La testosterona de las pelotas versus machismo Rubiales, por Pilar García Torres

Es verdad que la noticia es y siempre será, lo que supone el triunfo de nuestras mujeres en el fútbol, pero es igual de urgente y necesario denunciar y afear las actitudes machistas y retrogradas de los responsables de las instituciones que nos representan.

Que este país sea conocido en el mundo entero a partes iguales, por la valentía, el buen juego y el triunfo triple de nuestras futbolistas, como por la grosería, el machismo y la impunidad de quien representa al fútbol español, es indecente.

La dimisión de Rubiales es impensable en semejante cromañón, pero la destitución debería ser inmediata, por varios motivos; el gesto soez en el palco es el primero y no porque estuviesen las ciudadanas Leticia y Sofía presentes, como se ha dicho en algún medio, sino porque lo estaba viendo el mundo entero y se lo estaba haciendo al equipo inglés, en un gesto de absoluta falta de respeto y deportividad de quien representa a España en el mundo del fútbol.

Otra es el beso no consentido a Jenni, porque no fue consentido, fue impuesto de un superior jerárquico a una subordinada que no podía reaccionar, eso se llama abuso, violencia y agresión sexual y está tipificado como delito en el código penal de este país.

Como al mundo del fútbol le gusta tanto la testosterona, alguien o alguienes, personalmente prefiero que sean hombres, debería tenerlos bien puestos y destituir al hombre de Atapuerca que nos representa futbolísticamente.

Ya que estamos, echo de menos las manifestaciones de repulsa de los futbolistas masculinos, que por cierto, no han tenido que soportar la repugnante boca del presidente dándoles un «pico» al ganar algún título. ¿Tanto poder tiene este impresentable en ese mundillo? ¿O es que el gesto sobre una mujer se ve como natural entre sus compañeros hombres?

¿Os imagináis a Rubiales dando un pico a Iniesta? ¿Cuál habría sido la reacción de Juanma Castaño, lo habría blanqueado como hizo en la COPE con el beso no consentido a Jenni? Además de permitir al presidente insultar a todas aquellas personas que estábamos protestando, no Juanma, debiste cortarle en ese mismo momento y decirle que hay líneas que no se deben traspasar y los medios tenéis una responsabilidad muy grande en ello.

Siguiendo con la COPE, no Lama, no es que “las que se cabrean es porque nunca les han besado a ellas” es que sois una caterva de retrógrados, misóginos y machistas, es que no veis la agresión porque estáis acostumbrados a hacer exactamente lo mismo, porque tu expresión es la misma del tío que pide bailar a una chica en una discoteca y cuando ésta le dice que no, su respuesta sería “ya quisieras tú que yo bailara contigo.

Los que estáis apoyando a Rubiales sois los que seguís pensando que las mujeres somos inferiores y por lo tanto, de vuestra propiedad y siento mucho o no, deciros que esa pantalla la hemos pasado hace muchos juegos, que no somos las princesitas de papá, ni las reinas de la casa, somos mujeres que hemos decidido tomar nuestro papel en la historia porque somos la mitad de la humanidad y no nos vais a parar.

Volviendo al hecho que nos ocupa, no es un gesto entre dos personas sin mala fe por ninguna de las dos partes, porque no hay dos partes, hay una que agrede valiéndose de su estatus de superioridad y otra parte agredida a la que «no me ha gustado eh, pero qué puedo hacer yo, mírame, mírame a mí» creo que es suficiente para entender la impotencia de quien se sabe en inferioridad de condiciones, por esto hay que actuar de oficio, denunciarlo y destituir al agresor.

No es de recibo y probablemente también sea delito, suplantar la identidad de la jugadora como hizo el departamento de comunicación de la RFEF, sacando un comunicado en su nombre, quitando hierro al asunto sin el permiso y por supuesto sin la participación de la misma, como tampoco es de recibo como ha desvelado algún medio que tanto Rubiales como Vilda, el flamante seleccionador, presionaran a Jenni para que saliera en el vídeo de disculpa del presidente, a lo que se negó con muy buen criterio.

Pero claro, qué se puede esperar de un seleccionador que está puesto a dedo por amigo del presi y que además no ha sido capaz ni una sola vez de decir “Somos campeonas del mundo” campeonas, ellas son las que han jugado, ellas, mujeres, no son campeones, son CAMPEONAS y si vamos a la puridad del lenguaje, quién ha ganado el mundial es LA selección española, genero femenino, o sea CAMPEONA DEL MUNDO.

Tampoco me extraña que un seleccionador cuestionado desde el minuto uno por las jugadoras, por su falta de empatía, por sus métodos intimidatorios, por inmiscuirse en su intimidad paseándose por sus habitaciones sin llamar, prohibiéndoles cerrar las puertas en las concentraciones, no convocando a excelentes jugadoras por haber denunciado estos hechos, qué se puede pedir al campeón de los machotes, pues que ayude a su amigo.

Mirad, lo del domingo ha sido posible a pesar de Rubiales y sus compinches, que en vez de ofrecer la cabeza del impresentable y limpiar la institución, han convocado una asamblea general para dar su apoyo al animal de la mano en los huevos y del “pico” no consentido o robado, esa es la imagen que dejamos en el mundo, porque ese exceso de testosterona lo ha denunciado toda la prensa extranjera, pero en Esñapa va a pasar sin pena ni gloria, como todo lo que nos pasa a las mujeres.

Y es verdad que esto no puede empañar la alegría de la victoria de Jennifer Hermoso, Aitana Bonmatí, Cata Coll, Olga Carmona, Mariona Caldentey, Ona Batlle, Misa Rodríguez, Enith Salón, Ivana Andrés, Laia Codina, Rocío Gálvez, Oihane Hernández, Irene Paredes, Teresa Abelleira, Irene Guerrero, María Pérez, Alexia Putellas, Claudia Zornoza, Athenea del Castillo, Esther González, Eva Navarro, Alba Redondo y la tres veces campeona Salma Paralluelo. Éstas y solo éstas son las importantes, son las que han hecho posible el triunfo.

A pesar de Rubiales, de Vilda, de los Lamas y los Juanmas, de los Usías, de los cuñados, de los machirulos que plagan los campos de futbol y gracias a las que sufrieron antes que ellas para que estén hoy luciendo la estrella de campeonas del mundo, ocho años y tres mundiales les ha costado llegar a ellas, veintiséis mundiales les costó a ellos.

Ahora decidnos que jugamos como niñas, pues claro que sí, como campeonas del mundo, campeonas del puto mundo.

Pilar García Torres

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