El escritor navarro Juan Andrés Pastor, llega al continente americano de la mano de la editorial mexicana Ayame

“Como una sirena que me abraza”, poemario escrito por Juan Andrés Pastor y editado en España por R de Rarezas, cruza el Atlántico y se presenta en el continente americano de la mano de la editorial México/Estadounidense AYAME, con la intención de ser distribuido en todos los países de América. Se trata de una renovada versión que, si bien conserva la esencia de sus poemas, ha sido enriquecida con las ilustraciones interiores, portada y diseño gráfico de Pedro Irulegui, destacado artista plástico y diseñador español.

Para Ayame Editorial, “Juan Andrés Pastor Almendros es un poeta, escritor, periodista y editor, a quién podría llamársele, un hombre de arena. Alguien que va por la vida con paso suave, en silencio, fuerte como el desierto, esparciendo en su andar versos que llegan al alma, como un colibrí a la flor”.

Asegurando que estamos ante un poeta diferente que nos enseña a vaciar el alma porque cree “En la poesía de todas las miradas/ En la poesía como un pulmón que sabe respirarnos/ Como un aleph en la esquina que nos mira”.

Haciendo notar que la poesía es un canto interno, una puerta interior que en el caso de Pastor, nos permite conocer al hombre que celebra y goza la vida pero que también la llora hacia dentro, que permite, que de cuando en cuando, “Las nubes laven sus memorias escondidas”, sin mayor pretensión que beberse a sí mismo, disfrutar de los amigos presentes, reencontrarse con los perdidos, con los amores que quedaron en el camino, mientras se refugia en el abrazo de su sirena.

Visión que se revela entre las líneas de los epílogos realizados por renombrados escritores. Así Luis Antonio de Villena puntualiza que “La poesía de Juan Andrés Pastor busca intensidad, la pasión, a veces suave, que vive bajo la piel. Poesía del ardor oculto y del buen hacer”

Mientras que para Miguel Sánchez Ostiz, el autor “persigue la intensidad vital y amorosa de un presente fugaz, frágil, cambiante, entre el duelo por lo perdido y la celebración del deseo compartido”

Jesús Munarriz por su parte, confiesa en su reseña que “solo a un poeta le pasan estas cosas. Y por eso las cuenta, las escribe, nos las da para que los demás también las disfrutemos con él. Entrando en este libro compartimos un mundo rico, imaginativo, acogedor. Vale la pena”.

El poeta manchego Joaquín Brotons no duda en calificar el volumen como una joyita que dentro de no mucho tiempo será una pieza de coleccionista.

Y Ángel Petisme asegura “he aquí la puerta a la ceremonia de una vida estrenada. No la empujes si no necesitas ese color nuevo de la vida, un universo en movimiento, una ventana para el tiempo frío. Tienes un manual breve y delicado sobre el cuidado de los sueños y, de paso, sobre ¡cómo abrazar a una sirena! si se te cruza en un paso de cebra bajo el aguacero. Los versos de Juan Andrés Pastor Almendro son epifanías transparentes. Nos invocan e invitan al silencio”

El libro hay que considerarlo, como una aventura, en la que aparecen tres elementos, tres ejes fundamentales que se cruzan de manera transversal, la emoción, la palabra y la inspiración. Estos, de manera meta-poética, tejerán la madeja lírica del contenido.

De sí mismo, el autor, escribe:

Nací en Pamplona, pero soy de Estella (Navarra-España) el penúltimo sábado del verano de 1965, cuando quedaban ciento once días para acabar el año. Según la hemeroteca ese día no ocurrió nada memorable. Tiempo después mi madre, entre sonrisas y mientras cosía en la cocina, me dijo:

-A ti, Juan Andrés, sólo te gustan las cosas que no sirven para nada. Haces bien, porque no serás ni codicioso ni maleducado.

En ese momento yo estaba leyendo “El rayo que no cesa” de Miguel Hernández. Guardo esa revelación entre los cálidos versos del soneto 24

Fatiga tanto andar sobre la arena

descorazonadora de un desierto,

tanto vivir en la ciudad de un puerto

si el corazón de barcos no se llena.

Angustia tanto el son de la sirena

oído siempre en un anclado huerto,

tanto la campanada por el muerto

que en el otoño y en la sangre suena,

que un dulce tiburón, que una manada

de inofensivos cuernos recentales,

habitándome días, meses y años,

ilustran mi garganta y mi mirada

de sollozos de todos los metales

y de fieras de todos los tamaños.

Mi madre, se llamaba Llanos, tuvo la razón profética que solo tienen las mujeres que siempre están viajando del cariño a la necesidad, y de esta a la primera luz del día. Y así fue como sin ni siquiera saberlo, me fui haciendo poeta: por necesidad y asombro. Es la misma vida; necesidad y asombro, la una es necesaria, el otro es asombroso. En su domesticación solo el látigo de la palabra puede, cambiando una letra, hacerlo corazón y ser latido, el resto sólo es cuestión de acento.

Desde entonces he publicado dos libros de poemas “Sé de los charcos” en 2017 y “Como una sirena que me abraza” en 2018, junto a la compañía La Nave Teatro hemos estrenado una hermosa obra de teatro “Goyena Arraiza Emilia”, convertida la escena en un sincero homenaje a la mujer de la guerra civil española y a su lucha constante.

Lo demás son las rutinas de un hombre que ejerce de periodista, que sabe soñar y ama a su sirena.

Alguien a quien le siguen encandilando esas cosas que los demás dicen, pobrecitos, que no sirven para nada.

Juan Andrés Pastor

Escrito por Ana María Ayala Directora Editorial

AYAME EDITORIAL, L.L.C.

*DISPONIBLE EN AMAZON

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