La catedral que mandó construir un estellés en Vietnam condenada a la demolición

  • Wenceslao de Oñate la mandó construir en 1885, siendo obispo y Vicario Apostólico del Tung-Kin central. 


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La catedral de Bui Chu, una joya arquitectónica construida hace 135 años por orden de un obispo español en el norte de Vietnam, vive sus últimos días, condenada a ser derruida y sustituida por una réplica más moderna.

Los trabajos de demolición ordenados por el Obispado de Bui Chu comenzaron el pasado domingo con el desmantelamiento del tejado y del interior, donde los cascotes cubren ya las baldosas de este edificio de ladrillo que combina el estilo barroco español con elementos orientales, una mezcla excepcional.

“Será una gran pérdida, es la única iglesia barroca de Vietnam, parece una iglesia de México. Cuando esas torres caigan va a haber mucha emoción”, dice a Efe Martín Rama, economista uruguayo del Banco Mundial que vivió casi una década en Hanói y se ha convertido en una de las principales voces para la preservación de Bui Chu y del patrimonio cultural de Vietnam.

Nguyen Hanh Nguyen, profesora en la Universidad de Arquitectura de Ho Chi Minh que firmó una petición al Gobierno de Hanói junto a otros 24 arquitectos para detener la demolición de Bui Chu, coincide en el carácter singular de esta iglesia, edificada en 1885 por orden del obispo español Wenceslao Oñate, nacido en Estella -Lizarra, y enterrado en Bui Chu.

“Contiene muchos detalles arquitectónicos valiosos y unos interiores especiales. Algunas iglesias pequeñas pueden tener detalles hispanos en Vietnam, pero ninguna gran iglesia tiene características similares. Es una pieza única”, destaca.

RIESGO PARA LOS FELIGRESES

La diócesis de Bui Chu ya había decidido el derribo en 2019, alegando que el mal estado del edificio suponía un riesgo para los feligreses y que era más caro repararla que construir una nueva, pero la repercusión mediática obligó al obispado a abrir un periodo de deliberaciones.

Tras un año de consultas con los feligreses, que han donado el dinero para la reconstrucción, llegaron a la conclusión de que lo mejor era tirar el edificio para construir una réplica.

“Todos los sacerdotes de la diócesis de Bui Chu hemos decidido reconstruirla porque no es segura para los católicos que vienen a misa”, indicó a Efe el padre Joseph Phan, cura de otra parroquia de la ciudad de Bui Chu.

Las difíciles relaciones del régimen comunista de Hanói con la Iglesia Católica, seguida por siete millones de vietnamitas, han supuesto un freno para que Bui Chu sea declarada como patrimonio protegido, un estatus que solo ostentan dos templos católicos en todo el país.

Los responsables de la diócesis tienen la última palabra y han hecho caso omiso a las voces de alerta por el valor arquitectónico del edificio, de 78 metros de largo, 22 metros de ancho y una altura de 15 metros, con dos imponentes torres de 35 metros cada una.

La profesora Nguyen Hanh Nguyen destaca que un grupo de expertos concluyó, tras inspeccionar el edificio hace un año, que el deterioro era superficial y que los principales sistemas de carga del edificio seguían estables.

CUNA DEL CATOLICISMO EN VIETNAM

Martín Rama, que trató de convencer a las autoridades eclesiásticas y se ofreció en vano para liderar una campaña internacional de recaudación de fondos, comprende la preocupación por la integridad de los feligreses pero pide que se paren a pensar porque “esto es una parte de la historia de Vietnam”.

Además de la importancia arquitectónica de la catedral, subraya su valor simbólico para la comunidad católica de Vietnam, pues Bui Chu es la cuna del catolicismo en el país, el lugar en el que hace más de tres siglos se instalaron los primeros misioneros.

“Cuando llegaron empezaron a crear una especie de reino de Dios en el noreste de Vietnam. Hay 1.200 iglesias, una cantidad enorme, muchas de ellas bellísimas”, dice Rama, que trabaja con un cartógrafo para recopilar todos los templos de las provincias de Nam Dinh y Nin Binh, bastiones del catolicismo en el país.

Casi sin esperanza de que las autoridades detengan in extremis el derribo, este economista ateo y autor de un libro sobre la arquitectura de Hanói espera que la desaparición de Bui Chu ayude a crear conciencia sobre el extraordinario acervo arquitectónico de la región.

“Si las autoridades ven que internacionalmente hay preocupación, quizá piensen en una ley de patrimonio. Hay unas cien iglesias que podrían estar en la lista y se podrían hacer unos circuitos turísticos que podrían dar ingresos. Bui Chu puede ser una especie de mártir”, afirma

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