Lizarralde

