La economía de Navarra creció un 4% más en la última década gracias al aporte de las personas migrantes

Según un estudio independiente, que ha presentado hoy el Gobierno de Navarra, la sociedad navarra recibe de la población migrante el doble de lo que invierte en ella

Por cada euro neto que la Comunidad Foral de Navarra invierte en servicios públicos para la población migrante, la economía foral se enriquece en dos euros más. Esta es una de las principales conclusiones del extenso “Informe sobre el impacto económico y demográfico de las personas migrantes en la Comunidad Foral Navarra”, que ha presentado hoy el Gobierno de Navarra y que ha elaborado de forma independiente la consultora Red2Red.

El Consejero de Políticas Migratorias y Justicia, Eduardo Santos, que ha presentado hoy el informe en rueda de prensa junto a dos de sus autores y coordinadores, el economista, experto en Relaciones Internacionales y director de Red2Red, José Moisés Martín; y Anabel Suso, socióloga e investigadora que ha coordinado la elaboración del informe, ha destacado “el rigor en la elaboración de este trabajo y el valor que sus conclusiones aportan al debate social”.

“Este informe no pretende acotar el debate de la migración como un hecho simplemente utilitarista. Desde nuestro departamento, y desde este gobierno, siempre hemos defendido migrar como un derecho fundamental de todas las personas. Pero más allá de la riqueza cultural y social, lo que pone de relieve este informe a la luz de los datos es el aporte innegable que la población migrante hace al bienestar común”, ha señalado el consejero Santos.

Impulso constante a la economía navarra

La principal novedad que aporta este riguroso estudio, según han subrayado sus autores, es el impacto sobre el crecimiento económico. Así, tras analizar los datos y generar modelos de proyecciones sobre cómo hubiese sido el crecimiento de Navarra sin población migrante, la principal conclusión que se extrae es que el beneficio económico estimado global de la participación de las personas migrantes en la economía de la Comunidad Foral de Navarra supuso un crecimiento adicional del 4% del PIB entre 2013 y 2021.

Así, el impulso de las personas migrantes fue uno de los factores determinantes para el crecimiento del bienestar, pero tal y cómo ha matizado José Moisés Martín, director de Red2Red, “no obstante, efecto de la pandemia en 2020 puede haber distorsionado los resultados, pues entre 2013 y 2019, el aporte de la población migrantes al PIB de Navarra supuso un 7,2% más de lo que hubiera sido esperable sin migración”. Estos datos muestran que, gracias a la participación de la población extranjera, la economía de la Comunidad Foral de Navarra creció adicionalmente un 0,5% del PIB anual entre 2012 y 2021.

Además, el saldo entre lo que la sociedad navarra invierte en la población migrante y lo que recibe de ella es claramente desigual: Siendo el presupuesto de la Comunidad Foral alrededor de un 23% del PIB en 2020 y el coste fiscal de la migración en Navarra equivalente a un 0,23% del PIB, la aportación anual que la población migrante hace a Navarra en términos de crecimiento supone un 0,5% anual del PIB. Por lo tanto, la población migrante retorna el doble de la inversión que Navarra hace en ella.

Para el estudio se he considerado como población migrante aquella que, en 2021, contaba con nacionalidad extranjera, esto son unas 71.441 personas; el 10,8% de la población total de la Comunidad Foral de Navarra. Si bien el volumen de personas nacidas fuera de España en Navarra es mayor, unas 108.522 personas (16,4% de la población), para este estudio, y por razones de cruce de datos, se ha tenido solo en cuenta el impacto del primer grupo —personas con nacionalidad extranjera— ya que la mayor parte de las fuentes estadísticas disponibles, a excepción del padrón, tan solo recogen esta variable.

Este estudio se ha realizado, según han explicado sus autores, mediante la revisión de literatura académica de hasta 30 estudios empíricos, análisis de regresiones estadísticas, análisis de datos y también mediante el desarrollo de estimaciones sobre la contabilidad en el sector público, así como modelos y proyecciones de crecimiento económico.

“De los datos no hacemos valoraciones, porque son datos. Pero a partir de ahora, al menos en el ámbito de la Comunidad Foral de Navarra debe partir de estos datos o si se rebaten que se hagan con otros informes o estudios elaborados, al menos, con el mismo rigor”, ha añadido el consejero Eduardo Santos.

No quitan trabajo, ni bajan salarios

Además de analizar el crecimiento económico, el estudio analiza otras cinco variables sobre las que impactan las migraciones como son el consumo, el mercado de trabajo, la vivienda, los ingresos fiscales directamente atribuibles y el gasto público directamente atribuible a las personas migrantes.

Así, otra de las principales conclusiones —y en coherencia con lo que plantea la literatura académica y empírica, así como con todo lo que se ha desarrollado en el resto del mundo—, es que en la Comunidad Foral de Navarra una mayor contratación de población migrante no repercute a una mayor tasa de desempleo en la población autóctona. “Los datos desmienten así el dicho de que los migrantes quitan trabajo a la población autóctona. Los análisis y los estudios no avalan este dato para la Comunidad Foral de Navarra al igual como no lo avalan para otros sitios”, ha explicado el economista e investigador José Moisés Martín, director del estudio. Es más, según señala el informe, la presencia de población migrante dinamiza el mercado laboral y las tasas de contratación crecen al mismo ritmo, tanto para población local, así como recién llegada.  

