Salud Pública lanza la primera alerta por calor

Este sistema de vigilancia, activo desde hace casi dos décadas, registra prácticamente cada año fallecimientos asociados al calor

El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) ha activado la primera alerta por calor de 2022, dado el aumento de las temperaturas previsto esta semana en Navarra.

La alerta es naranja o de nivel 2 (sobre 3) para toda la Comunidad Foral, ante las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) hasta este viernes. En Tudela está previsto que se superen los 40 grados de máxima este martes, miércoles, jueves y viernes, con, a la vez, mínimas por encima de los 23 grados. En el resto de Navarra, la alerta dura tres días: miércoles, jueves y viernes. Con todo, la duración de la alerta puede extenderse en función de las previsiones meteorológicas. 

Ante esta situación, se aconseja a la población protegerse del sol, hidratarse con más frecuencia incluso sin sensación de sed y evitar hacer las actividades físicas más intensas durante las horas centrales del día (12:00 a 17:00), especialmente las personas mayores, niños y niñas, población trabajadora y personas con enfermedades crónicas.

Las alertas por salud y altas temperaturas forman parte de un plan de prevención que se ha activado este mes y se desarrolla hasta septiembre. Este sistema de vigilancia se puso en marcha por primera vez en 2004, tras la ola de calor registrada en Europa el año anterior y que, en Navarra, causó 10 fallecimientos por patologías asociadas al calor. En las últimas dos décadas, en la Comunidad Foral siempre se han registrado entre una y dos muertes asociadas al calor cada año, salvo en tres ejercicios: 2004, 2009 y 2016.

A lo largo de estos 19 años se han implementado mejoras en este plan para detectar más enfermedades y muertes por calor, y para anticipar las recomendaciones a seguir por la población ante el aumento de temperaturas. Las alertas por calor se activan cuando se superan, a la vez, unas temperaturas máximas y mínimas de referencia para Navarra. Estas se actualizaron el año pasado y se establecieron en 36 grados de máxima y 21 de mínima en la Ribera del Ebro, y de 36 grados de máxima y 18 de mínima en el resto de Navarra.

34 casos cada año de patologías asociadas al calor

Otra clave fue cuando, en 2018, se mejoró el sistema de declaración de casos. Así, en los últimos cuatro ejercicios se han producido una media de 34 casos de enfermedades asociadas al calor durante los meses de verano. 2021, sin embargo, fue un año en general poco caluroso y se detectaron 30 casos. No obstante, hubo 2 personas fallecidas.  

Los cambios térmicos afectan a toda la población, pero especialmente a personas mayores de 65 años; niños y niñas menores de 4 años; embarazadas; así como a personas con enfermedades crónicas, cardiovasculares, respiratorias y mentales, entre otras. También, a quienes trabajan en puestos expuestos al calor, por desarrollarse en el exterior o por utilizar equipos de protección. Y a quienes, por ocio, realizan actividades físicas con altas temperaturas (ciclismo, correr, andar…).

El calor puede afectar a la salud y ocasionar trastornos y alteraciones. Por ejemplo, calambres, agotamiento, estrés térmico, deshidratación y golpes de calor. Por ello, es importante la prevención y evitar las actividades de riesgo sobre todo en días de alerta. Si, pese a haber cesado una actividad, los síntomas persisten o aparece piel caliente y enrojecida, alteraciones de la conciencia, pulso rápido y débil, respiración rápida y superficial, e incluso convulsiones, hay que avisar al teléfono de emergencias, 112.

La mayoría de los casos, en actividades de ocio y laborales

En los últimos cuatro años, el 40% de los casos atendidos por patologías asociadas al calor fueron por realizar actividades lúdicas como tomar el sol, salir a pasear, ir a la huerta o a la piscina… Además, otro 24% de los casos se registraron en personas que hacían ejercicio físico intenso y un 5%, en personas que realizaban el Camino de Santiago.

Otra cuestión a tener en cuenta es cómo el calor puede afectar a las competiciones deportivas, habituales en verano, y a la realización de ejercicio físico durante jornadas en las que se prevén temperaturas muy altas. Por ello, en jornadas de calor excesivo es importante evitar hacer ejercicio físico en las horas centrales del día, hay que asegurarse de llevar una hidratación correcta, utilizar la ropa adecuada y no realizar comidas abundantes o pesadas antes del ejercicio.

En el trabajo, adaptar el horario y más descansos

En el ámbito laboral, por su parte, se registró el 30% de las patologías asociadas al calor. En el trabajo las recomendaciones son, entre otras, planificar los trabajos teniendo en cuenta las previsiones para programar las tareas más pesadas en momentos con menos calor; asegurar en interiores el correcto funcionamiento de la climatización y ventilación; y, en exteriores, habilitar zonas de sombra.

Trabajadores y trabajadoras, por su parte, tienen que avisar a la persona responsable si alguna vez han tenido problemas de salud por el calor. Y, ya durante la jornada, adaptar el ritmo de trabajo a su tolerancia al calor, descansar en lugares frescos varias veces a lo largo de la jornada, cesar la actividad si notan los síntomas previos a un golpe de calor (calambres, mareos, piel fría y mojada de sudor, fatiga excesiva, náuseas…) y proteger la cabeza del sol, entre otras acciones.

Cuatro niveles de riesgo

Para prevenir los efectos del calor, es importante no infravalorar sus efectos. El riesgo de estas alertas depende de los días durante los que se mantienen esas previsiones. Si se prevén temperaturas por encima de los niveles mencionados durante uno o dos días, el riesgo es de nivel 1 (amarillo); si ya son tres o cuatro días, como en la alerta ahora activada, el riesgo asciende a nivel 2 (naranja); y, por último, la alerta de nivel 3 (roja) se lanza cuando son cinco días. Dependiendo de esta gravedad, las autoridades sanitarias intensifican las acciones de información e intervención.

Este plan se desarrolla en colaboración con el Ministerio de Sanidad, la red sanitaria, los servicios sociales, ayuntamientos y entidades. Además, se trabaja conjuntamente con el proyecto europeo Life-Nadapta (2017-2025), que se centra en la prevención de los efectos del cambio climático en diferentes ámbitos, como la salud y, en este caso, la exposición a las altas temperaturas.

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