Adiós a Julián Díaz de Cerio, el «Botero».

Este fin de semana hemos despedido a Julián Díaz de Cerio Chandia, también conocido como el «Botero», una persona conocida y querida por todos los vecinos de Estella y Merindad. Nacido en la ciudad del Ega, el 30 de octubre de hace 89 años, deja hijos, nietos, biznietos, sobrinos y un número incontable de amigos, que quedamos prendidos de su sonrisa de su gran sentido del humor y de la enorme aportación que nos deja. Nunca terminaremos de agradecer y reconocer esa capacidad infinita, que ha demostrado hasta el final, para trabajar y dejarnos una sociedad más enriquecida de la que él recibió. Con él se acaba de marchar el último socio fundador de la Sociedad Peñaguda, creada en 1958, encargada de organizar la cabalgata de Reyes, el concurso de ajoarriero de Fiestas de Estella y partícipe de innumerables iniciativas que siguen haciendo a Estella una ciudad cálida y acogedora.

Julian, además, fue un hombre de bicis, vinculado desde siempre al Club Ciclista Estella, del que fue presidente y durante muchos lustros Director de las escuelas de base. Muchos niños y niñas fueron entrenados por él, para ganar la carrera más importante de la vida, la de la educación, porque el Botero, priorizaba el comportamiento educado y deportivo por encima de la velocidad a la que giraban los pedales. Esa calidad humana le permitió caminar con la cabeza bien alta y la sonrisa perenne del trabajo bien hecho, recibiendo el saludo de aquellos niños que ya no lo son tanto, y que acaban de comprobar cómo se les ha muerto un trocito de infancia alegre, la que viaja sobre las dos ruedas de la amistad.

En cuanto levante la niebla, comenzará la temporada ciclista en ese nuevo circuito del cielo, lleno de gincanas, con conos, listones paralelos y estrechitos para aprender a mantener la dirección, giros, carreras de lentitud y gritos de ánimo, llenos de abrazos de recompensa y palmadas en la espalda.

El ciclismo es eso, trabajo en equipo, superación, solidaridad, compañerismo, esfuerzo y apretar los dientes y celebrarlo entre todos. El primer premio de esa próxima carrera, será una bota llena del vino del agradecimiento, será un buen crianza de la tierra. La bota pasará de mano en mano y a cada trago lo diremos muy claro: va por ti, Julián, va por ti, Botero.

Juan Andrés Pastor

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