De igual manera, si hay más o menos migrantes en el mercado laboral tampoco impacta en los salarios. “No hay un efecto significativo. En términos de mercado de trabajo, unas 25 regresiones realizadas en diferentes sectores específicos muestran resultados que rechazan las afirmaciones de que la migración quita trabajo, ni generan más paro, ni hace que caigan de los salarios”, ha remarcado Moisés Martín. Sí que el estudio desprende, que al contrario de lo que pudiera parecer, una mayor participación de la población migrante en los servicios correlaciona de manera significativa y positiva con el incremento de los salarios de las mujeres.

Lo que el estudio también evidencia es que las condiciones laborales de las personas migrantes en Navarra son claramente más precarias que las de nacionalidad española: La mayoría de la población autóctona, el 79%, se encuentra en puestos de trabajo con contrato indefinido, mientras que entre la población extranjera más de la mitad, el 57%, cuenta con un contrato temporal. Atendiendo a la jornada de trabajo, de nuevo, si bien la jornada completa es mayoritaria en todos los casos, la proporción de personas de nacionalidad española que cuenta con jornada completa es superior entre la población española (86%) que entre la extranjera (79%).

Igualmente, la población extranjera que vive en Navarra sufre con mayor frecuencia situaciones de desempleo, convirtiéndola en más vulnerable. Sin embargo, según ha señalado la socióloga Anabel Suso y también autora del estudio, es que sin embargo en los datos de protección social no se produce ningún desequilibro, las personas migrantes solo representan el peso que tienen en la sociedad y no perciben más prestaciones más que les corresponden, el 11,2% del total de las prestaciones en Navarra.

Freno al envejecimiento y la despoblación

Por otro lado, y atendiendo más a los aspectos demográficos, Anabel Suso, ha querido destacar el papel de la población de origen extranjero, en especial en la revitalización del territorio. “En Navarra a diferencia de otras comunidades, gran parte de la población extranjera habita en núcleos de población rural. El 40% de la población de nacionalidad extranjera en Navarra reside en municipios de menos de 10.000 habitantes. El 58% si consideramos los municipios de menos de 20.000 habitantes. Reside principalmente en municipios de las zonas Ribera y Ribera Alta. Por tanto, la población migrante aporta mano de obra al medio rural, frena el envejecimiento y la despoblación territorial”, ha señalado la investigadora.

“Si no hay cambios cíclicos muy importantes, los saldos migratorios seguirán siendo positivo en Navarra hasta 2023, esto supondrá que unas 7.000 nuevas personas migrantes incrementen y rejuvenezcan cada año a la población activa. Lo que contribuye a medio y largo a revertir la gran tasa negativa de dependencia que padece la población navarra”, ha explicado.  

Este hecho, es fundamental también para el mantenimiento del Estado de Bienestar, ya que la mayor parte de la población migrante está en edades productivas y debido en buena medida al reducido peso de la población de origen extranjero mayor de 65 años, en este sentido, los datos disponibles de la Seguridad Social para el conjunto de España en 2021, reflejan que la participación de la población extranjera como beneficiaria de este sistema de protección social es prácticamente testimonial: así, de las 9.852.529 personas que reciben este tipo de pensiones, el 98,3 % eran de nacionalidad española mientras que las personas extranjeras suponían únicamente el 1,7 % del total de personas beneficiarias.

Menor gasto en salud y mismo aporte fiscal

Por otro lado, los autores han explicado que el análisis del comportamiento fiscal, en el saldo total, que es muy equivalente al saldo fiscal del resto de la población. “El 77% del gasto atribuible a las personas migrantes, lo financian la propia población migrante. Unas cifras muy similares a las de la población autóctona, ya que, en 2021, el 80% de la población de Navarra reciben más servicios sociales que los impuestos que paga, lo cual es un elemento fundamental de la redistribución”, según ha explicado el director del estudio.

Otros de los datos destacados del informe es que población migrante ocasiona menor coste a la Sanidad Pública que la población autóctona, a pesar de que la población de nacionalidad extranjera representa un 10,8% de la población navarra, los gastos que generan al Servicio Navarro de Salud tan sólo suponen un 5,1% del coste total de las inversiones sanitarias. Así, la inversión pública en salud estimada para personas extranjeras, en 2020, ascendió a 62,08 millones de euros, lo que corresponde tan solo con un 5,1% del coste total de la sanidad pública en la Comunidad Foral. Las personas migrantes, por su franja de edad, tienden a utilizar en menor grado los servicios de salud. Aunque tienen los mismos porcentajes de hospitalización y de atención en urgencias, tienen muchas menos citas con especialistas y atención primaria.

En términos generales, la población migrante genera un coste neto en los recursos públicos de menos del 1% del presupuesto total de Navarra y en términos de impuestos directos e indirectos, la población migrante de la Comunidad Foral de Navarra está contribuyendo a las arcas públicas con un total de 148,6 millones de euros, un 4,1% de los ingresos públicos de 2020.

Rueda de prensa completa

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